ANÁLISIS
Diez años del 13-N: cuando el Estado Islámico convirtió París en el reino del espanto
El 13 de noviembre de 2015, lo que empezó como una noche de viernes normal se transformó en los peores ataques terroristas de la historia de Francia, con un saldo de 130 muertos y más de 400 heridos, muchos en estado grave.

Un policía frente al Bataclán
Este jueves se conmemoran exactamente diez años de los peores ataques terrorista de la historia de Francia. En la noche del 13 de noviembre de 2015 (13-N), nueve yihadistas pertenecientes al Estado Islámico (EI) realizaron una serie de atentados coordinados con fusiles de asalto Kaláshnikov, granadas y chalecos explosivos, convirtiendo París en un campo de batalla que, en apenas tres horas, dejó 130 muertos* y más de 400 heridos, muchos de ellos de gravedad.
Todos los atacantes directos del 13-N eran ciudadanos franceses y belgas, nacidos o criados en Europa, aunque la mayoría tenía origen familiar magrebí, eran yihadistas de segunda generación radicalizados en el continente europeo.
El 13-N, "Francia está en guerra"
El 13 de noviembre, lo que comenzó como una noche de viernes normal en la vibrante capital francesa se convirtió en un escenario de horror, consecuencia de los peores atentados que ha vivido el país.
El primer atentado ocurrió a las 9:16 pm, cuando tres terroristas suicidas se hicieron saltar por los aires junto al Stade de France, ubicado en el suburbio parisino de Saint-Denis, durante un juego de fútbol entre Francia y Alemania. Aunque los yihadistas no lograron acceder al interior del estadio, las explosiones causaron la muerte de una persona y dejaron varios heridos.
Esa noche, el presidente François Hollande se encontraba en el Stade de France y, tras las fuertes explosiones, fue evacuado por los servicios de seguridad.
"Francia está en guerra. El acto de terror del 13 de noviembre fue un acto de guerra que buscó golpear no solo a Francia, sino también a Europa y al mundo", declaró el presidente Hollande tras los atentados.

Congregación tras el ataque terrorista en Le Carillon
Minutos más tarde, entre las 9:25 pm y las 9:36 pm, dos comandos yihadistas dispararon contra los clientes que se encontraban en cinco bares ubicados en el este de París. En apenas 11 minutos, los terroristas lograron convertir cinco terrazas de la capital en sangrientos escenarios de guerra.
Un Seat León negro recorrió dos kilómetros y medio disparando ráfagas de AK-47 contra los clientes de varios bares y restaurantes frecuentados habitualmente por la juventud parisina, entre ellos Le Carillon, Le Petit Cambodge, Le Café Bonne Bière, La Casa Nostra y La Belle Équipe.
Masacre en los cafés de París
- 9:25 pm Le Carillon / Le Petit Cambodge (esquina rue Alibert y rue Bichat, distrito 10).
- 9:28 pm Café Bonne Bière / La Casa Nostra (rue du Faubourg-du-Temple y rue de la Fontaine-au-Roi, distrito 11).
- 9:32 pm La Belle Équipe (rue de Charonne, distrito 11).
- 9:45 pm Le Comptoir Voltaire (bulevar Voltaire).
*La víctima 131: Guillaume Valette, psicológicamente destrozado, se suicidó dos años después del ataque contra el Bataclan. En 2019, la justicia reconoció oficialmente su condición de víctima directa de los atentados.
El ataque del primer operativo terrorista se saldó con 39 muertos y decenas de heridos. Esta fue la primera oleada de atentados en París, antes de la masiva masacre que se produjo en el Bataclán durante el concierto de la banda estadounidense Eagles Of Death Metal.
El Bataclán, una matanza a puertas cerradas
Aproximadamente a las 9:40 pm, tres hombres armados con fusiles AK-47, nueve granadas de mano, tres cinturones explosivos y 800 cartuchos 7.62×39 mm, entraron por la puerta principal de la sala de conciertos ubicada en el boulevard Voltaire.
Los terroristas accedieron al recinto gritando “¡Dios es el más grande! ¡Esto es por Siria!” y dispararon al techo para crear pánico. Acto seguido, procedieron a masacrar a los espectadores que se encontraban en la platea del Bataclán mientras que la banda huía del escenario.
El ataque se saldó con 90 personas asesinadas a sangre fría por el comando yihadista.
“Vi a un chico con la cara destrozada. Intenté taparle la herida con mi bufanda. Me miró y dijo: ‘Gracias’. Luego dejó de respirar”
Durante el ataque, muchos supervivientes se ocultaron entre los cadáveres, haciéndose pasar por muertos para no ser asesinados, mientras los yihadistas disparaban a todo lo que se movía. Alrededor de las 10:00 pm comenzaron las negociaciones por teléfono con la policía. Los terroristas exigían la retirada de las tropas occidentales de Siria.
"Sabemos que hay personas que murieron por no haber silenciado sus teléfonos. Es horrible pensar que la vida depende de algo tan trivial…"
Tras tres horas de sitio, 40 agentes de la Brigada de Investigación e Intervención (BRI) y 30 de la unidad de élite (RAID) lanzaron el asalto final que duró casi media hora y en el que lograron asesinar a dos de los terroristas, mientras que el tercero se inmoló haciendo detonar su cinturón de explosivos.
Al final del operativo antiterrorista, los agentes lograron liberar a los rehenes, muchos de ellos mutilados y gravemente heridos de bala.
Cuando registraron la sala más tarde, los investigadores descubrieron una grabadora que había filmado toda la noche. La grabación permitió objetivar el ataque: la primera fase duró 32 minutos y se produjeron 258 disparos.
Red de apoyo y logística
- Abdelhamid Abaaoud, de 28 años y de nacionalidad belga, fue el coordinador general de los atentados. Se formó en Siria y regresó a Europa para dirigir los ataques desde París. Murió en Saint-Denis durante una redada policial pocos días después de los atentados.
- Hasna Aït Boulahcen, de 26 años y de nacionalidad francesa, era prima de Abaaoud y proporcionó el escondite en Saint-Denis. Durante el asalto policial contra la vivienda murió junto al terrorista y otro sospechoso.
- Najim Laachraoui, de 24 años y de nacionalidad belga, fue el fabricante de explosivos; viajó con Abaaoud desde Siria y murió en el ataque suicida en el aeropuerto de Zaventem, en Bruselas, en marzo de 2016.
Salah Abdeslam, el terrorista que no se hizo saltar por los aires
Nacido en 1989 en Bruselas, Bélgica, de padres marroquíes, Abdeslam creció en el barrio de Molenbeek, epicentro de radicalización yihadista en Europa.
Antes de los atentados, llevaba una vida relativamente normal: mecánico, DJ ocasional y padre de una hija. Pero en 2015, se unió a la red del Estado Islámico (EI), reclutado por su amigo de infancia Abdelhamid Abaaoud, el cerebro del 13-N.

Se busca Salah Abdeslam
El rol de Abdeslam durante los ataques fue logístico: transportó armas y explosivos desde Bélgica a Francia. Durante el juicio en París, afirmó que había entrado en un bar del distrito 18 con la intención de detonar un chaleco suicida, pero que había cambiado de opinión en el último momento.
El terrorista logró escapar de París la noche de los atentados gracias a una red de apoyo en Bélgica: huyó en coche hacia Bruselas, pasó varios controles policiales sin ser detenido y permaneció escondido durante más de cuatro meses, alternando refugios entre los barrios de Forest y Molenbeek.
Durante todo ese tiempo, Abdeslam fue el hombre más buscado de Europa, con una recompensa de 500.000 euros por cualquier información que condujera a su arresto. En marzo de 2016 el terrorista fue detenido en una redada policial antiterrorista en el barrio de Molenbeek y posteriormente extraditado a Francia en abril.
Durante los juicios celebrados en 2021, tras diez meses de audiencias, Abdeslam se declaró soldado del califato y fue condenado a cadena perpetua sin posibilidad de revisión.
Imputan dos delitos a la expareja de Salah Abdeslam
Diez años después de los atentados, la Justicia francesa imputó el lunes dos delitos —uno de ellos por un presunto proyecto de ataque yihadista— a la expareja de Salah Abdeslam, el único miembro vivo del comando que perpetró los atentados del 13 de noviembre.
La Fiscalía nacional antiterrorista (Pnat) indicó que abrió dos investigaciones judiciales distintas contra la mujer, identificada como Maëva B.
Una se refiere a una memoria USB con "propaganda yihadista" que habría entregado a Abdeslam y conectado ilegalmente a su computadora, mientras que la otra corresponde a un proyecto de ataque terrorista, que finalmente fue frustrado.
En este último caso, tres personas, entre ellos Maëva B, fueron imputadas el lunes a primera hora de la tarde por asociación ilícita con fines terroristas y enviados a prisión, informó una fuente judicial a AFP.
La Pnat precisó el lunes que la mujer, detenida desde el martes pasado, presentaba una "radicalización evidente y una fascinación por la yihad". La mujer "reconoció haber adquirido una memoria USB, haberla cargado con propaganda yihadista y habérsela entregado a Salah Abdeslam durante una visita", subrayó la Fiscalía.
Según las autoridades, los otros dos detenidos son "una menor de 17 años" y "un hombre de 20 años, nuevo esposo" de Maëva B.
El ataque de 'Charlie Hebdo', el arraigo del islamismo radical
Ese lluvioso y frío día de enero, a las 11:30 am, los hermanos Saïd y Chérif Kouachi, de nacionalidad francesa, irrumpieron en el número 10 de la rue Nicolas-Appert. Armados con kalashnikovs, gritaron “¡Vengaremos al Profeta!” y dispararon a quemarropa a todos los que se encontraban presentes en la sala de redacción.
En menos de dos minutos, 12 personas fueron asesinadas: los dibujantes Cabu, Wolinski, Honoré, Tignous, el director del semanario, Charb, el economista Bernard Maris, la psiquiatra Elsa Cayat, y el agente Ahmed Merabet, quien fue acribillado en la acera del edificio mientras suplicaba por su vida.
El ataque contra Charlie Hebdo fue el preludio de la masacre a gran escala que se desencadenaría meses después en la capital francesa y sirvió como un primer diagnóstico sobre el peligroso arraigo del islamismo radical en territorio galo y en Europa.