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ANÁLISIS

Entran en vigor los aranceles punitivos del 50% a Brasil por la "caza de brujas" contra Bolsonaro

Los nuevos gravámenes incluyen productos tan importantes para el país carioca como la carne y el café. Lula lo califica como un ataque contra la soberanía brasileña y carga contra Eduardo Bolsonaro, a quien tachó de "traidor a la patria" por su campaña desde EEUU para defender a su padre.

Lula da Silva charla con el juez Alexandre de Moraes

Lula da Silva charla con el juez Alexandre de MoraesCordon Press.

Israel Duro
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Los aranceles del 50% que golpean importaciones brasileñas a Estados Unidos tan importantes como el café y la carne entraron en vigor este miércoles. La medida es la respuesta de Donald Trump a la "caza de brujas" del Gobierno de Lula da Silva contra el expresidente carioca Jair Bolsonaro, condenado a 12 años de prisión domiciliaria por el juez del Tribunal Supremo Alexandre de Moraes.

EEUU exporta más a Brasil de lo que importa, pero el presidente estadounidense mostró su preocupación por la política que está siguiendo el gigante hispanoamericano, que calificó de "amenaza inusual y extraordinaria".

Esto le llevó a ordenar una subida del 10% al 50% de las tarifas aduaneras a muchos productos brasileños a partir de este miércoles. No obstante, Trump dio un plazo adicional a los productos cargados en barcos antes del 7 de agosto y que lleguen a Estados Unidos antes del 5 de octubre.

Algunos de los productos estrella de Brasil se salvan de los aranceles... de momento

Trump ha excluido de los nuevos gravámenes bienes esenciales para Brasil como el jugo de naranja, la energía, las aeronaves civiles y sus componentes, los fertilizantes, los metales preciosos, la pasta de celulosa o el arrabio, entre otros. Pero incluyó el café y la carne.

Según Brasilia, el 36% de las exportaciones del país a Estados Unidos se verán afectadas por impuestos suplementarios, una situación que exaspera a Lula.

Lula: "Nuestra soberanía está siendo atacada"

"Creo que nosotros los brasileños estamos a prueba", declaró Lula el martes en el palacio Itamaraty, sede de la cancillería. "Nuestra democracia está siendo cuestionada, nuestra soberanía está siendo atacada, nuestra economía está siendo agredida (...) En ningún tarifazo aplicado a otros países hubo intento de injerencia sobre la independencia de los poderes del país", añadió.

El dirigente izquierdista que prevé presentarse a las elecciones en 2026 arremetió, sin mencionarlo, contra Eduardo Bolsonaro. El diputado e hijo del exmandatario brasileño mantiene vínculos estrechos con líderes trumpistas y encabeza desde Estados Unidos una campaña en defensa de su padre.

"Esta interferencia en temas internos contó con el apoyo de verdaderos traidores a la patria", dijo Lula, quien descarta llamar a Trump "porque él no quiere hablar". El enojo de Trump, plasmado en julio en dos cartas, una contra el Brasil de Lula y otra en solidaridad con Bolsonaro, ha crispado la relación entre los dos países.

Lejos de la complicidad entre Lula y Biden

Atrás queda la cordialidad escenificada por Lula y el expresidente demócrata estadounidense Joe Biden en una visita del brasileño a la Casa Blanca en 2023, cuando ambos se erigieron en guardianes de los valores democráticos.

Trump ha golpeado asimismo el sistema judicial, con sanciones al juez de la corte suprema de Brasil Alexandre de Moraes, a cargo del juicio contra Bolsonaro, por "autorizar detenciones arbitrarias" y "suprimir la libertad de expresión".

Una presión creciente que no ha impedido a Moraes asignar a Bolsonaro a arresto domiciliario por violar una prohibición de uso de redes sociales en el marco de su juicio.

Brasil, el primero de la nueva oleada de aranceles de Trump

Brasil tiene el dudoso honor de ser el primero en estrenar los aumentos de las tarifas aduaneras para socios y adversarios de EEUU en el mundo. A partir del jueves otros muchos tendrán que abonar recargos de hasta el 41%. La mayoría pagarán un 15% adicional, como Costa Rica, Bolivia, Ecuador y Venezuela. Nicaragua, un 18%.

En abril Trump ya impuso un mínimo universal de aranceles del 10%, que es lo que seguirán pagando los productos de muchos de sus socios, incluidos la mayoría de los hispanoamericanos.​

​México tiene un plazo de 90 días para negociar las subidas arancelarias, aunque ya enfrenta aranceles adicionales del 25% a los productos que no estén protegidos por el Tratado de libre comercio de América del Norte (T-MEC), del que forma parte con Estados Unidos y Canadá.

​Además, Trump impuso recargos específicos a sectores como el 50% al acero, al aluminio y al cobre. Y el 25% a automóviles y componentes que no entren en el T-MEC.
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