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¿A alguien le importan las afganas? Comenzó el año escolar sin niñas en el país de los talibanes

A pesar de las promesas, nuevamente los islamistas prohibieron a las jóvenes recibir educación.

Dos niñas recogen desperdicios en un basural de Kabul, Afganistán (Cordon Press).

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El Ministerio de Educación afgano inició el nuevo ciclo lectivo sosteniendo por tercer año consecutivo la prohibición de que las niñas concurran a la escuela luego de sexto grado. En una ceremonia a la que no se permitió asistir a las mujeres en general, el ministro de Educación Habibullah Agha, dijo que el ministerio está tratando de "aumentar la calidad de la educación en ciencias religiosas y modernas tanto como sea posible". Las autoridades convocaron a la prensa a la apertura del ciclo académico pero las invitaciones enviadas a periodistas y agencias también impedían el acceso a mujeres con la siguiente leyenda: "Debido a la falta de un lugar adecuado para las hermanas, pedimos disculpas a las reporteras". Borrar a las mujeres de la esfera pública, de la vida social y de la condición humana parece ser el objetivo principal para el gobierno talibán, aún en desmedro de su crecimiento económico y de su reconocimiento internacional.

Y es que a pesar de que, tras la retirada de las fuerzas de Estados Unidos y la OTAN del país en 2021, los talibanes prometieron inicialmente un gobierno moderado, el grupo ha prohibido a las mujeres acceder a la educación, a espacios públicos como parques, gimnasios y a la inmensa mayoría de los empleos, afectando brutalmente la economía del país. Las autoridades educativas dijeron que la educación de las niñas tal como estaba iba en contra de su estricta interpretación de la ley islámica, la Sharia, y prometieron que bajo condiciones especiales para su asistencia podrían regresar algún día a la escuela. Sin embargo, en tres años no lograron avances en la creación de dichas condiciones y rompieron este miércoles nuevamente su promesa.

Asimismo, los talibanes han estado priorizando el conocimiento islámico sobre la alfabetización y la aritmética básica en la educación en general. Human Rights Watch los ha criticado debido a sus políticas educativas "abusivas" que están perjudicando tanto a niños como a niñas. En un informe publicado en diciembre, HRW dijo que es muy profundo el daño infligido a la educación a medida que los maestros calificados, mayormente mujeres, han sido excluidas del ámbito educativo al tiempo que se han incluido cambios regresivos en los planes de estudios, así como un aumento de los castigos corporales lo que llevó a una caída en la asistencia.

Además de cerrar las escuelas para niñas, los talibanes han prohibido a las mujeres la vida cívica en general. El año pasado, el gabinete talibán llegó a prohibir los salones de belleza para mujeres. Desde que OTAN y EEUU perdieron la contienda y salieron abruptamente del territorio, los talibanes envalentonados e impunes impusieron un código que obliga a las mujeres a llevar un acompañante (mahram) para movilizarse y un cruento y asfixiante código de vestimenta que las cubre por completo. Si una mujer o niña infringe las restricciones impuestas se responsabiliza a sus familiares varones, razón por la cual las familias restringieron aún más los movimientos de sus mujeres por temor a las represalias de las autoridades. En los comienzos del régimen existieron algunas protestas pero los talibanes reprimieron con dureza a las mujeres con palizas y torturas, y las arrestadas, incluidas las víctimas de abuso, fueron acusadas de "corrupción moral".

Mujer afgana

Varias personas participaron en noviembre de 2022 en una marcha en Londres por la libertad de las mujeres y niñas afganas organizada por Action for Afghanistan (Cordon Press)

El desmantelamiento de anteriores estructuras del gobierno y la transformación del sistema judicial en aplicación exclusiva de la sharia redujo las salvaguardas con las que contaban antes las mujeres. Aumentaron exponencialmente los índices de violencia intrafamiliar y de matrimonios forzados, en tanto que las autoridades talibanas castigan a las mujeres por denunciar dicha violencia. Los talibanes crearon el Ministerio de Propagación de la Virtud y Prevención del Vicio, que emite decretos restrictivos de las normas sociales y rige la moral de los ciudadanos. De los edictos emitidos más del 70% se dirigen específicamente a las mujeres, con una obsesión fundamental por restringir sus derechos y violar toda señal de humanidad y dignidad, aún cuando estas normas le traigan al gobierno problemas con organismos internacionales.

Este mismo mes se celebró pomposamente en todo occidente el #8M, el "día de la mujer" con miles de manifestaciones. Es bien fácil sobreactuar rebeldía y reclamar en donde no existen diferencias legales y rige la igualdad ante la ley. Pero nadie gritó en el "mes de la mujer" por las niñas afganas. No hubo marchas por estas niñas abandonadas al abuso y a la denigración más cruel. Ni una bandera flameó por ellas, ni una pancarta que las visibilice en ningún ministerio de género del mundo. Quienes se llenan la boca hablando sobre la igualdad de las mujeres son incapaces de denunciar la cultura que las está borrando como seres humanos. La hipocresía le impuso al feminismo marketinero su confortable silencio. Y esta semana comenzó un nuevo año escolar sin niñas en Afganistán, porque esas niñas no le importan a nadie.

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