El estado tendrá, por primera vez, un representante en el Miss USA que se considera mujer pero que biológicamente es hombre.

El autodenominado 'progresismo' lleva mucho tiempo buscando imponer su ideología en los concursos de belleza. Estos días vieron cumplir sus aspiraciones en Maryland. Por primera vez en la historia del Miss USA, el estado tendrá un representante que se considera mujer pero que biológicamente es hombre.

La información se conoció esta semana cuando Bailey Anne Kennedy consiguió la corona del estado. Anne buscará alzarse con la corona nacional en el próximo Miss USA que se celebrará en el Hotel Millennium Biltmore de Los Ángeles el 4 de agosto de 2024. La nueva reina de belleza será coronada, por cierto, por Savannah Gankiewicz de Hawái luego de que la venezolana-estadounidense Noelia Voight renunciara al cargo.

 

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Es la segunda vez que un trans intenta arrebatarle el título a una mujer biológica en Estados Unidos. La primera vez lo intentó Kataluna Enríquez en el año 2021. En aquella oportunidad, finalmente se impuso la presentadora de televisión Elle Smith que representó al país en el Miss Universo.

Y es que, a pesar de que la tendencia 'woke' ha ganado espacio en los concursos de belleza, muchos de los expertos que por años impulsaron este tipo de eventos se han plantado en contra de que mujeres biológicas también tengan que competir con hombres en un espacio que fue creado justamente para empoderarlas.

Por ello, personas como la reconocida Lupita Jones, Miss Universo 1991 y ex directora del concurso nacional en México, expresó su desacuerdo con que en los certámenes se permita la participación de hombres biológicos. Desde hace varios años, Jones dejó clara su posición con respecto y recientemente ha insistido en mantener su visión sobre el asunto.

"No tengo nada en contra de las personas transgénero, pero creo que los espacios de las mujeres se deben mantener para las mujeres", sostuvo Jones.

A finales del año pasado, Jones fue apartada de la franquicia del Miss Universo en México. Al hablar sobre el fin de su licencia con el Miss Universo, la exreina de belleza insistió en su desacuerdo con las nuevas normas del concurso y con la manera en la que se está llevando la organización internacional. Destacó que Paula Shugart, que fue presidente del certamen internacional, también renunció luego de 20 años en frente de la dirección de la empresa.

"La salida de Paula Shugarth nos dejó a todos en shock. Pero yo sabía que no iba tardar mucho en irse por todas las cosas que estaban pasando y que ella no estaba de acuerdo. En su mensaje dejó muy claro qué es ser una líder, lo que debe ser guiar un proyecto en bien del equipo y no de intereses personales. La verdad es que mis respetos para ella", expresó Jones.

No solo se trata del tema LGBT, desde los concursos de belleza se está impulsando una inclusión forzada. Esta semana, también fue polémica la coronación de Sara Milliken como Miss Alabama en el Miss Americana Nacional. La designación fue criticada por romper tan abruptamente con los cánones que por años representaron a las reinas de belleza.

 

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Inclusión forzada

Y es que cada vez más en estos concursos se está viviendo una inclusión forzada. Algo que ha sido reconocido por ex reinas de belleza. La venezolana Migbelis Castellanos, que tuvo problemas con su peso cuando representó a su país en el Miss Universo, explicó que tenía más contratos cuando tenía sobrepeso que cuando decidió tener una vida más sana.

"Cuando tenía la etiqueta de 'miss gorda' y estaba trending y todo el mundo estaba con el tema de la inclusión, tenía más oportunidades de trabajo, más comerciales y más marcas que querían trabajar conmigo (...) Es la inclusión forzada que detesto y estoy en contra. Perdí peso y ahora resulta que soy 'más de lo común'", resaltó Castellanos durante un programa en Univisión.

Todo esto ha generado una competencia sin sentido en el que la finalidad del certamen se ha perdido. Los concursos de belleza nacieron para algo más de lo estético. La intención siempre ha sido que una mujer bella pueda llevar un mensaje de transformación para otras mujeres.

Por eso se buscaba una mujer joven, bonita y con un proyecto que pudiera usar esa plataforma para inspirar a otras mujeres profesional y personalmente. Pero ahora es solo un espacio con cuotas sociales que ha perdido la ilusión de millones de jóvenes que se preparan arduamente para competir y vivir por un momento un cuento de hadas.  

La devaluación del esfuerzo en los concursos de belleza

Los concursos de belleza no estaban en contra de mujeres que tuvieran sobrepeso. Por el contrario, son incontables las historias de mujeres que no tenían en sus planes ser reinas de belleza, pero que con trabajo duro y determinación decidieron empoderarse y transformar su vida para convertirse en la mujer más bella de su país o del universo.

De hecho, no hay que ir tan lejos, este mismo año hay una historia que es un reflejo de la finalidad de los concursos de belleza. Se trata de Daniela Toloza, la nueva Miss Universo Colombia, que reveló que a los 10 años, tras la muerte violenta de su padre, buscó refugio en la comida, alcanzando un peso de 160 kilos. A los 22 años, decidió someterse a una cirugía bariátrica para mejorar su salud y cambiar su vida. Hoy quiere ser de ejemplo para otras mujeres.

"Quiero compartirles realmente el por qué quiero ser su Miss Universe Colombia (...) Despojándonos del ego, de querer ser llamada ‘La mujer más bella de este país’, estoy aquí para recordarte el privilegio de contar con tu cuerpo, de honrar tus procesos, de sentirte absolutamente orgulloso de lo que tienes hoy en día, y que sigues en el camino para sacar tu mejor versión", escribió Toloza en su cuenta de Instagram.

La historia de Toloza es justamente el reflejo de los valores que representaban a los concursos y que en países con tradición de reinas de belleza como Colombia y Venezuela siguen muy presentes a pesar de que cada vez se ven más amenazados con la llegada de la agenda woke.

Ahora mismo, el Miss Universo, que antes estuvo bajo el mando de Donald Trump siendo una empresa exitosa, tiene un filosofía de seguir avanzando en ser una empresa abiertamente 'progresista' (si por progresismo entendemos ceder a las imposiciones woke). Así lo aseguró el nuevo dueño del certamen, Anne Jakrajutatip, un empresario transgénero.

"Bienvenidos a la plataforma del empoderamiento de las mujeres. Miss Universo ahora será manejado por mujeres y para todas las mujeres, para que celebren el poder del feminismo, la diversidad, inclusión social, equidad de género y creatividad que son causas para el bien", dijo Jakrajutatip en el Miss Universo 2022, cuando asumió las riendas del concurso.