Los palestinos esperan asustar a los estadounidenses y evitar que cooperen con Israel sobre el futuro de la Franja de Gaza tras la guerra.

La Administración Biden ha gastado más de 300 millones de dólares en la construcción de un muelle flotante en la costa de la Franja de Gaza para ayudar a la población palestina local. En lugar de expresar su gratitud a Estados Unidos, los palestinos han denunciado públicamente a la Administración Biden y han advertido a árabes y palestinos que no cooperen con el proyecto.

Parecen confiar en que si la Administración Biden les está recompensando por un comportamiento maligno, está claro que funciona, así que ¿por qué no seguir así?

Los palestinos esperan asustar a los estadounidenses y evitar que cooperen con Israel sobre el futuro de la Franja de Gaza después de la guerra.

El movimiento estadounidense coincide con que el grupo terrorista Hamás, respaldado por Irán, sigue reteniendo como rehenes a más de 120 israelíes que fueron secuestrados en Israel el 7 de octubre de 2023, cuando Hamás lanzó su invasión transfronteriza desde la Franja de Gaza.

A tenor de las respuestas de Hamás y otros grupos terroristas, el muelle no ayudará a poner fin a la guerra ni a liberar a los rehenes.

Al parecer, la Administración Biden ni siquiera exigió que, a cambio de la ayuda humanitaria, se liberara a los rehenes o que los terroristas dejaran de lanzar cohetes contra Israel.

Al parecer, la Administración Biden ni siquiera pidió garantías de que la ayuda no sería incautada y desviada por los terroristas.

El 18 de mayo, en cuanto llegaron a la Franja de Gaza los primeros suministros de socorro transportados por el muelle, un gran número de palestinos detuvieron los camiones y robaron alimentos, seguramente para venderlos en los mercados locales. Según Michal Cotler-Wunsh, enviada especial de Israel para la lucha contra el antisemitismo:

La 'ayuda humanitaria' incondicional a entidades genocidas que pisotean sistemáticamente los principios que la sustentan -procedente de países, instituciones y mecanismos creados y encargados de defenderlos y protegerlos- es complicidad que alimenta con impunidad a los más graves violadores.

Cotler-Wunsh comentaba así un informe del veterano experto israelí en asuntos árabes y palestinos Ehud Yaari, quien reveló que Hamás ha ganado al menos 500 millones de dólares con los camiones de ayuda que entran en la Franja de Gaza desde el comienzo de la guerra en octubre de 2023.

Aunque la acción de la Administración Biden garantiza el aumento de los recursos financieros de los terroristas y les asegura un amplio suministro de ayuda, Hamás y otros palestinos no tienen ningún problema en aceptar la ayuda y, al mismo tiempo, maldecir a los estadounidenses y amenazar con atacar a los soldados estadounidenses que supervisan la entrega de la ayuda en la Franja de Gaza. Consideran que la presencia de tropas estadounidenses en la región es otra forma de "ocupación" y una intervención no deseada en los asuntos internos de los árabes de Oriente Próximo.

Los palestinos tienen un historial de falta de gratitud hacia quienes les proporcionan alimentos, dinero y puestos de trabajo.

Cuando el dictador iraquí Sadam Husein invadió Kuwait en 1990, los palestinos se echaron a la calle para celebrarlo, a pesar de que cientos de miles de ellos llevaban muchos años viviendo y trabajando en el país del Golfo. Tras la liberación de Kuwait por la coalición liderada por Estados Unidos un año después, los kuwaitíes deportaron a 287.000 de los 357.000 palestinos que vivían allí.

Desde entonces, la mayoría de los países árabes se han negado a prestar ayuda económica a los palestinos. Los palestinos se apresuraron a condenar a los Emiratos Árabes Unidos (EAU) y Bahréin por firmar acuerdos de normalización con Israel hace cuatro años, a pesar de que un gran número de palestinos viven y trabajan en estos Estados del Golfo.

Las acusaciones de los palestinos de que los EAU y Bahréin habían "traicionado" la causa palestina y Jerusalén tensaron las relaciones entre ellos y los Estados del Golfo. Muchos residentes del Golfo respondieron acusando a los palestinos de ingratitud.

El columnista saudí Hani Al-Zahiri pidió a los palestinos que se dieran cuenta de que sus dirigentes han estado manteniendo el statu quo en la causa palestina para no beneficiar a nadie más que a ellos mismos, y por eso han rechazado todas las iniciativas de paz. "La situación de nuestros hermanos palestinos es lamentable", escribió Al-Zahiri.

Durante más de 60 años, sus políticos se han aprovechado de su causa y han persistido en no llegar a un acuerdo, en destruir las negociaciones y en oponerse a toda iniciativa de paz, ya fuera propuesta por los israelíes o por otros elementos internacionales. El político palestino ha infligido esto a su causa y a su pueblo para sacar provecho de dejar las cosas como están, ya que el camino que ha elegido durante décadas era la única manera de garantizar que seguiría en el candelero y [beneficiarse de la] afluencia de fondos, donaciones y ayuda que fluyen de todas direcciones, en particular del mundo árabe e islámico, hacia sus arcas y sus cuentas bancarias europeas...

Yo, como musulmán árabe, lamento la situación del palestino que ha sido comprado y vendido por sus dirigentes políticos, y les deseo todo lo mejor [también le deseo] que despierte de su coma y adopte [un camino] que le sirva a él y a su futuro.

Evidentemente, los palestinos no han aprendido del pasado. Sus críticas al muelle estadounidense no son más que otro ejemplo de su inveterada práctica de insultar a quienes les ayudan.

Sin embargo, los palestinos no se limitan a criticar a Estados Unidos. También amenazan con atacar a las tropas estadounidenses destacadas en el muelle. Los palestinos planean lanzar ataques terroristas contra militares estadounidenses.

El 18 de mayo, varios grupos terroristas palestinos, entre ellos el Frente Popular para la Liberación de Palestina (FPLP) y los Comités de Resistencia Popular (CRP), advirtieron de los peligros del muelle y dijeron que tratarían cualquier presencia extranjera en la región como una "fuerza de ocupación". El FPLP declaró:

El establecimiento por parte de la Administración estadounidense de un puerto flotante en la costa de la Franja de Gaza es motivo de preocupación, y advertimos de los peligros de utilizarlo para poner en práctica otros objetivos y planes, como el desplazamiento [de palestinos] o la protección de la ocupación [israelí], y no para transportar ayuda. Advertimos a todas las partes palestinas, árabes o internacionales que no se coordinen con la Administración estadounidense ni trabajen en este puerto".

El CPR, por su parte, declaró:

Vemos con gran peligro el muelle flotante estadounidense y advertimos contra él, ya que la Administración estadounidense es un importante socio y partidario de la agresión sionista y de la guerra de aniquilación contra nuestro pueblo en la Franja de Gaza. El muelle es un servicio al enemigo sionista y un acto de propaganda y engaño.

El CPR también amenazó con atacar a los soldados estadounidenses en el embarcadero:

Rechazamos cualquier presencia sionista o extranjera en la orilla del mar de Gaza o en sus cruces, y cualquier fuerza estadounidense, sionista o de otro tipo presente en cualquier palmo de nuestra tierra será un objetivo legítimo de nuestra resistencia.

Aunque al parecer Hamás ha obtenido enormes beneficios de la ayuda que entra en la Franja de Gaza a través del muelle, y parece que va a obtener aún más, acusa al gobierno de Biden de "intentar embellecer su fea cara y parecer civilizado".

Incluso la facción gobernante de la Autoridad Palestina, Fatah, encabezada por el presidente Mahmoud Abbas, se ha manifestado en contra del embarcadero de la Administración Biden en la Franja de Gaza.

El portavoz de Fatah, Abdel Fattah Dawla, dijo que el funcionamiento del embarcadero estadounidense es "una consagración de la ocupación [israelí] del paso fronterizo y un aislamiento completo de la Franja de Gaza". Dawla instó a los palestinos de la Franja de Gaza a desconfiar de cualquier intento estadounidense de utilizar el muelle como paso fronterizo para desplazarlos. Así que ahora tenemos a un representante de la facción Fatah de Abbas amenazando con atacar a soldados estadounidenses.

¿Ha presentado la Administración Biden alguna protesta ante Abbas o la AP por estas amenazas? No. La Administración Biden está demasiado ocupada presionando a Israel para que no lance operaciones militares para erradicar los cuatro batallones de Hamás en la ciudad de Rafah, al sur de la Franja de Gaza, y libere a los rehenes israelíes.

Mientras tanto, los palestinos de la Franja de Gaza se han burlado del muelle estadounidense.

"No necesitamos [la ayuda estadounidense]", declaró Jamila Abu Arabiya, una mujer de la Franja de Gaza.

Nuestras casas han desaparecido. ¿Quieren traernos comida, patatas, tomates y conservas? Deberían devolvernos todas nuestras casas y detener el derramamiento de sangre.

Hassan Abu Al-Kass, otro residente de la Franja de Gaza, dijo:

Nos tiran comida como a perros, como a mendigos. Eso no funciona. Cae sobre las casas, cae sobre la gente. Nos trae problemas.

Mientras sigan entrando suministros en la Franja de Gaza, Hamás no dejará de luchar ni liberará a los rehenes.

Debido al muelle de Gaza, la Administración Biden ha hecho inmensamente más difícil liberar a los rehenes y poner fin a la guerra.

© Gatestone Institute