Quienes dieron un paso al frente para defender a Israel de la maliciosa y antisemita decisión de Karim Khan se enteran ahora de que sus palabras pueden ser un crimen para la organización internacional.

Muchos críticos opinaron que la Corte Penal Internacional (CPI) había ido demasiado lejos cuando su fiscal solicitó órdenes de arresto contra el primer ministro de Israel, Benjamín Netanyahu, y su ministro de Defensa, Yoav Gallant.

Pero como dice el refrán, "you ain't seen nothin' yet (aún no has visto nada)".

Ahora, el fiscal Karim Khan amenazó con enjuiciar toda crítica contra sí mismo. Quienes dieron un paso al frente para defender a Israel de la maliciosa y antisemita decisión de Khan se enteran ahora de que sus palabras y acciones pueden ser consideradas un crimen por la CPI.

Puede sonar como algo sacado de Alicia en el país de las maravillas, pero es un intento real de limitar la libertad de expresión y los poderes constitucionales del Congreso de los Estados Unidos.

Después de que el fiscal pidiera las órdenes de arresto, 12 senadores estadounidenses escribieron al tribunal internacional. La carta completa se puede leer al final del texto. Los últimos párrafos dicen:

"Si se emite una orden de arresto contra los dirigentes israelíes, lo interpretaremos no sólo como una amenaza a la soberanía de Israel sino a la soberanía de Estados Unidos".

"Estados Unidos no tolerará arremetidas politizadas de la CPI contra nuestros aliados. Ataque a Israel y nosotros le devolveremos el golpe. Si sigue adelante con las medidas indicadas en el reporte, actuaremos para poner fin a todo apoyo estadounidense a la CPI, sancionar a sus empleados y socios, y prohibirles a todos la entrada a nuestro país. Ha sido advertido".

La respuesta de la Fiscalía llegó en un tuit. La parte clave es esta:

"Cuando algún individuo amenaza con tomar represalias contra el tribunal o el personal del tribunal... tales amenazas, incluso cuando no se lleven a cabo, pueden constituir un delito contra la administración de justicia en virtud del art. 70 del Estatuto de Roma".

Guau.

Los senadores ya son criminales, según el fiscal de la CPI, por escribir la carta, incluso si no pasan de la palabra a la acción. Vale la pena tener en cuenta que Khan escribe sobre "individuos" que pueden amenazar a la CPI, mientras que los legisladores escriben como funcionarios del gobierno estadounidense sobre posibles acciones oficiales del gobierno estadounidense. En lenguaje sencillo, el fiscal sostiene que tanto él como la CPI están por encima de toda crítica. Olvídese de la libertad de expresión o de la soberanía nacional. No está permitido decir que Estados Unidos, que no es parte del Estatuto de Roma, podría castigar al tribunal por acciones ilegales e inmorales.

Supongamos por un momento que el Congreso estadounidense aprueba la nueva legislación bosquejada por los senadores. Iría en línea con la ASPA, la Ley de Protección del Personal de Servicio Estadounidense: una norma aprobada en 2002 para proteger al personal estadounidense -militar o no- de la CPI. ASPA dio al presidente poder para utilizar "todos los medios necesarios y apropiados para lograr la liberación de cualquier personal estadounidense o aliado que esté detenido o encarcelado por, en nombre de o a petición de la Corte Penal Internacional". La ASPA es coloquialmente conocida como la Ley para la Invasión de La Haya.

Votar a favor de aquella ley, incluso si no se aprueba, sería, en opinión de Khan, un claro delito. Una forma de represalia prohibida a todos los habitantes de la Tierra por el Estatuto de Roma. Adiós a la Constitución, la soberanía nacional, el autogobierno, la libertad de expresión. La CPI aparentemente está por encima de todo. Por encima, incluso, de ciudadanos y organismos gubernamentales de países, como Estados Unidos, que no han firmado el Estatuto de Roma y, por lo tanto, no aceptaron someterse a sus dictados.

Este intento de toma de poder es asombroso. Debería ser rechazado sumariamente por ciudadanos y gobiernos de todo el mundo. En Estados Unidos, este esfuerzo por criminalizar la acción del Senado, e incluso un mero llamado a la acción del Senado, debería haber sido rechazado inmediatamente por el fiscal general, Merrick Garland, y el presidente, Joe Biden. El silencio es insuficiente y, en este caso, puede interpretarse como consentimiento.

Como sugiere el término "Ley para la Invasión de La Haya", nadie sabe hasta dónde está dispuesta a llegar la CPI. O hasta dónde están dispuestos a llegar los estadounidenses para defenderse . ¿Qué pasaría si el desenfrenado fiscal siguiera su petición de órdenes de arresto contra Netanyahu y Gallant con un intento de acusar a los 12 senadores? ¿Reaccionarían entonces Garland y Biden? ¿Lo haría el líder de la mayoría de la Cámara de Representantes, Chuck Schumer? ¿Qué pasaría si los senadores viajaran a un país adherido al Estatuto de Roma? ¿Serían encarcelados y enviados a La Haya?

Se supone que los jueces de la CPI no están lo suficientemente locos como para seguir este camino, aunque Khan lo esté. Pero también se suponía que la CPI no actuaría contra una democracia como Israel, ¿y quién habría predicho que el fiscal amenazaría a senadores estadounidenses por decir que promoverían una legislación que no le gusta?

CARTA AL FISCAL DE LA CPI DE 12 SENADORES DE LOS ESTADOS UNIDOS

Sr. Karim AA Khan KC
Fiscalía de la Corte Penal Internacional
Oude Waalsdorperweg 10, La Haya, Países Bajos

Estimado Sr. Khan,

Escribimos en relación a las informaciones de que la Corte Penal Internacional (CPI) podría estar considerando emitir órdenes de arresto internacionales contra el primer ministro Benjamín Netanyahu y otros funcionarios israelíes. Tales acciones son ilegítimas y carecen de fundamento legal, y si se llevan a cabo darán lugar a sanciones severas contra usted y su institución.

La CPI está intentando castigar a Israel por emprender acciones legítimas de autodefensa contra sus agresores, respaldados por Irán. De hecho, según sus propias palabras, usted fue testigo de "escenas de deliberada crueldad" llevadas a cabo por Hamás en Israel después de los ataques del 7 de octubre. Estas órdenes de arresto alinearían a la CPI con el mayor estado patrocinador del terrorismo y su proxy. Para ser claros, no existe ninguna equivalencia moral entre el terrorismo de Hamás y la respuesta justificada de Israel.

Los estatutos de la CPI también prohíben proceder a menos que el Gobierno pertinente no esté dispuesto o sea incapaz de cumplir. Usted mismo ha dicho que "Israel cuenta con abogados capacitados que asesoran a los comandantes y un sistema sólido destinado a garantizar el cumplimiento del derecho internacional humanitario". Al emitir órdenes judiciales, estaría poniendo en duda la legitimidad de las leyes, el sistema legal y la forma democrática de gobierno de Israel.

Emitir órdenes de arresto contra los líderes israelíes no sólo estaría injustificado, sino que expondría la hipocresía y el doble rasero de su organización. Su oficina no emitió órdenes de arresto contra el líder supremo de Irán, el ayatolá Ali Jamenei, ni contra ningún otro funcionario iraní, ni contra el presidente sirio, Bashar al Assad, ni contra ningún otro funcionario sirio, ni contra el líder de Hamás, Ismail Haniyeh, ni contra ningún otro funcionario de Hamás. Tampoco emitió órdenes de arresto contra el genocida Secretario General de la República Popular China, Xi Jinping, ni contra ningún otro funcionario chino.

Finalmente, ni Israel ni Estados Unidos son miembros de la CPI y, por lo tanto, están fuera de la supuesta jurisdicción de su organización. Si se emite una orden de arresto contra los dirigentes israelíes, lo interpretaremos no sólo como una amenaza a la soberanía de Israel sino también a la soberanía de Estados Unidos. Nuestro país demostró con la Ley de Protección del Personal de Servicio Estadounidense hasta dónde estamos dispuestos a llegar para proteger esa soberanía.

Estados Unidos no tolerará arremetidas politizadas de la CPI contra nuestros aliados. Ataque a Israel y nosotros le devolveremos el golpe. Si sigue adelante con las medidas indicadas en el reporte, actuaremos para poner fin a todo apoyo estadounidense a la CPI, sancionar a sus empleados y socios, y prohibirles a todos la entrada a nuestro país. Ha sido advertido.

/s/

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