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El islamismo radical asalta la educación estadounidense

El condado de Fairfax, en Virginia, contiene un foco de extremismo islámico que también ha salpicado al distrito escolar, que mira para otro lado. Sin embargo, esta frágil alianza entre progresistas e islamistas tiene los días contados y, tarde o temprano, estallará violentamente.

Junta Escolar de Fairfax presta juramento sobre una pila de libros LGBT

(Video capture - Youtube / The Grassroots Army)

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La bizarra alianza entre el progresismo y el islamismo está en camino a romperse de manera violenta. Los pasos que se dan en esa dirección son lentos, pero continuos. Si bien sus modos de vida son opuestos, comparten enemigos y el discurso victimista, y por eso ambos bandos usan al otro para avanzar en su lucha, pero las diferencias han empezado a salir a la superficie y son demasiado grandes como para poder esconderlas bajo la alfombra.

Resulta que tanto la izquierda como el islamismo afirman que Occidente es una especie de 'colonialista opresor' al que hay que combatir. Desde el punto de vista islamista, uno puede llegar a comprender que usen ese argumento como excusa para imponer su modo de vida, ya que, después de todo, se trata de una ideología que muchos de sus partidarios buscan imponer por la fuerza, y choca de frente contra los valores occidentales de libertad, y son precisamente estos valores, cada vez más atacados, los que permiten a los individuos profesar la religión que quieran o no profesar ninguna, mantener relaciones sexuales con quien les plazca, casarse con quien deseen, etc; es decir, elegir el modo de vida que prefieran, razón por la cual es extraño que los progresistas se manifiesten permanentemente contra el 'racismo' la 'homofobia' y la 'intolerancia' de Occidente, en especial de los conservadores y verdaderos liberales que velan, con grises, por esas libertades. ¿Será que en realidad son ellos, los mal llamados progresistas, quienes buscan imponernos modos de vida; no serán ellos los 'colonizadores potenciales'?

Todo este conflicto se ha visto reflejado recientemente en el distrito escolar de Fairfax, en Virginia, el cual permitirá que los padres de los estudiantes puedan decidir que sus hijos no concurran a la presentación de un sobreviviente del Holocausto, alegando que hay estudiantes que pueden tener “experiencias diferentes”, según recogió The Daily Wire.

Esta situación sería por demás comprensible, si los padres consideraran que sus hijos de 12 años no estuvieran preparados mentalmente para escuchar un testimonio tan fuerte y desgarrador. Sin embargo, ese no pareció haber sido el motivo por el cual se dio la oportunidad de no participar en la actividad.

Extremismo islámico en Fairfax

Es necesario subrayar que el condado de Fairfax contiene un foco de extremismo islámico. Según señaló The Daily Wire, allí hay una mezquita a la que asistieron varios de los secuestradores del 11 de septiembre y el terrorista de Fort Hood, y que estaba presidida por Esam Omeish, padre de Abrar Omeish, quien hasta este año era miembro de la junta escolar. La joven Abrar votó en contra de una resolución para realizar un minuto de silencio por las víctimas del 11 de septiembre y otra por las víctimas de la masacre perpetrada por Hamás el 7 de octubre en Israel. También dijo que la victoria de Estados Unidos en la Batalla de Iwo Jima durante la Segunda Guerra Mundial fue "desafortunada" y pronunció un discurso de graduación alentando a los estudiantes a "recordar su yihad" y "rechazar el capitalismo". Además, durante un discurso brindado en un evento de recaudación de fondos organizado por American Muslims for Palestine (AMP), Omeish describió la intención de integrar una agenda propalestina en los libros de clase y el plan de estudios, y pareció sugerir que esa era su motivación para postularse para la junta escolar, según señaló Fox News.

Respecto del 11 de septiembre, Omeish recomendó a los maestros de escuelas públicas utilizar una guía curricular "culturalmente sensible", y se opuso al uso de términos como "terror islámico radical", "terroristas islámicos" y "yihadistas".

El año pasado, la joven también hizo alarde de cómo el "poder musulmán" estaba controlando la toma de decisiones: "Necesitamos que la comunidad musulmana se presente, porque cuando lo hagamos somos dinero, somos votos, y eso significa poder". Y agregó: "No puedo decirles cuántas veces la gente habla sobre el poder musulmán (...) ¿Por qué? Porque nos vieron aparecer, y ahora estamos tomando decisiones".

Si bien la manera de votar y las repudiables expresiones de Abrar Omeish ameritan la condena de cualquier estadounidense de bien, la joven fue copresidente de la campaña presidencial del izquierdista Bernie Sanders en Virginia en 2020. Una demostración más de esta peculiar alianza entre el progresismo y el islamismo radical.

Tal como expresa el dicho, las manzanas no caen lejos del árbol. Y es que el padre de Abrar, Esam Omeish, no sólo es conocido por haber dirigido la mezquita a la que asistían terroristas que atacaron a Estados Unidos; además, este hombre, que nació y creció en Libia, fue destituido de la Junta de Inmigración de Virginia cuando el estado estaba gobernado por el demócrata Tim Kaine, después de que se difundiera un video en el que aparecía Omeish apoyando la yihad violenta contra Israel.

Claramente, el sentimiento antiestadounidense, antiisraelí, antijudío y antioccidental es compartido por el islamismo y el progresismo. Sin embargo, el conflicto entre ambos bandos está cada día más cerca de salir a la superficie, ya que la izquierda no parece estar tan abierta a permitir que los padres decidan por sus hijos cuando se trata de ciertos temas.

En el condado de Montgomery, Maryland, que limita con Fairfax, el grupo musulmán CAIR demandó a la junta escolar exclusivamente demócrata por su negativa a permitir que los padres excluyeran a sus alumnos de lecciones que promovieran temáticas sobre homosexuales y lesbianas. Sin embargo, en lugar de permitirlo, la junta escolar luchó vigorosamente, y con éxito, para negar el derecho a la exclusión voluntaria, señaló The Daily Wire.

La tolerancia con los intolerantes y la intolerancia con los tolerantes

Esta lucha de poder en el sistema educativo, librada por dos bandos ideológicamente autoritarios de esencias diametralmente opuestas en muchos sentidos, no puede terminar en paz. Y, de hecho, la tolerancia de la izquierda sólo con aquellos que son intolerantes es una actitud suicida e inexplicable. ¿Será que valoran más a su resentimiento que a su propia vida?

Esta actitud se vio reflejada en todo su esplendor antes de la elección del gobernador republicano Glenn Youngkin, cuando un video promovido por el Departamento de Educación del Estado de Virginia, entonces presidido por el demócrata Atif Qarni, buscaba amortiguar la resonancia emocional del 11 de septiembre, aconsejando a los profesores que no lo llamaran "terrorismo" y se centraran en el “racismo antimusulmán” (lo que sea que eso signifique), y al mismo tiempo se aseguraran de no “reproducir lo que se entiende como excepcionalismo estadounidense”, que consiste en una teoría que promueve que Estados Unidos es cualitativamente diferente a otras naciones por factores sociológicos, políticos o económicos.

La tolerancia con el intolerante y la intolerancia con el tolerante siguen creciendo, mientras que la cordura y la reflexión en el sistema educativo son demonizadas. Estados Unidos debe seguir siendo Estados Unidos, también en las escuelas.

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