Relaciones tóxicas: cómo reconocerlas y cómo sanar, con la Dra. Lis Milland
Las relaciones tóxicas no siempre se notan al principio: pueden aparecer en una amistad, en tu familia o en tu pareja. La Dra. Liss, terapeuta con 30 años de experiencia, explicó en Vivas y Plenas cómo reconocer las señales, cómo ayudar a un ser querido y por qué sanar empieza con una decisión.

Cuando amar se confunde con aguantar
Casi nadie se da cuenta a tiempo de que está en una relación tóxica. Según la Dra. Lis, cuando la persona lo advierte, "ya lleva bastante tiempo dentro de la toxicidad de la relación". Son personas importantes y queridas, y por eso es fácil confundir el amor, el servicio o el apoyo con la toxicidad.
En el programa lo llamaron "maquillar" la relación: ponerle una máscara a lo que duele para no verlo. A eso se suma la idealización. La doctora explicó que a veces anteponemos necesidades emocionales, como llenar vacíos del pasado, un pobre manejo de la soledad o la presión social de tener pareja, y eso nos impide ver lo que nos está dañando. También advirtió que, en nuestras culturas hispanas, a veces creemos que ser incondicionales o amar a otros más que a nosotras es lo saludable, cuando "se ha comprobado que es destructivo para nuestras vidas".
Relaciones tóxicas: control, celos y aislamiento
Las relaciones tóxicas se reconocen por el control y por el aislamiento. La Dra. Lis describió a personas controladoras, impositivas y con celos patológicos, que no permiten la libertad personal del otro. En su campo se les conoce como "sistemas impermeables": "nadie externo puede entrar".
Con frecuencia alejan a la persona de quienes pueden apoyarla. Un padre o una madre tóxicos, por ejemplo, le encontrarán defectos a cualquier pareja de su hijo, o alguien le dirá a su pareja que una amiga "realmente te envidia". El resultado, explicó, es que la persona siente que la única con quien cuenta es quien le hace daño.
Todas las relaciones tienen crisis, conflictos y desacuerdos, y eso es normal. La diferencia está en los ciclos repetitivos: una fase de tensión, la agresión (emocional, física o sexual, o por poder, control o celos), la reconciliación y el perdón, y vuelta a empezar.
Si estás dentro de un ciclo que hasta ahora no ha tenido final, dijo la doctora, puede tratarse de una relación tóxica.
Cómo ayudar a un ser querido
Si ves que alguien importante para ti vive una relación así, acércate. Debemos dejar de lado el refrán de que en asuntos de pareja o de familia uno no debe meterse: si hay riesgo emocional o físico, "uno debe tener la asertividad de decirle cuáles son las cosas que está observando".
Dejó dos recomendaciones concretas:
- Refuerza sus cualidades. Quien controla suele hacerle creer a la otra persona que no tiene fortalezas para salir adelante. Recuérdale que es inteligente, que es capaz y que ya superó muchas cosas.
- Ten paciencia. Según estudios que citó la Dra. Lis, a una persona en una relación de violencia doméstica emocional le puede tomar un promedio de 10 años darse cuenta de que está en una relación destructiva.
Ir a la raíz para poder salir
Darse cuenta es solo el primer paso: después viene tomar la decisión y, muchas veces, buscar ayuda profesional. La Dra. Lis, que en agosto cumplió 30 años como terapeuta, contó que muchos de sus pacientes intentan "saldar deudas de amor" que vienen de la infancia, y por eso, aunque tengan claras las razones, les cuesta actuar.
Relató el caso de una paciente que no lograba salir de una relación destructiva. En lugar de enfocarse en que se fuera, trabajaron las raíces que la mantenían ahí: su papá la había abandonado y ella buscaba, sin darse cuenta, una figura paterna. Cuando sanó esa relación, pudo salir.
La doctora reconoció que trabajar las raíces es difícil. Lo comparó con abrir un baúl y con "abrazar el cactus": "hay que abrazar el dolor para poder volver a ser libre".
"Hay que abrazar el dolor para poder volver a ser libre".
Perdonar no significa volver
Perdonar no implica seguir cerca de quien te lastima. El perdón libera sobre todo a la persona herida. Puede haber reconciliación cuando quien dañó reconoce el problema, busca ayuda y se ven "los frutos del cambio". Pero si el ciclo continúa, puedes perdonar y aun así alejarte.
Si se trata de un familiar, fue clara: sea mamá, papá, hermano, esposo o esposa, "tú tienes el derecho de protegerte". Es normal sentir culpa al alejarte, pero después llega mucha paz. Y cuando no puedes alejarte físicamente, puedes poner límites emocionales: decidir cuánto tiempo estás cerca, escuchar sin dejar que las palabras traspasen tu corazón y no creer las mentiras que te dicen sobre ti.
No puedes controlar cómo te habla la otra persona, pero sí tu reacción y lo que dejas entrar. Y a quienes piensan "yo lo cambio", la doctora les recordó: "quien tiene que cambiar soy yo".
Una decisión que empieza por ti
Sanar es, antes que nada, una decisión. La Dra. Lis cerró con la imagen de una mariposa, que se transforma por dentro hasta poder volar. "Llegó tu momento de volar, llegó tu momento de transformarte", dijo a quienes la escuchaban. Si las relaciones tóxicas te resultan familiares, escucha el episodio completo de Vivas y Plenas aquí:
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