Si quiere que su hijo aprenda mejor, pase menos tiempo mirando el móvil
Un estudio reciente realizado con niños en Noruega reveló que el tiempo que los padres pasan frente a la pantalla se asocia con un desarrollo más lento del vocabulario por parte de los pequeños. También se observó que los niños que poseían dispositivos digitales mostraban un menor rendimiento lingüístico.

Un niño se fotografía con un celular. Imagen de archivo
Aunque tanto los padres como los responsables políticos han hecho todo lo posible por reducir el tiempo que los niños pasan frente a la pantalla, puede que estén errando el tiro.
Resulta que el uso que los padres hacen del móvil puede ser igual de perjudicial, si no más, para el desarrollo de los menores. Así lo ha revelado un estudio reciente realizado con niños en Noruega.
El estudio, titulado "Uso de pantallas y desarrollo del lenguaje en niños de entre 5 y 7 años", de Junyi Yang, Bjarte Furnes y Frøydis Morken, analizó los hábitos digitales de 747 niños noruegos y sus familias.
Los resultados pueden hacer que los padres se miren en el espejo… o, tal vez hoy en día, que den la vuelta a la cámara para hacerse un selfi.
Concretamente, el uso del smartphone por parte de los padres parecía estar afectando a las habilidades lingüísticas de sus hijos, mientras que el tiempo que los propios niños pasaban frente a la pantalla no mostraba el mismo efecto. Tal y como afirma el estudio: "La mayoría de los indicadores de uso de pantallas no se asociaron con el desarrollo del lenguaje de los niños. Sin embargo, el tiempo que los padres pasaban frente a la pantalla del smartphone se asoció con un crecimiento más lento del vocabulario receptivo". Cada hora adicional de uso del smartphone al día por parte de los padres contribuía a un crecimiento más lento en las puntuaciones de los niños en las pruebas de vocabulario.
Tecnología y Ciencia
Inteligencia artificial bajo control: OpenAI estrena un ChatGPT exclusivo para adolescentes
Alejandro Baños
El uso de la tecnología por parte de los padres no es el único problema
El estudio también señala otro factor adverso para el desarrollo del lenguaje infantil: la posesión de dispositivos digitales.
Los autores descubrieron que, en las evaluaciones de gramática receptiva y vocabulario, "los niños que poseían un dispositivo digital a la edad de 4 a 5 años obtuvieron puntuaciones más bajas" que sus compañeros que no poseían ningún dispositivo .
Sin embargo, los indicadores de uso de pantallas entre los niños no mostraron una correlación directa significativa con el rendimiento lingüístico. Lo que pareció ser un factor más determinante en el grupo estudiado fue simplemente si el niño tenía o no un dispositivo, no necesariamente cuánto lo utilizaba.
De hecho, otro estudio finlandés reveló que los sujetos que utilizaron más las pantallas cuando eran niños mostraban un mayor procesamiento cognitivo en la adolescencia.
¿Son realmente buenas las pantallas para los niños?
Aunque el estudio realizado con niños en Noruega sugiere que el tiempo que los padres pasan frente a las pantallas tiene un mayor efecto que el de los niños en el desarrollo de las habilidades lingüísticas, esto no implica que los efectos de estos últimos sean insignificantes.
Como se ha constatado, los niños que poseían dispositivos también vieron afectadas negativamente sus propias habilidades lingüísticas. Aunque los resultados no variaron mucho en función de la intensidad de uso, los niños que no poseían dicha tecnología obtuvieron puntuaciones más altas en gramática receptiva y vocabulario que sus compañeros que sí la tenían.
Y aunque el estudio finlandés mencionado anteriormente sugiere que el tiempo que los niños pasan frente a las pantallas tiene efectos positivos en la cognición, reitera que "los bajos niveles de actividad física entre los adolescentes siguen siendo un importante motivo de preocupación para la salud pública", y que "el comportamiento sedentario se ha asociado con un peor rendimiento académico".
Petri Jalanko, de la Universidad de Jyväskylä, uno de los investigadores de este estudio, también hizo hincapié en que el tiempo frente a la pantalla no lo es todo a la hora de determinar cómo afecta el uso de la tecnología al desarrollo. Lo más importante, afirma, son los tipos de tareas para las que se utilizan estos dispositivos.
"Es de suponer que lo esencial aquí es qué tipo de actividades realizan durante el tiempo que pasan frente a la pantalla. Los profesores y los padres deberían animar a los niños a utilizar los dispositivos y las pantallas de forma que fomenten el pensamiento activo, la resolución de problemas, la creatividad y el aprendizaje", afirmó.