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El FBI alerta sobre pérdidas millonarias por estafas con criptomonedas en 2025

Según el informe, muchas de estas redes fraudulentas operan desde el sudeste asiático y, en algunos casos, utilizan víctimas de trata de personas como mano de obra forzada.

La imitación física de una moneda digital Bitcoin (Archivo)

La imitación física de una moneda digital Bitcoin (Archivo)AFP

Diane Hernández
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Un nuevo informe del FBI revela que los estadounidenses perdieron más de 20.000 millones de dólares en estafas en línea durante 2025, lo que representa un aumento del 26% respecto al año anterior. De esa cifra, más de 11.400 millones de dólares están vinculados específicamente a fraudes con criptomonedas, consolidándolos como el principal motor de pérdidas económicas en delitos digitales.

Auge del fraude digital y sofisticación tecnológica

El informe anual sobre delitos en Internet, elaborado por el Centro de Denuncias de Delitos en Internet (IC3), muestra un crecimiento sostenido de las estafas digitales, impulsadas por el uso de tecnologías emergentes como la inteligencia artificial. Estas herramientas permiten a los delincuentes crear perfiles falsos, clonar voces, falsificar documentos e incluso producir videos convincentes, lo que dificulta distinguir entre contenido real y fraudulento.

Durante 2025, el IC3 recibió más de 1 millón de denuncias, frente a las 859.532 registradas en 2024. Entre las más comunes figuran el phishing, la extorsión y las estafas de inversión.

Criptomonedas: el epicentro de las pérdidas

Las estafas relacionadas con criptomonedas concentraron las mayores pérdidas económicas. En total, se registraron más de 81.000 denuncias en este ámbito, con una pérdida promedio por víctima de 62.604 dólares. Además, más de 18.500 casos superaron los 100.000 dólares en pérdidas individuales.

Dentro de esta categoría, las estafas de inversión en criptomonedas destacan como las más dañinas, acumulando aproximadamente 7.200 millones de dólares. Estas operaciones suelen desarrollarse a largo plazo y combinan manipulación psicológica, apariencia de legitimidad y presión constante para que las víctimas inviertan grandes sumas de dinero.

Según el informe, muchas de estas redes fraudulentas operan desde el sudeste asiático y, en algunos casos, utilizan víctimas de trata de personas como mano de obra forzada.

Adultos mayores, los más afectados

El impacto de estas estafas es particularmente severo entre los adultos mayores. Las personas de 60 años o más perdieron alrededor de 7.700 millones de dólares, un incremento del 37% respecto a 2024, lo que las convierte en el grupo más vulnerable.

Nuevas tácticas: presión, engaño y "recuperación" fraudulenta

Los delincuentes suelen atraer a sus víctimas mediante promesas de inversión altamente rentables. Inicialmente muestran ganancias ficticias para generar confianza, pero luego exigen más dinero bajo distintos pretextos, como impuestos o comisiones falsas. Cuando las víctimas intentan retirar sus fondos, descubren que el dinero es inaccesible.

En muchos casos, las víctimas son nuevamente atacadas mediante estafas de recuperación, donde los mismos u otros estafadores prometen recuperar el dinero perdido a cambio de nuevos pagos, agravando el daño económico y emocional.

Inteligencia artificial, un nuevo frente

Por primera vez en sus casi 25 años, el informe del IC3 incluye una sección específica sobre inteligencia artificial. En 2025, estas estafas generaron 22.364 denuncias y pérdidas cercanas a 893 millones de dólares. Los estafadores utilizan esta tecnología para aumentar la credibilidad de sus engaños y ejercer mayor presión sobre las víctimas.

El FBI ha implementado iniciativas como la Operación Level Up, que ya ha permitido identificar a más de 8.000 víctimas y reducir pérdidas en más de 500 millones de dólares. En 2026, lanzó también la Operación Winter SHIELD, orientada a fortalecer la seguridad digital en organizaciones.

Recomendaciones y prevención

Ante el aumento de estos delitos, el FBI insta a la población a aplicar el método 'Tómate un respiro', que consiste en resistir la presión de actuar con rapidez y evaluar cuidadosamente cualquier solicitud de dinero o información personal.

​Asimismo, recomienda que las víctimas documenten toda la información posible sobre el fraude —incluyendo contactos, métodos de pago y detalles de la interacción— y presenten una denuncia lo antes posible.

​El crecimiento de estas estafas evidencia un desafío cada vez mayor para las autoridades y subraya la necesidad de reforzar la educación digital y la prevención en una era marcada por la rápida evolución tecnológica.
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