Reportes alertan sobre la escasez de misiles, pero el Pentágono firma contratos por más de US$3.000 millones para ampliar su producción
Las empresasNorthrop Grumman y Lockheed Martin anunciaron los acuerdos a través de sus cuentas oficiales en X.

Una estación de lanzamiento del Sistema de Defensa de Área a Gran Altitud (THAAD) del Ejército de Estados Unidos,
El Departamento de Guerra de Estados Unidos (DoW) firmó dos importantes contratos por un valor superior a los 3.000 millones de dólares con las empresas de defensa Northrop Grumman y Lockheed Martin como parte de un esfuerzo para ampliar de manera significativa la producción de componentes críticos para la defensa antimisiles. Según informó el departamento, Northrop Grumman acelerará la fabricación de motores de combustible sólido y otros componentes utilizados en el programa Patriot Advanced Capability-3 Missile Segment Enhancement (PAC-3 MSE), al tiempo que incrementará la producción de piezas esenciales para el sistema de Defensa Terminal de Área a Gran Altitud (THAAD).
La iniciativa PAC-3 MSE, respaldada por un acuerdo de 2.000 millones de dólares, tiene como objetivo fortalecer la red integrada de defensa aérea y antimisiles del país, indicó el departamento. En un acuerdo independiente valorado en 1.000 millones de dólares, Northrop Grumman aumentará la producción de componentes estructurales para los interceptores THAAD, con el objetivo de cuadruplicar su capacidad de fabricación durante los próximos siete años.
Northrop Grumman y Lockheed Martin anunciaron los acuerdos a través de sus cuentas oficiales en X. Posteriormente, el secretario de Guerra, Pete Hegseth, compartió ambas publicaciones y calificó la iniciativa como el “Arsenal de la Libertad”.
Reportes apuntan a una preocupante reducción en el arsenal pero Hegseth lo desmiente
La expansión de la producción se produce en un momento en que legisladores y funcionarios de defensa han expresado su preocupación por la reducción de las reservas de misiles estadounidenses durante el conflicto con Irán. La agencia de noticias Reuters informó recientemente que el suministro de varios misiles de largo alcance y sistemas interceptores se habría visto seriamente presionado tras más de cinco meses de operaciones militares, lo que ha generado dudas sobre la capacidad del país para responder a otros posibles conflictos en distintas regiones del mundo.
La cadena CNN también informó, citando a dos personas familiarizadas con el asunto, que las Fuerzas Armadas de Estados Unidos habrían consumido cerca del 80 % de su inventario de interceptores THAAD y aproximadamente la mitad de sus interceptores Patriot desde el inicio del conflicto con Irán.
Hegseth rechazó esa evaluación y criticó duramente la forma en que CNN presentó la información después de que la cadena emitiera un cintillo en el que afirmaba que el suministro de armamento estadounidense estaba “peligrosamente bajo” y que se había usado “casi en un 80 %”. En respuesta, el secretario escribió: “Ese cintillo NO ES VERDAD, @CNN. Deberían avergonzarse. No odiamos lo suficiente a los medios de noticias falsas”.
Antes del inicio de la guerra con Irán, Estados Unidos disponía de poco más de 450 interceptores THAAD. Una estimación reciente del Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales (CSIS) concluyó que, para finales de julio, el inventario se había reducido a entre 234 y 278 unidades.