Análisis
Los drusos en Siria: resistencia y supervivencia bajo el nuevo régimen yihadista
Desde que el nuevo Gobierno sirio, liderado por el yihadista Ahmed al-Sharaa, asumió el poder, esta minoría etnorreligiosa ha enfrentado crecientes episodios de violencia sectaria, que llegaron a su punto máximo con los sangrientos enfrentamientos de los últimos días. Israel, país donde esta comunidad vive en libertad y seguridad, decidió intervenir en su defensa.

Un joven druso cuelga la imagen de Hikmat al-Hijri, líder espiritual de su comunidad en Siria
La comunidad drusa en Siria, un grupo minoritario religioso y étnico que constituye aproximadamente entre el 3% y el 4% de la población siria (alrededor de 700.000 personas, principalmente en la provincia de As-Suwayda), ha enfrentado desafíos significativos tanto bajo el régimen del dictador Bashar al-Assad como bajo el nuevo Gobierno liderado por el yihadista Ahmed al-Sharaa (anteriormente conocido como Abu Mohammed al-Golani), quien asumió el poder tras la caída de Assad en diciembre de 2024.
Recientemente se produjeron enfrentamientos entre fuerzas drusas y tribus beduinas en la ciudad sureña de As-Suwayda, que dejaron centenares de muertos y heridos, por lo que fuerzas del régimen decidieron intervenir. Además, combatientes yihadistas aliados al Gobierno también comenzaron a participar en los combates, lo que aumentó la preocupación entre los drusos.
Contexto histórico: los drusos bajo el régimen de Assad
Los drusos, un grupo entorreligioso de lengua árabe con una religión monoteísta que combina elementos del islam, el gnosticismo y otras tradiciones, han mantenido una relación compleja con el régimen de los Assad. Viven principalmente en Siria, Líbano e Israel y la población total es de alrededor de 1 millón de personas.
Durante el Gobierno sirio de Hafez al-Assad (1971-2000) y posteriormente de su hijo Bashar, los drusos gozaron de cierta autonomía cultural y religiosa, pero fueron marginados políticamente.
Durante la guerra civil siria (2011-2024), los drusos en As-Suwayda se mantuvieron en gran medida neutrales, evitando alinearse completamente con el régimen o los rebeldes, aunque algunos se opusieron a Assad mediante protestas, especialmente en 2023, debido al deterioro económico y la influencia de Irán y Hezbolá en la región. Sin embargo, enfrentaron amenazas de grupos extremistas como el Estado Islámico, que perpetró una masacre en 2018 en As-Suwayda, matando a 258 drusos.
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La transición al régimen de Al-Sharaa
Tras la caída de Bashar al-Assad el 8 de diciembre de 2024, Ahmed al-Sharaa, líder del grupo yihadista Hayat Tahrir al-Sham (HTS), emergió como la figura central del Gobierno de transición, asumiendo formalmente la presidencia el 29 de enero de 2025. Al-Sharaa, quien previamente lideró el Frente al-Nusra (afiliado a Al-Qaeda), ha intentado proyectar una imagen de moderación, abogando por el pluralismo y la inclusión de minorías como los drusos, alauitas, cristianos y kurdos. Sin embargo, su historial yihadista y las acciones de las milicias afiliadas a HTS han generado escepticismo entre los drusos, quienes temen una islamización forzada y la pérdida de su autonomía.
En sus primeras declaraciones tras la toma de Damasco, Al-Sharaa prometió integrar a todas las comunidades y disolver las facciones armadas en un Ejército unificado. No obstante, los drusos han resistido estas iniciativas, insistiendo en mantener sus milicias locales para proteger su región. Esta resistencia ha desencadenado tensiones y episodios de violencia, especialmente en As-Suwayda, donde los drusos constituyen la mayoría.
Violencia sectaria y tensiones en As-Suwayda
Desde la caída de Assad, los drusos han enfrentado crecientes episodios de violencia sectaria. Como se mencionó, recientemente estallaron enfrentamientos entre milicias drusas y tribus beduinas aliadas al Gobierno en As-Suwayda que dejaron un saldo de al menos 248 muertos, incluyendo soldados del Gobierno y varios civiles drusos.
La violencia estalló tras el secuestro de un comerciante druso, lo que exacerbó las tensiones intercomunitarias. Además, una grabación falsificada que insultaba al profeta Mahoma, atribuida a un líder druso, fue utilizada por grupos extremistas para incitar ataques contra la comunidad, incluyendo ejecuciones sumarias y actos de humillación, como el afeitado forzado de barbas de hombres drusos.
El líder espiritual druso, Hikmat al-Hijri, denunció una "guerra de exterminio total" contra su comunidad y solicitó protección internacional.
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La respuesta de Israel y la dinámica regional
Israel ha intervenido activamente en apoyo a los drusos, lanzando ataques aéreos contra fuerzas del Gobierno sirio que avanzaban hacia As-Suwayda. El Gobierno israelí, liderado por el primer ministro Benjamín Netanyahu y el ministro de Defensa Israel Katz, ha declarado que no permitirá ataques contra los drusos, citando lazos históricos con la comunidad drusa en Israel. Estos ataques, que continuaron a pesar de los esfuerzos de Estados Unidos por normalizar las relaciones entre Jerusalén y el nuevo Gobierno sirio, reflejan la preocupación del Estado judío por la inestabilidad en su frontera norte y el posible resurgimiento de milicias hostiles.
Por otro lado, Turquía, un aliado clave de HTS, ha respaldado a Al-Sharaa, pero también ha presionado para que neutralice a las fuerzas kurdas en el noreste de Siria, lo que complica las dinámicas regionales. Los drusos, atrapados entre estas potencias externas y las milicias islamistas, enfrentan un futuro incierto.
Perspectivas y desafíos
La comunidad drusa en Siria se encuentra en una encrucijada. Por un lado, el nuevo régimen de Al-Sharaa promete inclusión, pero sus raíces yihadistas y la falta de representación drusa en el Gobierno generan desconfianza. Por otro lado, la resistencia de los drusos a desarmarse y su búsqueda de autonomía han provocado enfrentamientos con las fuerzas gubernamentales y milicias aliadas.
Organizaciones de derechos humanos y observadores internacionales han advertido sobre el riesgo de una nueva ola de violencia sectaria en Siria, especialmente contra minorías como los drusos, alauitas y cristianos.
Los drusos en Israel: estabilidad e integración
A diferencia de los drusos en Siria, en Israel, donde suman aproximadamente 150.000 personas (alrededor del 2% de la población), tienen ciudadanía plena y derecho al voto. Participan activamente en la política, con representantes en la Knéset (Parlamento israelí) y en cargos gubernamentales.
Además, los drusos cuentan con un sistema educativo que respeta su identidad cultural y religiosa, con escuelas que enseñan en árabe y promueven la herencia drusa, lo que contrasta con los temores de islamización en el sistema educativo sirio bajo Al-Sharaa.
Los drusos son vistos como una comunidad leal al Estado, con una integración política significativa.
Un aspecto distintivo de los drusos en Israel es su participación obligatoria en el servicio militar, a diferencia de otras minorías árabes. Desde 1956, los drusos sirven en las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI), ocupando roles destacados en unidades de élite y alcanzando rangos altos, como el de general de brigada.
Sus comunidades, ubicadas principalmente en el norte de Israel, viven en un entorno de relativa seguridad, sin enfrentar la violencia sectaria que sufren sus contrapartes en Siria. Además, el Estado judío ha mostrado un compromiso activo con la protección de los drusos, no solo en su territorio sino también en Siria, mediante ataques aéreos contra fuerzas que amenazan a la comunidad drusa en As-Suwayda.
En Israel, los drusos mantienen una fuerte identidad cultural y religiosa, con instituciones comunitarias propias y libertad para practicar su fe. Aunque son árabes culturalmente, muchos drusos israelíes se identifican como una comunidad distinta, con una narrativa de lealtad al Estado que los diferencia de muchos árabes israelíes.
El origen histórico de la fe drusa y una diáspora activa
En la diáspora, especialmente en países como Estados Unidos, Canadá y Australia, los drusos han establecido comunidades que preservan su identidad cultural a través de asociaciones y festivales. Por ejemplo, la American Druze Society organiza eventos anuales para promover la herencia drusa, destacando su literatura, música y tradiciones, adaptándose a contextos modernos sin perder su esencia.