Voz media US Voz.us

ANÁLISIS

El legado de Messi en Argentina: la historia de un campeón que primero tuvo que aprender a perder

Durante años, la relación entre Messi y Argentina estuvo marcada más por las frustraciones que por los triunfos. Una historia de derrotas, críticas y finales perdidas que estuvo a punto de terminar antes de tiempo.

Lionel Messi con la Copa del Mundo/ Kirill KUDRYAVTSEV

Lionel Messi con la Copa del Mundo/ Kirill KUDRYAVTSEVAFP

Joaquín Núñez
Publicado por

Existe un popular proverbio anónimo que dicta que "un ganador es un perdedor que lo intentó una vez más". Por supuesto que Lionel Messi estaba lejos de ser un perdedor en 2021, cuando ganó su primer trofeo con la Selección Argentina, pero llevaba quince años intentando llegar a ese momento. Tuvieron que pasar siete entrenadores, derrotas insólitas e incluso cuestionamientos sobre su "argentinidad" y el amor por su país. Por eso, más allá de los títulos y los récords, la historia de Messi con su país es también la historia de un futbolista que se negó a aceptar que una derrota fuera el capítulo final: una historia de resiliencia. 

Durante años, la relación entre Leo y Argentina estuvo marcada más por las frustraciones que por los triunfos. El jugador que había conquistado prácticamente todo con el FC Barcelona parecía condenado a no conseguir lo mismo con la camiseta de su país. Y, durante mucho tiempo, tuvo motivos para pensar que nunca lo conseguiría.

La historia parecía estar torcida desde un primer momento. Messi debutó con la camiseta de Argentina el 17 de mayo del 2005 en un partido contra Hungría. Aquel día y con el número 18 en la espalda, ingresó por Lisandro López como una de las mayores promesas del fútbol europeo. Sin embargo, la ilusión duró 47 segundos. El argentino sería expulsado por un codazo. 

Lo que vino después es historia conocida. Una etapa dominada por el "casi". Mundial 2006, Copa América 2007, Mundial 2010, Copa América 2011, Mundial 2014, Copa América 2015, Copa América 2016, Mundial 2018 y Copa América 2019. Años en los que muchos no podían entender como el que se perfilaba ya como uno de los mejores futbolistas de la historia no podía ganar "algo" con su país. 

Una de esas derrotas incluso lo llevó al límite: “Se terminó para mí”, declaró en junio de 2016 tras perder la final de la Copa América frente a Chile y por penales. Frustrado y con apenas 29 años, el mejor jugador del mundo había decidido renunciar a la Selección.

Por suerte para él y para millones de argentinos, dos meses después Messi decidió dar marcha atrás y volver a jugar con Argentina. 

El éxito no llegó de inmediato, tuvieron que pasar cinco años más hasta el 10 de julio de 2021. El mundo estaba saliendo de una pandemia y casi no había público en el Estadio Maracaná de Río de Janeiro. Allí, Argentina enfrentaba a Brasil, que era local, por la final de la Copa América 2021. 

Tras un solitario gol de Ángel Di María le sacó a Messi una mochila de 200 kilos de la espalda. Lo reflejó cuando terminó el partido y se dejó caer. Aliviado. Una de las escenas más recordadas de esa noche fue el abrazo en cámara lenta que se dio con el entrenador Lionel Scaloni. Con el "diario del lunes", se podría decir que ese abrazo dio inicio a una era dorada de la Selección Argentina liderada justamente por Messi. 

Un año después llegaría probablemente el momento más importante en la carrera del "10": el Mundial de Qatar 2022. Casi como respuesta a sus críticos, quienes argumentaban que Messi "desaparecía" en los partidos importantes con Argentina, Messi fue la figura excluyente de su equipo. Marcó siete goles y dio tres asistencias durante todo el torneo, convirtiéndose en el primer jugador en anotar en todas las fases de un mismo Mundial.

Tras una final con Francia no apta para cardíacos y la intervención casi divina del arquero Emiliano Dibu Martínez, Messi conquistó la Copa del Mundo con su país y se quitó la espina de 2014. 

"Yo lo había dicho una vez. Creo que fue antes del 2014. Dije que sabía que Dios me iba a regalar un Mundial. Después pasó lo de Brasil, que estuvimos tan cerquita. Lo sentía, presentía que él tenía esto guardado para mí, y creo que estaba esperando el momento. Creo que no había mejor momento que este, como tampoco hubo mejor momento para la Copa América. Se lo agradezco todos los días de mi vida, por todo lo que me dio siempre. No le puedo pedir nada más, gracias a él tengo todo", declaró pocos meses después de aquella final. 

Habiendo llegado a la cima, no hubiese sido ilógico retirarse del combinado nacional. No obstante, Leo todavía tenía hambre de títulos con Argentina. Más de un año después, conquistó otra Copa América, esta vez en 2024, en Estados Unidos, y volvió a levantar un trofeo con la camiseta que durante tantos años le había dado más dolores de cabeza que alegrías.

Para ese entonces, e Messi que alguna vez fue cuestionado por su supuesto desapego hacia Argentina se había convertido en el capitán de una generación que devolvió a su país a lo más alto del fútbol mundial. Que había bordado otra estrella en el escudo nacional. 

Incluso se dio el lujo de competir con 39 años en el Mundial de 2026 en Estados Unidos. Sorprendiendo a muchos con un altísimo nivel, fue la figura del equipo que terminó subcampeón. Y por si habían dudas sobre su ambición, rompió en llanto luego de perder la final con España. Sí, probablemente el mejor futbolista de la historia quería todavía más. 

Así, el 31 de agosto de 2026, Messi anunció su retiro de la Selección Argentina. 207 partidos, 125 goles, 68 asistencias y 4 títulos después

El protagonista de esta historia quedó eliminado muchas veces, falló penales, soportó críticas y hasta llegó a renunciar. Durante años, el éxito parecía estar siempre a un partido de distancia. Pero decidió volver. Decidió intentarlo una vez (o varias veces) más

Por eso, cuando se repase la carrera de Lionel Messi con Argentina, sus goles y trofeos ocuparán un lugar privilegiado. Pero quizás su legado más importante sea otro: haber demostrado que incluso para uno de los mejores futbolistas de todos los tiempos, una derrota no tiene por qué ser el final. Su historia con Argentina no terminó definida por las finales que perdió, sino por todo lo que hizo después de perderlas.

tracking