La reelección de Biden en Noviembre preocupa a economistas y empresarios que creen que tendría una carga ideológica aún mayor y podría arruinar al país y a las empresas nacionales.

Bidenomics se ha convertido, pese al intento de su protagonista de darle una vuelta a su sentido, en una de las palabras clave para las próximas elecciones presidenciales. Una de las principales ventajas de Donald Trump frente a Joe Biden es precisamente la economía, así como la seguridad y la gestión migratoria. Sin embargo, y pese a la ventaja del republicano, las encuestas siguen igualadas. Surge pues una pregunta inevitable, ante la posibilidad de un segundo mandato del demócrata, con más carga ideológica y más radical: ¿podría soportarlo la economía del país?

No es una pregunta baladí. Es cierto que Biden tomó las riendas del país en medio de la grave crisis provocada por la pandemia, pero sus actuaciones en materia económica han estado más guiadas por lo ideológico o el oportunismo político que por criterios propiamente económicos, y los resultados han sido nefastos para el país. Algo que perciben los ciudadanos, como reflejan las encuestas, muy críticas con la gestión económica del Ejecutivo y que muestran que los votantes tienen entre sus principales preocupaciones la inflación y la situación económica.

Resumen económico de Biden: Inflación e incertidumbre

A punto de terminar su mandato, su balance en lo relativo al dinero deja mucho que desear. Como resume Stephen Moore en el Boston Herald, durante los últimos tres años, los ciudadanos han vivido:

Una inflación del 20%, una pérdida de 2.000 dólares en los ingresos medios reales de la clase media, 6 millones más de inmigrantes ilegales, una guerra contra la energía estadounidense que ha provocado una subida del precio de la gasolina de más del 40% hasta los 3,64 dólares el galón, el colapso de muchas de nuestras principales ciudades, otros 6 billones (Trillion) de dólares añadidos a la deuda nacional, la imposibilidad de adquirir nuevas viviendas y el caos en los campus universitarios.

La Reserva Estratégica de petróleo en mínimos de 40 años

A esto hay que sumar la venta de más de 100 millones de barriles de petróleo de la Reserva Estratégica del país, que se encuentra en estos momentos en su  nivel más bajo de los últimos 40 años. Esto deja a EEUU en una situación complicada para afrontar con solvencia e independencia energética -el motivo por el que se creó la reserva- situaciones como una guerra o fenómenos naturales exremos. Por si fuera poco, Biden, en modo bombero pirómano, dilapidó el oxígeno que esta medida pudiera ofrecer a los mercados de crudo con sus iniciativas contra las empresas petrolíferas y en pro del coche eléctrico.

Costosísimas medidas populistas

Otro de los grandes hitos de su mandato ha sido la condonación de la deuda estudiantil. Pese a que el Tribunal Supremo tumbó su medida estrella en un primer momento, Biden ha sabido culebrear entre normas para ir haciendo condonaciones parciales que ya suman la friolera de 167.000 millones de dólares, repartidos entre 4,75 millones de estadounidenses... Pero que Biden quiere que alcance a 30 millones de personas. Una iniciativa que hay quien llega a calificar de compra de votos de los jóvenes y de las clases media y humildes, grupos que se alejan de él en las encuestas y que por ello es tan prioritaria para el presidente.

Pero, los expertos alertan de que, si Biden consiguiera revalidar su mandato, consideraría que sus votantes están comprando una ración de ideología aún más generosa, y se aprestaría a ofrecérsela, lo que sería, según la mayoría de los empresarios, mortal para sus negocios y para los estadounidenses en general. De hecho, un informe del Freedom Economy Index reveló recientemente que la mitad de los pequeños empresarios creen que sus negocios "no sobrevivirán a otros 4 años de presidencia de Biden".

Subidas de impuestos y más deuda

En el caso de salir reelegido, Biden volvería a intentar acometer las importantes subidas de impuestos -"a los que más tienen", según él- que el Congreso no le ha permitido durante este mandato. De conseguirlo, los expertos auguran que puede llegar a gravar el 70% de los beneficios, incluso si éstos son iguales a la inversión inicial, lo que provocaría la huida de los inversores hacia países más rentables y con impuestos más bajos.

El acuerdo con Kevin McCarthy para aumentar en 6 billones (Trillion) de dólares la deuda, dejó sin dinero al presidente para financiar muchos proyectos sociales que él considera necesario. El coste estimado sería de otros 2 billones (trillion) para o la energía verde, las prestaciones sociales, los rescates de préstamos estudiantiles y similares. No obstante, si contara con mayoría suficiente en ambas cámaras, podría utilizar no sólo este dinero, sino aumentar la deuda sin republicanos pisando el freno.

Biden, a por la quimera de un EEUU "cero emisiones"

Por sectores, uno de los más preocupados por una posible reelección de Biden es el energético. Especialmente la industria de combustibles fósiles, siempre en el punto de mira del presidente y que ya ha empezado a donar masivamente a Donald Trump como su salvador. No obstante, y para disgusto del líder del ejecutivo, la realidad es que EEUU sigue obteniendo entre el 70% y el 80% de su energía del petróleo, el gas, el carbón y el gasóleo.

Lejos de amilanarse, Biden renovó su compromiso con conseguir un sistema energético "cero emisiones", eliminando totalmente los combustibles fósiles y convirtiendo la eléctrica en la red principal del país. Esta titánica tarea, que Biden insiste en acometer con urgencia, requeriría duplicar la capacidad de la red eléctrica, que ya está sufriendo caídas de tensión en bastiones verdes como California. Además, Moore apunta que, de realizarse, provocaría una debilidad estratégica al país, al confiar toda la economía nacional a una sola fuente de energía. Además,  provocaría que "el coste de la calefacción se duplicaría o triplicaría".

Sindicatos al poder

Además, los empresarios también temen que Biden volviera a la carga con su PRO Act, que daría un peso abrumador a los sindicatos en los estados, incluso en los republicanos. El equipo del presidente también contempla implementar una política de competencia más estricta para frenar y limitar a las grandes empresas, empezando por las fusiones. Uno de sus grandes objetivos declarados es que gran parte de su programa lo financien las grandes firmas y las grandes fortunas para redistribuir la riqueza.

Todo ellos hace que cada vez sean las personas que entienden el eslogan de reelección de Biden "podemos terminarlo" como una amenaza y que lo "finiquitado" será EEUU si el demócrata vuelve a la Casa Blanca.