Voz media US Voz.us

Ocho historias curiosas del 4 de Julio: la fecha equivocada, el párrafo borrado, la melodía prestada del himno y mucho más

De la firma que tardó un mes en completarse hasta el origen accidental del Tío Sam: los relatos no tan conocidos detrás de la fecha más patriótica de Estados Unidos.

Imagen de archivo del Día de la Independencia a lo largo del National Mall

Imagen de archivo del Día de la Independencia a lo largo del National MallNurPhoto via AFP

Emmanuel Alejandro Rondón

Doscientos cincuenta años después, la fecha más patriótica de Estados Unidos sigue guardando episodios que rara vez aparecen en los discursos oficiales, las aulas del país o las conversaciones familiares. Desde un párrafo eliminado, pasando por un himno cuya melodía fue prestada, hasta una fecha equivocada, estas son ocho historias documentadas que aportan curiosidad al Día de la Independencia nacional.

¿Por qué no el 2 de julio?

El Congreso Continental votó la ruptura oficial con Gran Bretaña un 2 de julio de 1776, no el 4. La moción la había presentado semanas antes el delegado virginiano Richard Henry Lee, y fue esa votación —no la fecha que hoy se celebra— la que selló legalmente la independencia de los Estados Unidos de América. El 4 de julio solo se adoptó el texto ya redactado de la Declaración, el documento que debía anunciar al mundo lo que ya se había decidido dos días antes. La fecha quedó fijada en la memoria colectiva porque fue la que se imprimió en el encabezado del documento, pues esa misma noche se ordenó su impresión, y las primeras copias distribuidas por las colonias llevaban el 4 de julio arriba, no el 2. La votación interna, en cambio, no dejó ningún papel que la gente pudiera leer o celebrar, quedando cómo un paso procedimental sin mayor sustancia. El presidente John Adams estaba tan convencido de que el 2 de julio pasaría a la historia que durante años se negó a felicitar a nadie en la fecha equivocada.

Un borrador que hablaba de la esclavitud

El borrador original de Thomas Jefferson incluía un párrafo que condenaba la esclavitud y acusaba directamente al rey Jorge III de imponerla sobre las colonias, una aseveración que, para la época, aún levantaba controversia. Delegados de Georgia y Carolina del Sur, cuyas economías dependían del trabajo esclavo, exigieron que el pasaje se eliminara antes de someter el texto a votación. El Congreso accedió, y la Declaración de Independencia terminó proclamando que todos los hombres son creados iguales sin mencionar la institución que contradecía esa idea en la mitad de las colonias que la firmaban.

La firma masiva llegó después

El 4 de julio de 1776 no hubo una firma masiva de los 56 delegados, como el imaginario popular cree. Ese día sólo firmó John Hancock, presidente del Congreso, cuya rúbrica descomunal encabeza el documento. El resto de los delegados fue firmando en las semanas siguientes, y la ceremonia formal con la mayoría de las firmas ocurrió recién el 2 de agosto de 1776, casi un mes después de la fecha que hoy figura en los libros de texto.

Así nació uno de los símbolos más emblemáticos de EEUU

El Tío Sam, quizás el símbolo con el que más se relaciona a Estados Unidos en todo el planeta, nació de un malentendido con sacos de carne. Samuel Wilson, un empacador de Troy, Nueva York, se encargaba de abastecer al Ejército estadounidense durante la guerra de 1812 y marcaba los barriles con las siglas "U.S." Los soldados empezaron a bromear con que esas iniciales significaban "Uncle Sam", en referencia al propio Wilson, y la broma terminó convertida en la personificación oficial del país más de un siglo después.

La burla que se convirtió en orgullo patriótico

Yankee Doodle, la melodía que hoy suena en desfiles y actos patrios, empezó como una burla británica contra los estadounidenses. Oficiales ingleses la cantaban antes de la guerra para ridiculizar a los soldados coloniales, a quienes describían como rústicos, descuidados y poco sofisticados con la palabra doodle, que en la época significaba tonto o simplón. Los propios estadounidenses adoptaron la tonada durante la guerra de independencia y la convirtieron en un himno de orgullo, invirtiendo el insulto original.

La melodía que se prestó

Tampoco la música de The Star-Spangled Banner es enteramente estadounidense. La melodía pertenecía originalmente a To Anacreon in Heaven, canción de un club de caballeros bebedores de Londres dedicado al poeta griego Anacreonte. Francis Scott Key escribió la letra en 1814 tras ver resistir la bandera sobre el fuerte McHenry, pero le puso su poema a una tonada inglesa que ya circulaba décadas antes en las tabernas de ambos lados del Atlántico.

El 4 de Julio también se celebra en otras latitudes

Aunque se asocia de manera total a EEUU, en realidad la fecha no le pertenece exclusivamente al país y, de hecho, se celebra en otras latitudes. Filipinas conmemora ese día su Día de la República, en referencia al reconocimiento formal de su independencia por parte de Washington en 1946, y Ruanda observa el Día de la Liberación, que marca el fin del genocidio de 1994. Es decir, tres países y tres historias completamente distintas que conviven en el mismo día del calendario.

Un símbolo de la libertad

La Liberty Bell, la campana de la libertad que hoy se exhibe en Filadelfia como uno de los símbolos más reconocidos de la independencia estadounidense, tampoco repica el 4 de Julio como suele retratarse en las películas. La campana original colgó durante décadas en la torre de la Casa de la Independencia, el edificio donde se debatió y firmó la Declaración, y con el tiempo se convirtió en emblema de la lucha por la libertad, en parte por una inscripción bíblica fundida en su borde que proclama la liberación de todos los habitantes de la tierra. Pero desde 1846 no puede usarse como una campana normal, ya que una grieta que se fue agravando con los años la dejó fuera de servicio, y hoy se conserva rajada y en silencio dentro de un pabellón de vidrio, convertida en pieza de museo antes que en instrumento. Cada 4 de Julio, en lugar de hacerla sonar, un grupo de descendientes de los firmantes de la Declaración la golpea suavemente trece veces con un mazo de madera —una por cada una de las trece colonias originales— en un gesto simbólico más que funcional. Y la primera lectura pública de la Declaración tampoco ocurrió el día de su adopción: fue el 8 de julio de 1776, cuatro días después, en el patio de ese mismo edificio.

tracking