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Doce casos de ceguera permanente: un médico interno explica en Voz News los riesgos detrás de los populares medicamentos GLP-1

"Estos medicamentos pueden producir una inflamación del nervio óptico, bajando el nivel de sangre, la circulación que llega al nervio óptico que tiene que ver con la visión, y entonces la persona pierde la vista", dijo el doctor Alfredo Melgar, médico internista y director de asilos en el condado de Miami-Dade.

Karina Yapor entrevista al doctor Alfredo Melgar en Voz News

Karina Yapor entrevista al doctor Alfredo Melgar en Voz NewsVoz News / Captura / YouTube

Emmanuel Alejandro Rondón

Doce personas aseguran haber quedado completamente ciegas después de usar Ozempic, Wegovy o Zepbound. La demanda que presentaron esta semana contra Novo Nordisk y Eli Lilly reabrió una pregunta que millones de pacientes en todo el país y la región se hacen desde que estos medicamentos se volvieron un fenómeno global: ¿qué tan seguros son realmente los GLP-1?

Para responder esta duda, el doctor Alfredo Melgar, médico internista y director de asilos en el condado de Miami-Dade, explicó en una entrevista para VOZ el mecanismo detrás de estos fármacos y el riesgo puntual que hoy los tiene bajo la lupa: una posible inflamación del nervio óptico que puede derivar en pérdida de visión irreversible.

"Estos medicamentos han creado una especie de revolución dentro del tratamiento de la obesidad y de la diabetes", dijo Melgar en conversación con Karina Yapor, productora ejecutiva de VOZ. El médico explicó que su popularidad responde a tres efectos concretos: mejoran la liberación de insulina en el páncreas, optimizan el metabolismo del hígado para reducir el azúcar en sangre, y le envían al cerebro una señal de saciedad que reduce el apetito. A eso se suma que la FDA los aprobó también por sus beneficios cardiovasculares, al reducir el riesgo de infartos y accidentes cerebrovasculares.

Pero el doctor fue igual de claro respecto al otro lado de la balanza. "Ahí es la cosa grave que yo veo", dijo, al referirse específicamente al vínculo con la ceguera. Según explicó, existen aproximadamente doce casos reportados, y aunque las farmacéuticas niegan la relación directa, remarcó que "hay que ver qué está pasando". Melgar detalló el posible mecanismo detrás del daño: "Estos medicamentos pueden producir una inflamación del nervio óptico, bajando el nivel de sangre, la circulación que llega al nervio óptico que tiene que ver con la visión, y entonces la persona pierde la vista".

El médico también apuntó a un factor de riesgo que suele pasar desapercibido, pero que es muy común, y es la automedicación con dosis incorrectas. "Hay personas que quieren bajar de peso inmediatamente" y terminan comprando el medicamento "en un mercado que es de Europa o de América Latina o de Canadá", advirtió, ya que en Estados Unidos su cobertura sigue siendo "extremadamente cara". 

Esa vía informal suele derivar en el uso de dosis que no corresponden al paciente, atizó. 

Por ello, Melgar insistió en la necesidad de un seguimiento médico estricto antes y durante el tratamiento, recomendando revisión previa del páncreas, de la tiroides y de la función renal, y ahora también un examen oftalmológico previo, sobre todo en pacientes con antecedentes de glaucoma o retinopatía diabética. "Lo que no se puede ocultar, no se puede ocultar", dijo el médico sobre los efectos adversos de estos fármacos, y remarcó que, de confirmarse el vínculo con la ceguera, algunos medicamentos podrían modificarse o directamente retirarse del mercado.

Finalmente, la conclusión del especialista es que cualquier tratamiento con GLP-1 debe hacerse bajo supervisión médica. "No lo que le diga su entrenador del gym, no lo que hace su vecina, no lo que vea en TikTok", advirtió, "sino bajo supervisión de un médico, porque puede haber algunos daños irreversibles".

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