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Moderna y Merck logran un avance histórico con su vacuna contra el cáncer de piel

El tratamiento experimental, combinado con Keytruda, mejoró significativamente el tiempo sin recaídas ni metástasis en pacientes cuyo cáncer de piel había sido extirpado quirúrgicamente. Las compañías preparan ahora los trámites para buscar su aprobación.

Imagen de un Melanoma, en visión microscópica

Imagen de un Melanoma, en visión microscópicaScience Photo Library via AFP

Diane Hernández
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Moderna y Merck anunciaron este miércoles resultados positivos en un ensayo clínico de fase 3 de intismeran autogene, una terapia experimental personalizada basada en ARN mensajero contra el cáncer de piel, destinada a pacientes con melanoma de alto riesgo.

El estudio INTerpath-001, realizado con 1.137 pacientes con melanoma cutáneo en etapas IIB a IV completamente extirpado mediante cirugía, comparó la combinación de intismeran autogene con Keytruda (pembrolizumab) frente al tratamiento únicamente con Keytruda.

Según el comunicado oficial de Merck y Moderna citado por la AFP, la combinación logró una mejora estadísticamente significativa y clínicamente relevante en la supervivencia libre de recaída, el principal objetivo del ensayo, en comparación con Keytruda administrado en solitario.

También alcanzó uno de sus principales objetivos secundarios: mejorar la supervivencia libre de metástasis a distancia, es decir, retrasar o evitar que el cáncer reaparezca en otros órganos del cuerpo.

Las compañías no divulgaron todavía los porcentajes concretos de reducción del riesgo obtenidos en esta fase 3. Los resultados completos serán presentados próximamente en un congreso médico internacional.

Un tratamiento diseñado para cada paciente

Intismeran autogene —conocido anteriormente como mRNA-4157 o V940— es una terapia experimental que se fabrica de manera individualizada utilizando las características genéticas del tumor de cada paciente.

Tras analizar las mutaciones presentes en el cáncer, el tratamiento utiliza ARN mensajero para enseñar al sistema inmunitario a identificar determinadas proteínas o neoantígenos propios de las células tumorales y desencadenar una respuesta contra ellas. Puede codificar hasta 34 neoantígenos específicos del tumor de cada paciente.

La terapia se administra junto con Keytruda, una inmunoterapia desarrollada por Merck que bloquea la proteína PD-1 y ayuda al sistema inmunitario a combatir las células cancerosas.

Los resultados representan, según ambas compañías, el primer ensayo de fase 3 con resultados positivos de una terapia oncológica basada en ARNm y de una terapia individualizada dirigida contra neoantígenos.

“Este es el primer estudio de fase 3 que demuestra que intismeran, un tratamiento diseñado a partir de la huella mutacional única del tumor de cada paciente, combinado con pembrolizumab, puede reducir el riesgo de recaída o muerte”, afirmó Georgina Long, investigadora principal del estudio y directora médica del Melanoma Institute Australia.

Resultados anteriores ya apuntaban a una reducción de las recaídas

Los nuevos datos confirman los resultados obtenidos anteriormente en el ensayo de fase 2b KEYNOTE-942.

Tras cinco años de seguimiento, Moderna y Merck informaron que la combinación de intismeran autogene y Keytruda había reducido en un 49% el riesgo de recaída o muerte frente a Keytruda solo. También mostró una reducción del 59% en el riesgo de metástasis a distancia o muerte.

En el nuevo estudio de fase 3 no se identificaron, hasta el momento, nuevas señales de seguridad respecto a las observadas previamente. La investigación continuará para determinar, entre otros factores, si el tratamiento también consigue una mejora significativa de la supervivencia global de los pacientes.

Un importante avance para el uso de la tecnología de ARN

Merck y Moderna indicaron que presentarán los resultados completos ante la comunidad científica y que comenzarán conversaciones con las autoridades regulatorias para solicitar una eventual autorización de intismeran autogene en combinación con Keytruda.

​El resultado supone un importante avance para el uso de la tecnología de ARN mensajero más allá de las enfermedades infecciosas y acerca por primera vez una vacuna personalizada de este tipo contra el cáncer a una posible aprobación regulatoria.
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