De Lula al heredero de Bolsonaro: los hombres que encabezan la batalla por el poder en Brasil
Luiz Inácio Lula da Silva busca un cuarto mandato con el Partido de los Trabajadores, mientras Flávio Bolsonaro intenta llevar de nuevo a la derecha al Palacio de Planalto y preservar el movimiento político construido por su padre.

Imágenes de los candidatos presidenciales de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva y Flavio Bolsonaro
Brasil llega este domingo 4 de octubre a unas elecciones presidenciales dominadas nuevamente por dos proyectos políticos prácticamente opuestos.
Por un lado está Luiz Inácio Lula da Silva, el histórico líder de la izquierda brasileña que regresó al poder en 2023 y ahora busca un cuarto mandato no consecutivo. Frente a él aparece Flávio Bolsonaro, senador, hijo mayor del expresidente Jair Bolsonaro y heredero electoral de un movimiento conservador que quiere volver a transitar los pasillos del Palacio de Planalto.
Aunque otros once candidatos aparecen en la papeleta, las encuestas de la recta final muestran una carrera concentrada fundamentalmente entre ambos. Los medios describen una contienda estrecha en la que Lula y Bolsonaro llegan separados por márgenes reducidos y con una segunda vuelta prevista para el 25 de octubre si ninguno supera el 50% de los votos válidos.
Más allá de decidir quién gobernará durante los próximos cuatro años, la elección enfrenta dos visiones diferentes sobre economía, seguridad, valores sociales y política exterior, incluida la relación que Brasil debe mantener con Estados Unidos, China y los regímenes que sobreviven en América Latina.
Lula: cuatro décadas de izquierda, una condena por corrupción y 80 años
A sus 80 años, Luiz Inácio Lula da Silva vuelve a intentar prolongar una carrera política que ha marcado buena parte de la historia reciente de Brasil.
Antiguo obrero metalúrgico y dirigente sindical, fue uno de los fundadores del Partido de los Trabajadores y ocupó la Presidencia entre 2003 y 2010. Regresó al Palacio de Planalto en enero de 2023, después de ganar por un estrecho margen a Jair Bolsonaro.
Su trayectoria incluye uno de los episodios políticos y judiciales más controvertidos de Brasil: fue condenado por corrupción y lavado de dinero durante la operación Lava Jato y pasó 580 días en prisión. Las condenas fueron posteriormente anuladas y así pudo recuperar sus derechos políticos y presentarse nuevamente a elecciones.
Ahora busca convertirse en presidente por cuarta vez.
En política interna, Lula mantiene el modelo tradicional del PT: fuerte presencia del Estado, expansión de programas sociales y una política fiscal más gradual. Su equipo propone alcanzar un superávit primario cercano al 1,3% del PIB hacia 2030, mientras intenta preservar el gasto social. Flávio Bolsonaro plantea, en contraste, un ajuste más rápido basado en control del gasto, privatizaciones y reducción de burocracia.
Pero uno de los elementos más característicos de Lula vuelve a encontrarse fuera de Brasil.
Lula: el regreso de Cuba y Venezuela a la agenda brasileña
Pero esas relaciones no son recientes. Durante sus primeros mandatos, Lula mantuvo una relación cercana con Fidel Castro y el régimen cubano. Su administración convirtió a Cuba en una prioridad de la cooperación Sur-Sur brasileña y amplió el diálogo político, comercial, científico y académico con La Habana.
Más reciente en el tiempo, se reunió con el dictador Miguel Díaz-Canel y viajó a La Habana, donde defendió su relación histórica con el castrismo. Con Venezuela, por su parte, recibió al exdictador Nicolás Maduro en Brasilia y favoreció su reincorporación al diálogo sudamericano.
Esa aproximación ha sido criticada por sectores que cuestionan el carácter autoritario de ambos gobiernos.
Flávio Bolsonaro: el apellido que busca regresar al Planalto
Frente a Lula aparece un apellido conocido.
Flávio Bolsonaro, de 45 años, es senador por Río de Janeiro y el hijo mayor del expresidente Jair Bolsonaro. Antes de llegar al Senado pasó cuatro legislaturas como diputado estatal.
Su candidatura nació después de que su padre quedara fuera de la carrera presidencial. Desde entonces, Flávio ha intentado transformar el capital político construido por Jair Bolsonaro en un movimiento capaz de sobrevivir electoralmente sin que el expresidente figure en la papeleta.
Los analistas describen precisamente estas elecciones como una prueba sobre la capacidad del bolsonarismo para mantenerse como una de las principales fuerzas políticas del país después de la salida de su fundador de la competición electoral.
Flávio fue proclamado candidato por el Partido Liberal y eligió como compañero de fórmula al diputado y exfiscal Alfredo Gaspar.
Su campaña ha mantenido varios de los ejes centrales del movimiento de su padre: seguridad pública, defensa de valores cristianos y conservadores, reducción de impuestos, mayor apertura al sector privado y oposición a las políticas económicas de la izquierda.
En julio lanzó oficialmente su candidatura acompañado simbólicamente por figuras internacionales del ámbito político. El acto incluyó mensajes de respaldo del presidente argentino Javier Milei y del primer ministro israelí Benjamin Netanyahu, además de una intervención de Jair Bolsonaro. Flávio prometió recortes de impuestos y una política más dura contra el crimen.
En economía también intenta marcar una diferencia clara respecto de Lula.
Mientras el Gobierno propone una reducción gradual del déficit acompañada de protección a los programas sociales, los asesores de Bolsonaro defienden privatizaciones, reducción de burocracia, alivios tributarios y un ajuste fiscal de alrededor del 1,5% del PIB en unos 18 meses.
En política exterior, Flávio Bolsonaro se encuentra mucho más cercano al eje conservador internacional y particularmente a sectores alineados con Estados Unidos e Israel, en contraste con la apuesta de Lula por una política exterior más autónoma, por los BRICS y por una relación estrecha con China.
Su principal activo político es también su mayor desafío: el apellido Bolsonaro.
Flávio intenta conservar a los millones de brasileños que siguen identificándose con la gestión y las posiciones de su padre, al tiempo que proyecta una imagen propia y trata de ampliar su apoyo más allá del electorado bolsonarista tradicional.
Los otros candidatos
La elección incluye otros once aspirantes, entre ellos los conservadores Ronaldo Caiado y Romeu Zema, el dirigente liberal Renan Santos y el escritor Augusto Cury, además de distintas candidaturas de izquierda radical y partidos minoritarios.
Pero ninguno ha conseguido hasta ahora romper la concentración electoral alrededor de Lula y Flávio Bolsonaro.
Por eso, aunque Brasil encontrará trece nombres en la papeleta este domingo, la elección vuelve a estar atravesada por una pregunta mucho más sencilla: si el país prolonga el ciclo político del Partido de los Trabajadores o devuelve al poder al movimiento construido alrededor de la familia Bolsonaro.