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Trump envía al Congreso el acuerdo nuclear con Arabia Saudita: ¿Por qué Israel es la clave?

Cuando el acuerdo se anunció el mes pasado, funcionarios de la Administración Trump lo presentaron como una oportunidad para que empresas estadounidenses lideraran el desarrollo de la infraestructura nuclear saudita, dejando fuera a la competencia extranjera. Pero el punto más controversial es que el pacto podría abrir la puerta al enriquecimiento de uranio en suelo saudita.

Donald Trump pronuncia un discurso en el Foro de Inversiones Estados Unidos-Arabia Saudita

Donald Trump pronuncia un discurso en el Foro de Inversiones Estados Unidos-Arabia SauditaAFP

Emmanuel Alejandro Rondón

El presidente Donald Trump remitió al Congreso, para su revisión, un histórico acuerdo nuclear de 30 años con Arabia Saudita, aunque no ha soltado la condición principal que impuso para que el trato avance: que el reino normalice relaciones con Israel, el aliado más importante de Washington en Medio Oriente.

Según una exclusiva del Wall Street Journal, el pacto fue transmitido a los legisladores el lunes y les resultará complicado bloquearlo, ya que hacerlo exigiría una resolución conjunta y una mayoría de dos tercios para superar un eventual veto presidencial. El diario, además, informó que se espera que la revisión desate meses de debate sobre cómo impulsar la industria nuclear estadounidense sin abrirle la puerta a la proliferación de armas de destrucción masiva en Medio Oriente.

Cuando el acuerdo se anunció el mes pasado, funcionarios de la Administración Trump lo presentaron como una oportunidad para que empresas estadounidenses lideraran el desarrollo de la infraestructura nuclear saudita, dejando fuera a la competencia extranjera. Pero el punto más controversial es que el pacto podría abrir la puerta al enriquecimiento de uranio en suelo saudita. Como parte del esquema, Washington y Riad realizarán primero un estudio de dos años para determinar si conviene construir una planta local, que en caso de avanzar quedaría en manos de empresas estadounidenses, sin transferencia de tecnología sensible al reino.

Arabia Saudita ha defendido la necesidad de desarrollar una industria nuclear civil para aprovechar sus yacimientos de uranio y cubrir su demanda energética interna, liberando así más producción petrolera para exportación. Sin embargo, expertos en no proliferación advierten sobre el precedente que sentaría la medida. Andrea Stricker, del centro de estudios Foundation for the Defense of Democracies, fue citada por el WSJ abogando por la cancelación del trato.

"El Congreso debería oponerse a un acuerdo que abre la puerta al enriquecimiento de uranio en suelo saudita —incluso en una planta operada por EEUU—, porque pondría fin a varias décadas de política estadounidense de no proliferación orientada a impedir la propagación de tecnología sensible para la fabricación de combustible nuclear", dijo Stricker.

El verdadero obstáculo político, sin embargo, sigue siendo Israel. Trump introdujo la exigencia de reconocimiento y normalización de las relaciones después de que el acuerdo ya estaba negociado y firmado, y un funcionario de su Administración remarcó que la postura presidencial "no ha cambiado": el pacto solo avanzará si Arabia Saudita se suma a los históricos Acuerdos de Abraham, firmados en 2020 por Estados Unidos, Israel, los Emiratos Árabes Unidos y Baréin.

Riad estuvo cerca de normalizar relaciones con Israel durante el Gobierno de Joe Biden, como parte de una negociación más amplia que incluía un pacto de defensa con Washington y cooperación nuclear civil. Ese acercamiento se frenó después del ataque de Hamás a Israel en octubre de 2023 y la posterior ofensiva militar israelí en Gaza.

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