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Las escuelas públicas de Portland deberán tener en cuenta la raza y la identidad sexual de sus alumnos a la hora de castigarles

Las instituciones educativas llegaron a un acuerdo para acabar con una huelga de cerca de tres semanas que afectó a 45.000 estudiantes.

Imagen de archivo de una clase con alumnos y un maestro.

(Unsplash)

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Las escuelas públicas de Portland (PPS) ahora deberán tener en cuenta la raza, la identidad sexual y otros factores que involucren a sus alumnos conflictivos a la hora de castigarlos. Este es uno de los puntos más controvertidos que aparecen en el nuevo acuerdo al que llegaron las distintas instituciones educativas para terminar con una huelga que afectó a cerca de 45.000 estudiantes y que duró cerca de tres semanas.

Según se puede leer en el nuevo acuerdo, de 123 páginas, a partir de ahora el superintendente deberá revisar las particularidades que tenga cada estudiante atendiendo a su raza, género e identidad sexual antes de imponerles un castigo:

El superintendente o su designado revisará las disparidades disciplinarias aparentes por raza, género, LGBT+, más ID, estado de educación especial u otras categorías relevantes con los líderes individuales del edificio al menos una vez al año y planeará con ellos respuestas a nivel de edificio destinadas a reducir las disparidades.

Además, si el alumno incurre en lo descrito como un "comportamiento perturbador continuo" ahora deberá solventarse mediante un "plan de apoyo". Un mecanismo que, de nuevo, deberá tener en cuenta las particularidades de los estudiantes y crearse, casi de forma personalizada:

El plan de apoyo debe tener en cuenta el impacto de las cuestiones relacionadas con el trauma del estudiante, la raza, la identidad/presentación de género, la orientación sexual, la discapacidad, el aprendizaje socioemocional y la justicia restaurativa, según proceda para el estudiante.

El "plan de apoyo" de las escuelas públicas de Portland

Por su parte, los padres de los estudiantes no parecen muy de acuerdo con esta nueva medida. Rebeccah Heinrichs, madre de cinco hijos, aseguró a FOX News que la política es "completamente retrógrada" y que, considera, que hay "racismo implícito en ella":

Es decir, no se le dice a un niño que por su color de piel va a recibir un castigo menor porque hay algo en él que le lleva a faltar a clase o algo así. Realmente le quita la dignidad al niño y la opción de la autonomía.

No es la única medida que modifican. A partir de ahora, informa Washington Free Beacon, los estudiantes no podrán ser expulsados de la escuela si agreden a otro compañero. Únicamente podrán ser echados del aula y de forma momentánea. El lenguaje también se ha suavizado. Ya no se "maneja" a un estudiante problemático, sino que el acuerdo exige que "apoyen" a ese estudiante. Desaparece el término de comportamiento "inaceptable" que ahora pasa a ser "perturbador continuo". Y los castigos ya no forman parte de un "plan de corrección de conducta" sino que ahora pertenecen a un "plan de apoyo".

Cambios aplicados por las escuelas públicas de Portland que, aseguró al Washington Free Beacon la asesora principal de Parents Defending Education, Michele Exner son "absurdos": "Estas políticas son erróneas, contraproducentes y sólo alimentarán el clima de división que estamos viendo en las instituciones académicas", declaró Exner.

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