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ANÁLISIS

Qué es el filibusterismo y por qué el discurso récord de Cory Booker no lo fue

El discurso más largo de la historia del Senado no puede ser considerado dentro de esta táctica de bloqueo legislativa, cuyas raíces se remontan a los propios orígenes de la Cámara Alta y el derecho a un debate ilimitado.

El senador Cooper atiende a la prensa tras más de 25 horas de discurso

El senador Cooper atiende a la prensa tras más de 25 horas de discursoAFP

Israel Duro
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Las 25 horas y cinco minutos con las que congresista demócrata Cory Booker ha registrado el discurso más largo de la historia en el Senado con el fin de retrasar las votaciones en la Cámara Alta y protestar contra la agenda de Trump ha vuelto a sacar a la palestra la figura del filibusterismo... aunque, paradójicamente, su intervención no puede ser considerada bajo esta figura legislativa.

El filibusterismo, en sí mismo, se podría resumir con la frase "discutir un proyecto de ley hasta su muerte". Precisamente el detalle de no tratar de bloquear la tramitación de una norma en concreto es lo que dejó fuera la intervención de Booker de la consideración de esta táctica legislativa.

El filibusterismo, ¿protector de las minorías o herramienta de obstrucción partidista?

Un movimiento que, según recuerda el Senado en su web, nació en el mismo momento que la Cámara Alta y se encuentra infiltrado en su propios principios fundacionales. Esto se debe a que el derecho de debate ilimitado en esta institución fue utilizado desde el primer momento "como protector de las minorías políticas frente a la tiranía de la mayoría", según sus defensores, o "como herramienta de obstrucción partidista", según sus detractores. 

"La táctica de utilizar largos discursos para retrasar la acción legislativa apareció en la primera sesión del Senado. El 22 de septiembre de 1789, el senador de Pensilvania William Maclay escribió en su diario que el 'propósito de los virginianos . . era hablar todo el tiempo para que no pudiéramos aprobar el proyecto de ley'".

El término de filibustero se popularizó a partir de 1850

La práctica, aunque no era generalizada antes de 1830, sí fue "lo bastante común a mediados de siglo como para ganarse una pintoresca etiqueta: el filibustero". Según recoge el Senado,  este término, "derivado de la palabra holandesa 'freebooter' y de la española 'filibusteros' -los piratas que asaltaban las islas del Caribe-, el término empezó a aparecer en los debates legislativos estadounidenses en la década de 1850".

Así, las primeras referencias oficiales en las que se recoge su uso con este significado corresponden a Albert Brown y George Badger en 1853: "'Vi a mi amigo filibustero al otro lado de la Cámara', comentó Albert Brown, de Mississippi, el 3 de enero de 1853. Un mes más tarde, el senador de Carolina del Norte George Badger se quejó de los 'discursos filibusteros', y el término pasó a formar parte permanente de nuestro léxico político".

Agrios debates para limitar o acabar con el filibusterismo

La figura pronto provocó agrios debates entre quienes la defendían como una herramienta fundamental para "el derecho al debate ilimitado como una tradición clave del Senado, vital para atemperar el poder de las mayorías políticas", mientras que otros lo consideraban cuestionable.

Una discusión que se intensificó a finales del siglo XIX y principios del XX. "En ese momento, el Senado era más grande y estaba más ocupado, y la gran cantidad de trabajo que había que hacer en cada sesión significaba que un senador filibustero podía interrumpir el progreso del órgano y obtener concesiones de los senadores que querían que se aprobaran sus proyectos de ley".

Robert La Follette, el genio del filibusterismo

De hecho, uno de los mayores maestros del filibusterismo tuvo mucho que ver en que se aprobara la norma de "cloture" (acuerdo de un número mínimo de votos para pasar a votar una iniciativa limitando el debate) para limitarlo. En 1906, el recién elegido senador Robert La Follette, se saltó la norma no escrita de guardar silencio en respeto a los miembros más veteranos y dio su primer discurso apenas tres meses después de su investidura. No dejó a nadie indiferente, puesto que habló durante 8 horas tres días consecutivos y rellenó solito 148 páginas de los registros del Congreso.

Dos años después, el propio La Follette estableció un récord absoluto en el filibusterismo al hablar durante 18 horas y 23 minutos con el fin de bloquear la aprobación de un informe. De hecho, tuvo que dejarlo tras beber un ponche de huevo contaminado. A día de hoy, se sigue especulando si se trató de un simple caso de alimento en mal estado por el calor que hacía ese día (29 de mayo, con todos los senadores preparados para partir a sus casas en sus estados) o un intento de envenenamiento para silenciarlo. Su registro, en cualquier caso, se mantuvo durante medio siglo como el discurso más largo en la Cámara Alta.

Woodrow Wilson dijo "basta" al abuso del filibusterismo en 1917

Situaciones como ésta hicieron que, el presidente Woodrow Wilson dijera basta: "El Senado de los Estados Unidos es el único órgano legislativo del mundo que no puede actuar cuando su mayoría está dispuesta a hacerlo. Un pequeño grupo de hombres voluntariosos, que no representan más opinión que la suya propia, han dejado al gran gobierno de los Estados Unidos indefenso y despreciable." 

Por ello, exigió que la Cámara Alta adoptara una regla de cloture. Según recoge la web del Senado, "el 8 de marzo de 1917, en una sesión especialmente convocada del 65º Congreso, el Senado acordó una norma que básicamente preservaba su tradición de debate ilimitado. La norma exigía una mayoría de dos tercios para poner fin al debate y permitía a cada miembro intervenir durante una hora más antes de votar la aprobación definitiva. A lo largo de los 46 años siguientes, el Senado sólo logró invocar el bloqueo en cinco ocasiones".

En la actualidad, 60 votos permiten esquivar el filibusterismo

Por ello, varios senadores, frustrados, presionaron para reducir el número de votos necesarios para activar la cloture. "En 1975, el Senado redujo el número de votos necesarios para el bloqueo de dos tercios de los senadores votantes a tres quintos de todos los senadores debidamente elegidos y juramentados, es decir, 60 de los 100 senadores actuales

Hoy en día, los filibusteros siguen formando parte de la práctica del Senado, aunque sólo en materia legislativa. El Senado adoptó nuevos precedentes en la década de 2010 para permitir que una mayoría simple ponga fin al debate sobre las candidaturas".

Los filibusteros más largos de la historia

Aunque las 25 horas y 5 minutos de Cory Booker convirtieron su intervención el discurso más largo de la historia del Senado, no puede ser considerado propiamente un filibustero. El honor del acto más largo bajo esta táctica sigue correspondiendo a Strom Thurmond, quien habló durante 24 horas y 18 minutos durante la tramitación de la Ley de Derechos Civiles en 1957.

​Antes que él, "Wayne Morse se presentó en el Senado el 24 de abril de 1953. Descrito como "un hombre delgado y afilado, con bigote recortado, nariz afilada y pobladas cejas negras", inició una campaña obstruccionista contra la legislación de Tidelands Oil. Cuando concluyó, tras 22 horas y 26 minutos, había batido el récord de 18 horas establecido en 1908 por su mentor, Robert La Follette"

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