ANÁLISIS
Más muertes por eutanasia en Canadá que por homicidios con arma en EEUU: qué dicen los datos y por qué importa el debate
La cifra convierte a Canadá en el país con mayor número absoluto de eutanasias del mundo y el segundo en tasa per cápita, solo por detrás de Países Bajos, mientras la controversia por casos de consentimiento dudoso o inexistente alimenta el rechazo de sectores provida, conservadores y de derechos de personas con discapacidad.

Activistas por los derechos de las personas con discapacidad en Londres
En 2024, el sistema sanitario de Canadá ejecutó 16.499 muertes por eutanasia bajo su programa de Asistencia Médica para Morir (MAiD), 1.135 más que los 15.364 homicidios cometidos con armas de fuego en Estados Unidos durante el mismo año, según datos oficiales de Health Canada y los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC).
La cifra convierte a Canadá en el país con mayor número absoluto de eutanasias del mundo y el segundo en tasa per cápita, solo por detrás de Países Bajos, mientras la controversia por casos de consentimiento dudoso o inexistente alimenta el rechazo de sectores provida, conservadores y de derechos de personas con discapacidad.
Mundo
Eutanasia: una anciana canadiense recibe la inyección letal contra su voluntad
Carlos Dominguez
Qué dicen las cifras
- Canadá: 16.499 personas murieron por MAiD en 2024, un aumento del 6,9% respecto a 2023, lo que representa el 5,1% de todas las defunciones en el país (más de 1 de cada 20 muertes).
- EEUU: 15.364 personas fallecieron por homicidio con arma de fuego en 2024, según los CDC, en un contexto de descenso interanual del 16% en esa categoría.
Una comparación que duele: muerte médica vs. muerte criminal
La ecuación es estadísticamente correcta y moralmente incómoda. En Canadá, el Estado administra más muertes por inyección letal que las que criminales causan con pistolas y rifles en EEUU. Para defensores de la vida y críticos de la eutanasia, esto no es un logro sanitario, sino la prueba de que la "muerte estatal" se ha normalizado hasta superar en volumen a la violencia criminal en la primera potencia mundial.
Mientras políticos canadienses minimizan los casos problemáticos como "excepciones", la repetición de relatos de personas mayores, discapacitadas o vulnerables que alegan haber sido presionadas o no haber dado consentimiento explícito sugiere un patrón estructural.
Errores sistémicos y falta de rendición de cuentas
Más allá de los casos individuales, los datos oficiales y filtraciones gubernamentales revelan un sistema con altas tasas de error y escasa supervisión. En Columbia Británica, el 51,9% de los casos de MAiD en 2024 requirieron seguimiento por incidencias, incluyendo 2.807 errores y 353 casos tan problemáticos que el personal debió recibir formación adicional. En 2023, la misma provincia registró 2.833 errores en 3.808 casos, pero en siete años no hay constancia de sanciones disciplinarias públicas ni de remisiones a la justicia, salvo dos casos que no derivaron en cargos.
Health Canada reconoce en su sexto informe anual que la solicitud debe ser "voluntaria y no fruto de presión externa", pero los evaluadores solo deben explicar cómo formaron esa opinión, sin auditorías independientes sistemáticas. Para críticos, esto convierte el consentimiento en una casilla burocrática, no en una garantía real.
Track 2: eutanasia sin muerte previsible
El Track 2 del MAiD, que permite la eutanasia cuando la muerte no es razonablemente previsible, sigue en vigor. En 2024, según Health Canada, 732 personas murieron por esa vía (el 4,4 % del total), con enfermedades graves o discapacidades no terminales.
Informes del forense de Ontario han descrito casos en los que el aislamiento, la falta de vivienda, la pobreza o problemas de salud mental coincidieron con la solicitud, a veces sin que se ofrecieran apoyos sociales equivalentes. La enfermedad mental como única condición sigue excluida hasta marzo de 2027.
Un modelo que nadie quiere importar
La comparación con los homicidios con arma en EEUU ha sido utilizada por senadores republicanos como Ted Cruz y Mike Lee para frenar cualquier expansión del suicidio asistido en Estados Unidos, calificando el modelo canadiense de "perverso" y de "horror liderado por el Estado". En Europa, países con eutanasia avanzada observan con cautela la deriva canadiense, mientras que en América Latina, legisladores provida citan estos casos para exigir moratorias o referéndums antes de aprobar leyes similares.
El caso más reciente y mediático es el de Brigitte Stegemann, una abuela cristiana de 83 años que murió en julio en un hogar de cuidados de Ontario bajo MAiD, según alega su familia sin haber dado consentimiento verbal explícito. Días antes del procedimiento, Stegemann se mostró angustiada y dijo que había "cometido un error" al aceptar una evaluación de elegibilidad para MAiD, tras una conversación privada con la doctora Kate Koester que la familia califica de sesgada y sin garantías de voluntariedad real.