Paraguay: el presidente Santiago Peña renunció y enfrenta juicio político y causa penal tras la caída de UENO Bank, ¿qué pasó realmente y qué se avecina?
Peña, un economista con maestría en Administración Pública en la Universidad de Columbia, cayó en desgracia luego de que el Banco Central de Paraguay interviniera UENO Bank el pasado martes tras constatar falta de liquidez del mínimo legal requerido. Tres millones de paraguayos vieron como sus fondos fueron congelados inmediatamente.

Manifestantes exhiben carteles contra el gobernante Partido Colorado (ANR) durante una protesta por la crisis bancaria en Paraguay
El presidente renunciante Santiago Peña, quien hizo un enorme esfuerzo durante su gestión para alinearse con la Casa Blanca y dar a conocer al mundo a Paraguay como un país estable, pujante y apto para grandes inversiones, ha caído al ostracismo después de que el Banco Central del país interviniera UENO Bank, el banco que más clientes bancarizó en todo Paraguay. Una institución que, aunado a un modelo de negocio exitoso e innovador, creció gracias, en gran medida, al favoritismo político que recibió durante la gestión de Peña.
Ahora alrededor de tres millones de paraguayos vieron cómo sus fondos y ahorros fueron congelados inmediatamente desde la madrugada del martes, esperando por el Fondo de Garantía del Banco Central, que asegura la suma de 75 salarios mínimos de todos los depositantes. Este fondo, afirman las autoridades, garantiza un 98% del dinero que estaba en UENO y empezará a pagarse en las próximas horas, luego de que el Congreso paraguayo aprobara una ley para priorizar a los ahorristas con menos de 10.000.000 de guaraníes (menos de 1.700 dólares) en su cuenta bancaria congelada. Sin embargo, mientras se resuelve el asunto de la liberación de los fondos, millones de paraguayos esperan por recuperar su dinero para pagar cuentas, hacer mercado y seguir con sus obligaciones diarias. Otros miles han perdido todo, pues 75 salarios equivalen a poco más de 38.000 dólares al cambio actual. Y muchos superan ese límite, especialmente las personas jurídicas, que entrarán en un calvario legal para intentar recuperar, si es que es posible, el dinero fuera del fondo de garantía.
Peña, economista con maestría en Administración Pública en la Universidad de Columbia, es el principal apuntado por toda la sociedad civil paraguaya. La prensa lo pone en el centro de una trama de tráfico de influencias para favorecer a UENO Bank, compañía de la que fue accionista hasta marzo de 2025. Su propio partido, el Colorado, que gobierna y controla las instituciones del Paraguay desde hace décadas, le soltó la mano al presidente después de que el líder y uno de los hombres más poderosos del país, el exmandatario Horacio Cartes, otrora mentor político de Peña, apoyara su destitución, alineándose con la alianza opositora conformada por un amplio espectro ideológico.
Al Gobierno de Peña se le acusa de haber modificado leyes de control claves para que UENO recibiera dinero de instituciones públicas, incluyendo el Instituto de Previsión Social (IPS), Itaipú, el Ministerio de Economía y otros organismos clave.
El cierre de UENO, en definitiva, generó una crisis política casi sin precedentes en la historia del país que se ha ido desarrollando en las últimas horas. Peña firmó su renuncia, cuya aceptación recae en el Congreso, que en este momento votó en contra para someterlo a juicio político tras una sesión accidentada.
Lo que está pasando ahora mismo
Lo que ocurrió este jueves en el Congreso paraguayo fue, cuanto menos, digno de un episodio de House of Cards.
Ambas Cámaras se reunieron en una sesión conjunta para votar la renuncia de Peña. Contra todo pronóstico, todo parecía indicar que se iba a rechazar la renuncia, para avanzar con el juicio político, luego de que colorados disidentes respaldaran a la oposición. Horas antes, la Cámara de Diputados ya había aprobado por unanimidad, con 78 votos, la acusación para iniciar el proceso.
En el Senado, la renuncia fue rechazada por 24 votos contra 20. Cuando el oficialismo se dio cuenta de que no tenía los números para aceptarla en Diputados, los congresistas colorados se levantaron y abandonaron el hemiciclo para dejar sin quórum la sesión.
El resultado es un limbo. Senadores colorados que no se levantaron, como Gustavo Leite, y referentes de la oposición sostienen que el juicio político sigue vigente y que continuará este viernes en el Senado. Peña sigue siendo, técnicamente, el presidente de Paraguay, porque su renuncia nunca fue aceptada.
Este asunto es particularmente fundamental para Peña, pues, si es destituido por juicio político, pierde el derecho a convertirse en senador vitalicio y, con ello, los fueros que lo protegerían de un proceso penal. Si en cambio se acepta su renuncia, ocuparía esa banca con inmunidad y el Congreso tendría que quitársela antes de que la Justicia pueda avanzar contra él. Esa es la verdadera batalla que se libra en la capital Asunción en este momento.
Por momentos el asunto fue, incluso, una crisis constitucional y política, porque en plena sesión la diputada Johanna Ortega denunció versiones de que Peña habría salido del país rumbo a Argentina sin notificar al Congreso, como exige la Constitución. La Secretaría del Congreso confirmó que no recibió ninguna comunicación, mientras que desde el entorno del Ejecutivo y desde la Casa Rosada negaron que Peña haya abandonado Paraguay.
Después de la aparatosa sesión y en medio de la incertidumbre, Peña rompió el silencio y afirmó que se presentará ante el Congreso para defenderse.
“Ante la continuidad del juicio político, me presentaré y ejerceré mi derecho a la defensa. Lo haré con argumentos y pruebas, con respeto a la Constitución y a las instituciones de la República. Aun cuando ya hayan adelantado su decisión, voy a ejercer ese derecho. No por una cuestión de orgullo personal, sino porque rendir cuentas y dar explicaciones también es una responsabilidad frente al pueblo paraguayo. Colaboraré plenamente con las instituciones competentes para que se esclarezca lo ocurrido, se determinen las responsabilidades y quienes hayan infringido la ley respondan ante la Justicia. Aportaré la información que me sea requerida. La ciudadanía merece conocer la verdad, sin encubrimientos y sin que nadie esté por encima de la ley”.
“Pero quiero dejar algo muy claro: el pago a los ahorristas no puede quedar pendiente de lo que ocurra conmigo. La discusión sobre mi continuidad en el cargo no puede paralizar las soluciones que necesitan las familias afectadas”, añadió. “Mi prioridad fue impulsar, dentro de la ley y en coordinación con las instituciones responsables, las medidas necesarias para que los ahorristas recuperen sus ahorros. Esclarecer los hechos y resolver los pagos son obligaciones que deben avanzar al mismo tiempo”.
Qué pasó realmente: la trama de UENO y Peña
UENO nació como una financiera en 1976 y su punto de inflexión fue en 2021, cuando fue adquirido por el Grupo Vásquez. La institución financiera se convirtió en banco digital en noviembre de 2023, apenas tres meses después de que Peña asumiera la Presidencia, en un trámite que la prensa paraguaya calificó de “veloz”.
Al frente del Banco Central ya estaba Carlos Carvallo, quien hasta agosto de ese mismo año había presidido la financiera UENO.
Desde entonces, el banco creció a un ritmo impresionante y vertiginoso, en buena parte con dinero del Estado, según investigaciones de la prensa paraguaya.
Hasta agosto de 2023, la financiera no manejaba un solo guaraní de fondos públicos. En 2024 absorbió al histórico Visión Banco, que se encontraba en una situación precaria, y, según una investigación de ABC Color, para fines de 2025 los depósitos estatales en UENO, incluidos los del IPS, ya superaban en un 90% su patrimonio efectivo. Dicho de otra forma, el Estado había confiado al banco casi el doble del respaldo real que tenía para absorber pérdidas.
La periodista Sara Moreno, de ABC Cardinal, resumió en cinco puntos cómo se construyó ese esquema: la presunta utilización de testaferros y empresas, los cambios en las leyes de Puertas Giratorias y Conflicto de Intereses, las modificaciones en las reglas del IPS, una extensión del plazo para la absorción de Visión Banco y las dudas sobre los límites de inversión de los fondos previsionales.
Las alertas existían desde hace meses. En julio, Fernando Rivarola, entonces gerente de Supervisión de la Superintendencia de Bancos, dejó asentado en un memorando que UENO habría excedido los límites de préstamos a empresas vinculadas, y que una venta de cartera a la firma Vinanzas podría haber sido financiada indirectamente por el propio banco, algo que la normativa prohíbe. El llamado “informe Rivarola” nunca fue difundido por el Banco Central. Salió a la luz gracias a la prensa y el propio Santiago Peña, por decreto presidencial, sacó a Rivarola de su cargo, enviándolo a la agencia AFD.
Peña, mientras tanto, defendía al banco y tildaba de “terrorismo financiero” a quienes atacaban a UENO, al BCP y a su Gobierno. El martes, cuando el índice de solvencia del banco cayó por debajo de la mitad del mínimo legal, ya no hubo forma de sostenerlo. La Fiscalía detuvo a ocho directivos, entre ellos el fundador Miguel Vázquez, e imputó en total a 27 personas. Peña también está siendo investigado por la Fiscalía.
Cuánto dinero está comprometido
El Fondo de Garantía de Depósitos cubre hasta 75 salarios mínimos por persona, unos 228,3 millones de guaraníes, equivalentes a unos $38.000. El Banco Central habilitó primero un pago inicial de hasta 10 millones de guaraníes por ahorrista y, tras la ley aprobada por el Congreso, lo amplió a un anticipo de hasta 40 salarios mínimos, unos 121,7 millones de guaraníes.
El agujero más grande, sin embargo, está en el dinero público. Los gremios de asegurados estiman que los fondos estatales y previsionales depositados en UENO superan los $860 millones, y solo el IPS, la caja de jubilaciones de los trabajadores privados, tiene comprometidos unos $380 millones. La propuesta del Gobierno de usar el Fondo de Garantía también para cubrir esos recursos generó un fuerte rechazo, porque ese dinero proviene de los aportes de todo el sistema financiero y su fin es proteger a los ahorristas.
¿Es un corralito, Paraguay va a la quiebra, los jubilados se quedaron sin dinero?
A propósito de la crisis financiera y política, también surgió mucha desinformación y descontextualización en la prensa y redes sociales. Si bien la situación en Paraguay es compleja, especialmente el dinero público comprometido, el sistema financiero paraguayo, a través del fondo de garantías, ya está en funcionamiento y promete a los ahorristas más urgentes recuperar su dinero. Eso, al menos en la teoría, está lejos de ser un ‘corralito’, tal y como sucedió en Argentina en 2001.
De hecho, el sistema financiero paraguayo funcionó con normalidad en los últimos días, salvo por horas excepcionales cuando una gran cantidad de paraguayos acudieron a otros bancos para abrir nuevas cuentas bancarias saturando el sistema SIPAP, la plataforma oficial donde se aprueban las transferencias locales.
Otro bulo que surgió es que el IPS “quebró” por UENO, algo que está muy lejos de los hechos. Si bien el instituto puso $380 millones en UENO, eso equivale a poco más del 9% de su portafolio, distribuido en 14 entidades distintas. La pérdida es grande, pero no significa quiebra. Las autoridades también garantizaron salarios y aguinaldos a pesar del proceso de resolución del BCP.
Asimismo, las protestas ciudadanas han sido mayoritariamente pacíficas, con solo algunos momentos de represión sin heridos y pocos detenidos. La vida, en general, ha continuado con cierta normalidad, con los paraguayos acudiendo a sus trabajos y esperando novedades de las autoridades.
La guerra política
Si bien la caída de Peña está absolutamente ligada a la crisis de UENO, existe una sombra que va más allá de lo que se conoce públicamente. Mientras el caso tomaba mayor exposición mediática, incluso en medios internacionales, en Paraguay se desarrolló una pugna de poderes prácticamente a cuchillazos.
La fractura dentro del Partido Colorado se abrió tras las elecciones municipales del 4 de octubre. Según Infobae, aunque los colorados ganaron un récord de 187 intendencias, la derrota en Asunción y Ciudad del Este, las dos ciudades más importantes del país, puso en entredicho el liderazgo de Cartes y entusiasmó a quienes buscaban desplazarlo, entre ellos Peña y el vicepresidente Pedro Alliana. De acuerdo con los trascendidos que recoge ese medio, en una discusión a los gritos, Peña le exigió a Cartes que diera un paso al costado, especialmente tras sus recientes problemas de salud. La respuesta del expresidente habría sido una advertencia que dejó a Peña sorprendido: “Ordená tu banquito”.
Al mismo tiempo, los grandes conglomerados privados del país, dueños de bancos, medios, del sector ganadero y de las principales empresas, comenzaron a disparar contra UENO, Peña y el BCP en un momento bastante particular, con el guaraní fortaleciéndose frente al dólar por encima de la tendencia global. La Cámara de Exportados presionó a Peña de forma poco discreta para que interviniera la economía y debilitara la moneda. Se negó. Eso tocó intereses fuertes, multiplicó las críticas y lo expuso aún más ante ciertos sectores de la prensa.
Pero Peña estaba comprometido con UENO. Y cuando el banco cayó, Cartes, que ya le había soltado la mano hace tiempo, apoyó públicamente el juicio político y arrastró con él a gran parte del oficialismo. Los colorados, con Cartes a la cabeza y con la oposición a tambor batiente por su lado, actuaron con rapidez y empezaron a definir la transición en cuestión de días.
Alliana, el vicepresidente, fue uno de los primeros en romper. Un chat difundido por Radio Monumental muestra que la relación ya estaba quebrada antes de la intervención. “Lastimosamente no tuviste en cuenta las veces que te avisé y te comenté de cómo yo veía la situación y la gravedad de las cosas”, le escribió Alliana a Peña. El presidente le respondió que “lo de ueno, ni vos ni yo podemos ser responsables por lo que hizo Miguel y el BCP”.
Por qué es importante
Paraguay llegó a esta crisis institucional en el mejor momento macroeconómico de su historia reciente. El 26 de julio de 2024, la agencia de calificación Moody’s le concedió el grado de inversión, con una nota Baa3. S&P Global se sumó el 17 de diciembre de 2025 con un BBB-. Fitch es la única que todavía no dio ese paso, aunque mantiene a Paraguay en BB+ con perspectiva positiva, a un escalón del grado de inversión. Estos resultados fueron la suma de años de esfuerzo por mostrar seriedad y estabilidad.
El grado de inversión significa que las grandes agencias consideran que el país tiene un riesgo bajo de no pagar sus deudas, lo que le permite financiarse a tasas más bajas y lo habilita a recibir capitales de fondos internacionales que, por sus propias reglas, solo pueden invertir en economías con esa calificación. Entre las razones que esgrimieron las calificadoras para mantener esa nota figura, justamente, la estabilidad institucional. En julio pasado, al ratificar la calificación, Moody’s destacó la credibilidad de la política monetaria, un entorno de baja inflación, así como la estabilidad política del país.
El PIB real de Paraguay creció 6,6% en 2025, por encima de la mediana de 3,8% de los países con calificación similar, y las agencias proyectan una expansión de 4,5% para este año. A eso se sumó un fenómeno poco habitual en la región, que fue la fortaleza de la moneda. Según Fitch, la apreciación del guaraní, que se revalorizó un 26% entre marzo de 2025 y septiembre de 2026, junto a la dependencia de la hidroelectricidad, ayudaron a contener la inflación, ubicándola en 1,5% en agosto. En un continente acostumbrado a devaluaciones, Paraguay ofrecía justamente lo contrario.
Esa estabilidad convirtió al país en un imán para extranjeros. En 2025, la Dirección Nacional de Migraciones registró un récord histórico de 47.687 solicitudes de residencia, un incremento de más del 63% respecto de 2024, y la tendencia se aceleró este año. Entre enero y septiembre de 2026 ya se contabilizaron 49.538 solicitudes de radicación, superando el total de todo 2025. Brasileños y argentinos encabezan la lista, pero también llegan estadounidenses y europeos atraídos por los bajos impuestos y una economía previsible. En abril de 2026, el Gobierno lanzó incluso el programa Paraguay Investor Pass, que ofrece acceso directo a la residencia permanente a los inversores que cumplan los requisitos. Buena parte de esos nuevos residentes eligió Paraguay precisamente por la confianza en su sistema financiero.
Pero eso hoy está en entredicho, al menos momentáneamente. El UENO pesa más que la caída de un banco cualquiera. No se trata de una entidad marginal, sino de una que, según la calificadora FIX, era a diciembre de 2025 la quinta entidad privada del país, con el 8,9% de los depósitos del sistema. Su cierre afectó a cerca de 3 millones de clientes y paralizó buena parte del comercio electrónico, y el Banco Central tuvo que salir a desmentir rumores de nuevas intervenciones para contener un posible efecto contagio. El costo fiscal también está en discusión. Si el Fondo de Garantía termina cubriendo los más de $860 millones en fondos públicos y previsionales depositados en el banco, el agujero lo absorberá un mecanismo creado para proteger a los ahorristas de todo el sistema.
La crisis es, además, una prueba de fuego para las instituciones. Hasta ahora, la respuesta del Estado fue rápida, aunque llegó sobre la hora. El Banco Central intervino el banco y renovó su conducción, la Fiscalía detuvo e imputó a los responsables y el Congreso aprobó en tiempo récord una ley para adelantar la devolución de los depósitos, por lo que la mayoría de los ahorros de la gente están garantizados. La ciudadanía, a su vez, “se ha comportado de forma ejemplar”, dijeron fuentes en el terreno a VOZ, y el país sigue funcionando con normalidad, aunque la desconfianza ya está instalada. Todo esto, sin embargo, pudo haberse evitado si los reguladores hubieran actuado a tiempo frente a las advertencias que se acumulaban desde hacía meses.
También preocupa a muchos el día después de UENO, un banco que se caracterizó por innovar en infraestructura tecnológica, buena experiencia de usuario, rápida atención al cliente y desburocratizar el sistema para que millones de personas y miles de emprendimientos se bancaricen.
“Muchos nos fuimos con UENO porque los otros bancos simplemente no nos atienden”, dijo una señora paraguaya a VOZ mientras intentaba abrir una cuenta en Banco Familiar tras más de una hora de espera.
“Itaú, Continental, Sudameris y GNB son bancos solventes, importantes, pero su atención al cliente es, por decirlo suave, deficiente. Por eso UENO también creció monstruosamente en pocos años. Los bancos tradicionales no deberían condenar el modelo de atención al cliente de UENO, sino copiarlo, dejando por supuesto de lado el asunto de la corrupción y los favores políticos”, dijo un inversionista argentino a VOZ que pidió no ser identificado.
El desenlace se definirá en el Senado. De esa votación depende si Peña termina como senador vitalicio, protegido por los fueros, o si queda expuesto ante la Justicia. Y de cómo se resuelva la crisis dependerá también si Paraguay conserva la credibilidad que le permitió alcanzar el grado de inversión, o si Fitch, la única agencia que todavía no se lo otorgó, encuentra en este episodio una razón más para seguir esperando.
🛠 ¿Cree que hay algún error en esta noticia?
Recomendaciones


















