Elon Musk venció, por ahora, la censura del Gobierno australiano en los tribunales

“No intento ganar nada. Simplemente no creo que debamos suprimir los derechos de los australianos a la libertad de expresión”, escribió Musk en X.

Elon Musk volvió a demostrar con hechos que su férrea defensa a la libertad de expresión va más allá de las palabras.

Esta vez lo hizo en Australia, donde un juez federal dictaminó que no extendería un bloqueo temporal contra un vídeo viral difundido en X de un apuñalamiento en una iglesia en Sídney el mes pasado.

Un caso sobre la libertad de expresión de los australianos

El 15 de abril, en Sídney, un obispo ortodoxo, Mar Mari Emmanuel, fue apuñalado durante la celebración de una misa católica por un adolescente yihadista suní musulmán de 16 años que, según diversos informes, estaba “radicalizado” por motivos religiosos. Las imágenes de ese violentísimo ataque se viralizaron en redes sociales. El vídeo, perturbador, generó especialmente controversia en Australia, con el organismo de vigilancia de la seguridad en Internet australiano buscando censurar el vídeo por su contenido explícito.

Julie Inman Grant, comisionada de eSafety, es decir, el máximo cargo del regulador independiente de Australia para la seguridad en línea, emitió una orden judicial para prohibir a X (Twitter) y Facebook de publicar las imágenes del ataque contra el obispo Mar Mari. Sin embargo, la intención de Grant iba más allá de solamente bloquear la publicación para los ciudadanos australianos, también quería que las plataformas de medios sociales eliminaran por completo las publicaciones en todo el mundo, con una orden de bloqueo global.

X se negó a acatar la normativa y fue a los tribunales, donde obtuvo su gran victoria el lunes, cuando un juez federal se puso del lado de la plataforma arguyendo que no sería razonable la petición del regulador australiano sobre un bloqueo global contra la publicación del ataque terrorista.

El juez del Tribunal Federal de Australia, Geoffrey Kennett, publicó el martes los motivos de su decisión.

De acuerdo con la orden judicial y el desarrollo del caso, X, sin acatar por completo la petición original del regulador, bloqueó por geolocalización a los usuarios australianos el acceso al vídeo del ataque, pero la comisionada Grant, quien es exempleada de Twitter, había solicitado que también se eliminaran de la plataforma 65 links que conducían al video.

En su fallo, el juez Kennett calificó de “poderoso” el argumento de X sobre la nula razonabilidad detrás de la petición de eliminar las URL que dirigían al vídeo.

El juez dijo que la medida iba directamente en contra del concepto internacional de la “cortesía de las naciones”, un fundamento donde se reconoce que las leyes de los países tienen límites territoriales.

“Si se le diera el alcance pretendido por la comisionada, la orden de remoción regiría (…) las actividades de una empresa extranjera en los Estados Unidos (…) y en todos los países donde se encuentran sus servidores”, escribió Kennett. “Sería un caso claro de una ley nacional que pretende aplicarse a personas o asuntos sobre los que, según la cortesía de las naciones, la jurisdicción corresponde propiamente a algún otro soberano o Estado”.

El juez explicó que una orden de remoción como la planteada por el regulador australiano sería desechada en diversos países, incluyendo Estados Unidos, donde X tiene su sede.

“Esto no es en sí mismo una razón por la que X Corp no deba rendir cuentas, pero sugiere que una orden judicial no es una forma sensata de hacerlo”, sentenció Kennett.

Tras el fallo del juez, Musk escribió en X: “No intento ganar nada. Simplemente no creo que debamos suprimir los derechos de los australianos a la libertad de expresión”.

No obstante, este primer triunfo de Musk contra la censura en Australia es, apenas, el primer paso de una larga batalla judicial.

De acuerdo con ABC News, X volverá al Tribunal Federal el miércoles para una vista preliminar sobre su impugnación de la validez de la notificación original de remoción de la comisionada Grant.

Según la cadena, este mismo miércoles también podría fijarse la fecha del juicio.

Pero no todo se juega en las cortes, ya que las autoridades australianas, aparentemente, están decididas a incluso cambiar las leyes del país si los tribunales fallan en su contra.

De hecho, el propio Musk ha tenido fuertes discusiones con diversos políticos y autoridades australianas. Por ejemplo, la ministra de Medio Ambiente de Australia, Tanya Plibersek, lo llamó “multimillonario egoísta”.

Una senadora, Jacqui Lambie, lo tildó de “imbécil” y pidió abiertamente por la encarcelación de Musk antes de argumentar que Australia debe promulgar leyes de moderación más estrictas contra plataformas como X.

Musk no se quedó callado y dijo que Lambie era una “enemiga del pueblo de Australia”.

Elogios a Musk por desafiar al Gobierno de Australia

El excéntrico multimillonario, auto declarado “absolutista de la libertad de expresión”, no solo está llevando adelante batallas judiciales en Australia, sino también en Brasil, donde está intentando vencer al poderoso juez progresista de la Corte Suprema Alexandre de Moraes, que se ha convertido en el regulador de facto de las redes sociales en el gigante sudamericano.

Estas batallas judiciales de Musk contra gobiernos que están intentando regular las redes sociales están generando grandes elogios para el multimillonario dueño de Tesla y X.

Uno de esos elogios provino del periodista Terry Barnes, colaborador en Melbourne para la publicación conservadora The Spectator.

En una mordaz columna, Barnes destacó el esfuerzo de Musk por defender la difusión del ataque contra el obispo Mar Mari Emmanuel.

Para Barnes, si la comisionada Grant tiene éxito, entonces los australianos no tendrían derecho a acceder imágenes ciertamente violentas y perturbadoras, pero necesarias, como los ataques terroristas de Hamás el 7 de octubre o las imágenes de la guerra en Gaza.

“No se puede negar que las imágenes y el vídeo del apuñalamiento de Sydney son violentos y perturbadores. Para algunos, pueden ser una forma de voyeurismo de la violencia, vistos por unos pocos enfermos simplemente por lo que son. Pero esa no es razón para que un gobierno o una agencia gubernamental las censure y suprima”, escribió Barnes.

“Musk puede ser franco, excéntrico y no gustar a todo el mundo. Pero tiene razón al defender las libertades de expresión fundamentales en una sociedad democrática. También tiene razón al asumir que las personas inteligentes son capaces de usar su propio juicio a la hora de decidir si ven o no esas imágenes, o cualquier contenido que se enfrente a la violencia y la brutalidad”, sentenció.