"Cien días de infierno, cien días de pesadilla" desde la masacre de Hamás el 7 de octubre

Familiares piden la liberación de los más de 130 rehenes que siguen en cautiverio, mientras Israel continúa su ofensiva militar en Gaza.

El pasado 7 de octubre terroristas de Hamás burlaron, por sorpresa, inesperadamente, los dispositivos de seguridad de Israel. Más de 1.000 habrían cruzado de la Franja de Gaza, gobernada por el grupo yihadista, al territorio israelí. Comenzaba el sábado negro.

"Y parecía una mañana normal, como casi siempre, hasta que empezaron los bombardeos y mi primo mayor, Pablo, le escribió a mi tía Ofelia que por las dudas se resguarde en el refugio de la casa", contaría luego Hernán Feler, relator argentino. Ofelia Roitman, de 77 años, desapareció ese día.

A su paso, los terroristas dejaron más de 1.100 muertos. Algunos de los cuerpos todavía no han podido ser identificados -varios han quedado tan lacerados que los médicos forenses reconocen la dificultad de la tarea-, pero el análisis de los restos y las imágenes revelaron lo que Pablo Nachman, médico forense en Israel, describe como "demoníaco" y "crímenes de guerra contra inocentes": cuerpos de civiles maniatados, incinerados, baleados a quemarropa. Agresiones sexuales y violaciones. "En esta masacre no hubo un respeto por nada que tenga que ver con la humanidad".

"Uno de los terroristas llamó a sus padres feliz, orgulloso y extasiado. Les decía: 'Papá, a qué no sabes dónde estoy (...) acabo de matar con mis propias manos a 10 judíos y estoy hablando del móvil de la mujer judía que recién maté'", contaría luego la periodista uruguaya-israelí Jana Beris tras ver evidencia de las cámaras corporales de los terroristas.

Otras consecuencias del 7 de octubre demuestran que todavía no ha pasado a la historia: cerca de 132 rehenes permanecen en manos de Hamás -Ofelia Roitman no es parte de este número, fue liberada en noviembre- y las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) siguen combatiendo contra Hamás en Gaza, y contra sus aliados patrocinados por Irán.

"Cien días de infierno"

Marchas desde Tel Aviv -de 24 horas y transmitida en vivo- hasta Nueva York, pasando por Londres y Berlín, han sido convocadas este fin de semana por los cien días del 7 de octubre, para pedir la liberación de los cientos de rehenes todavía en cautiverio. Para dar voz a sus "cien días de infierno, cien días de pesadilla, cien días de ansiedad, cien días de abuso". "Cien días de crueldad, cien días de crímenes contra la humanidad".

A medida que pasa el tiempo, la preocupación por los secuestrados aumenta. "Tendremos que reescribir los libros sobre post-trauma", dijo durante una entrevista la portavoz del Centro Médico de Tel Aviv, la Dra. Renana Eitan. La doctora describió una situación de hambre, palizas, abusos sexuales y condiciones sanitarias inhumanas.

De momento, se ha logrado la liberación de cientos de rehenes, mientras que otros -el número es desconocido- se cree han muerto. Entre estos últimos se encuentran los estadounidenses Gadi Haggai y Judith Weinstein, marido y mujer de 73 años y 70 años, respectivamente.

"Estamos operando por todos los medios, la mayoría de ellos encubiertos, para devolverlos y seguiremos haciéndolo hasta que los devolvamos todos", aseguró el Jefe del Estado Mayor de las FDI, teniente general Herzi Halevi, haciendo alusión a los cien días de cautiverio. "Sé que cada minuto tiene una importancia crítica y esto no nos es indiferente".

Halevi insistió, además, en que las operaciones militares en Gaza son parte fundamental de estos esfuerzos.

La guerra continúa

El jefe de las FDI también explicó que la ofensiva en el norte de la Franja de Gaza aún no ha acabado, a pesar de que la mayoría de la estructura militar de Hamás haya sido destruida. El foco de las operaciones está ahora en el centro y en el sur del territorio gobernado por el grupo terrorista.

"Estamos operando en todas partes", aseguró Halevi. Aunque, detalló, con distintas estrategias e intensidad. Esto incluye actividades, como arrestos y la prevención de ataques terroristas, en la Margen Occidental y ataques aéreos contra Hezbolá en el Líbano. "Estamos operando libremente en el espacio aéreo libanés y atacamos cualquier amenaza que identifiquemos."

Sobre los errores de seguridad que llevaron al 7 de octubre, Halevi reconoció que es necesario realizar un análisis para entender qué falló. Sin embargo, insistió en que de momento la prioridad debe ser otra: liberar a los rehenes, ganar la guerra.

"Nadie nos detendrá"

"Continuaremos la guerra hasta el final, hasta la victoria total, hasta que alcancemos todos nuestros objetivos: eliminar a Hamás, devolver a todos nuestros rehenes y garantizar que Gaza nunca vuelva a constituir una amenaza para Israel", dijo, por su parte, el primer ministro israelí Benjamin Netanyahu este domingo. A estas metas añadió otra: prevenir que Irán obtenga armas nucleares.

"Nadie nos detendrá: ni La Haya, ni el eje del mal, ni nadie", prometió también en relación a los cargos de genocidio contra el Estado judío presentados por Sudáfrica ante la Corte Internacional de Justicia.

Pero vean la profundidad del absurdo y la hipocresía: los partidarios de los nuevos nazis se atreven a acusarnos de genocidio. ¿A quién apoyan? ¿A los asesinos, a los violadores, a los que decapitan y a los que queman bebés? Qué descaro. Qué vergüenza.

"Ciudadanos de Israel, como nación estamos en un momento de la verdad", dijo luego: "Luchamos no sólo para restaurar nuestra seguridad ahora, luchamos para garantizar nuestra seguridad durante generaciones".

También prometió a los familiares de los rehenes: "No voy a renunciar a nadie. Estamos obligados a devolverlos a todos a casa".