Georgia aprueba la polémica ‘Ley de Agentes Extranjeros’: ¿un guiño a Putin?

El Ejecutivo dice que sólo busca “transparencia” en la financiación de medios de comunicación y organizaciones sin fines de lucro. La presidente, opositora al partido gobernante, se opone a la medida y teme que sea un primer paso para una nueva invasión de Rusia a su país. 

El presidente del Parlamento de Georgia Shalva Papuashvili promulgó el lunes la Ley de Agentes Extranjeros, la cual ha generado una gran división en el país y una ola de protestas durante las últimas semanas en las que al menos 20 manifestantes, incluidos dos estadounidenses, fueron arrestados.

Los críticos aseguran que la ley, aprobada por los legisladores en mayo, pretende replicar las medidas rusas contra la libertad de expresión y reduciría significativamente las posibilidades de Georgia de unirse a la Unión Europea (UE). Según la oposición, este tipo de medidas ya se aplican en Rusia y le han dado una excusa al presidente ruso Vladímir Putin para perseguir a la disidencia. 

De acuerdo con la ley, los medios de comunicación, las ONG y otros grupos sin fines de lucro, cuya financiación depende al menos en un 20% de otros países, deben registrarse como “que persiguen los intereses de una potencia extranjera”.

La presidente georgiana Salomé Zourabichvili, líder del partido Camino de Georgia y cada vez más enemistada con la fuerza gobernante Sueño Georgiano, había intentado vetar la propuesta de ley, pero la Legislatura, controlada por el oficialismo, logró anular el veto de la mandataria.

Recientemente, Zourabichvili dijo que con la medida, denominada como “ley rusa” por la oposición, Sueño Georgiano pretendía obstaculizar el camino de su país a convertirse en un miembro pleno del mundo libre y democrático. Además, en declaraciones realizadas para el programa 60 Minutes, de CBS, el año pasado, la presidente expresó que Rusia estaba librando una "guerra híbrida" contra Georgia, utilizando campañas de desinformación televisadas y en línea.

Sin embargo, Papuashvili sostuvo que la reforma sólo busca aplicar un estándar mínimo de "transparencia", y apuntó contra los “chantajes” y “la avalancha de mentiras y de odio” que llegan desde el extranjero. 

Zourabichvili teme que Rusia invada Georgia con la excusa de proteger a los aproximadamente 100.000 rusos que viven en su país, ya que Putin esgrimió una excusa similar para lanzar su guerra contra Ucrania.

Cabe recordar que Rusia invadió Georgia el 7 de agosto de 2008, lo que derivó en un conflicto armado que finalizó el 16 del mismo mes, durante el cual Moscú contó con el apoyo de las autoproclamadas repúblicas prorrusas de Osetia del Sur y Abjasia, que oficialmente se encuentran dentro de Georgia. 

"Es muy desconcertante cuando, en tu propio país, tienes personas que hablan el idioma del enemigo y creen que están en casa", dijo Zourabichvili a 60 Minutes el año pasado.

El primer ministro georgiano Irakli Kobakhidze rechazó las críticas a la nueva ley y llamó a actuar de manera “pragmática, con la mente fría y dejar de lado emociones innecesarias”. 

La Unión Europea manifestó que la aprobación de la nueva ley “impacta negativamente” en las posibilidades de Georgia de unirse a la UE. Asimismo, el secretario de Estado estadounidense Antony Blinken amenazó el mes pasado, tras la aprobación de la ley, con imponer sanciones de viaje a los funcionarios que sean “responsables o cómplices de socavar la democracia en Georgia”. Y agregó que espera que el Gobierno georgiano cambie de rumbo.

¿Rusia busca que Georgia sea otra Bielorrusia?

No es ningún secreto que los Gobiernos de Rusia, liderado por Vladímir Putin, y Bielorrusia, presidido por Alexandr Lukashenko​, son estrechos aliados. De hecho, según explica el Council of Foreign Relations (CFR), la complicidad de Minsk en la actual invasión rusa de Ucrania ha estrechado los vínculos entre ambos regímenes, y ha acercado su desigual alianza un paso más a una integración plena

El CFR agrega que Lukashenko, líder poscomunista de Bielorrusia desde hace mucho tiempo, ha convertido al país en lo que el organismo de control de derechos humanos Freedom House denomina como un “régimen autoritario consolidado” y uno de los estados menos democráticos del mundo. Su creciente alineación con el presidente ruso es un mal augurio para las aspiraciones democráticas y económicas del pueblo bielorruso y plantea nuevas y graves preocupaciones de seguridad en Europa

Además, según un documento al que tuvo acceso The Dossier Center, del oligarca ruso y opositor en el exilio Mijaíl Jodorkovski, Rusia formuló un plan en 2021 para “absorber” Bielorrusia en 2030.

De acuerdo con el plan, el Kremlin tenía intenciones de adaptar la legislación bielorrusa a la rusa, gestionar la política exterior de la república en interés de Rusia, aumentar la presencia militar en el territorio de Bielorrusia, conseguir la supremacía del idioma ruso sobre el bielorruso y dar la ciudadanía rusa de los bielorrusos. 

De acuerdo con The Dossier Center, además de armonizar las relaciones comerciales y económicas, Rusia planeaba, según el plan, establecer el control en el sector político-militar de Bielorrusia para 2030.

Cabe señalar que la presencia de tropas en suelo bielorruso se incrementó en 2021 con la excusa de llevar a cabo ejercicios militares conjuntos, lo que significó el preludio del inicio de la guerra en Ucrania el 24 de febrero de 2022.

Dada la situación en la región, que combina el accionar imperialista de Putin con el sometimiento de algunos Gobiernos al Kremlin, no es de extrañar, por tanto, que existan serias preocupaciones en Georgia y en gran parte de Europa.