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El Senado aprueba una amplia reforma federal para regular los patrocinios y traspasos en el deporte universitario

Pese al carácter bipartidista del acuerdo, la legislación enfrentó el rechazo de sectores de la bancada demócrata y de agrupaciones como el Caucus Negro del Congreso.

El presidente Donald Trump disfruta de un partido de fútbol americano universitario en Knoxville, Tennessee, el 26 de septiembre de 2026.

El presidente Donald Trump disfruta de un partido de fútbol americano universitario en Knoxville, Tennessee, el 26 de septiembre de 2026.Jim WATSON / AFP.

Andrés Ignacio Henríquez

El Senado de Estados Unidos aprobó este jueves con una holgada mayoría de 77 votos a favor y 22 en contra la Ley Protect College Sports, una ambiciosa legislación destinada a establecer un marco federal uniforme para el deporte universitario.

La iniciativa busca aportar transparencia a la compensación financiera de los estudiantes atletas —vinculada a sus derechos de imagen, nombre y figura (NIL)— y regular las normas de elegibilidad en los traspasos entre instituciones académicas.

El proyecto, impulsado por el senador republicano Ted Cruz, responde a la creciente preocupación por la desestabilización del sistema atlético tradicional ante la entrada masiva de fondos privados e incentivos económicos de marcas comerciales.

Entre sus disposiciones principales, la ley adopta un esquema para que las universidades puedan repartir cerca de 21.6 millones de dólares con sus atletas para el curso escolar 2026-2027, sumado a un fondo de retención de hasta 22.5 millones por institución, al tiempo que garantiza un traspaso libre sin pérdida de elegibilidad e impone estándares unificados de salud y seguridad.

Poner freno al caos en los fichajes y proteger el deporte femenino

Durante el debate en el pleno, según un reporte de CBS News, los promotores de la norma remarcaron la urgencia de frenar la espiral descontrolada de incentivos financieros que amenazaba con marginar a las disciplinas menos lucrativas.

"El sistema que tenemos hoy es insostenible, llano y simple. Los estudiantes se transfieren tres y cuatro veces, profesionales intentan jugar contra muchachos universitarios, y decisiones judiciales contradictorias han creado un sistema fragmentado que nadie pretendía", afirmó el senador Ted Cruz al defender la medida frente a la pérdida de oportunidades educativas para jóvenes deportistas.

Además de fijar criterios claros sobre las transferencias, la normativa busca blindar la permanencia de los deportes femeninos y las disciplinas olímpicas dentro de los programas académicos, áreas vulnerables ante los abultados presupuestos destinados a las disciplinas de mayor recaudación.

La medida contó con el respaldo explícito de las principales conferencias universitarias, como la Big Ten y la SEC, la venia de la Casa Blanca y el impulso del líder de la mayoría en el Senado, John Thune.

Fisuras en la bancada demócrata y choque de visiones

Pese al carácter bipartidista del acuerdo, la legislación enfrentó el rechazo de sectores de la bancada demócrata y de agrupaciones como el Caucus Negro del Congreso.

Críticos de la norma, encabezados por el senador demócrata Cory Booker, sostuvieron que la ley limita la capacidad de los atletas para litigar en los tribunales y restringe sus márgenes de negociación colectiva frente a la NCAA, argumentando que los derechos sobre la imagen comercial ya habían sido conquistados por los propios deportistas en los juzgados.

En respuesta, la senadora demócrata Maria Cantwell, principal respaldante de la ley en su partido, defendió que la iniciativa aporta certidumbre legal permanente ante acuerdos temporales que corrían el riesgo de expirar.

Cantwell destacó que la norma establece cinco años de elegibilidad para los alumnos, introduce mecanismos para abordar los desproporcionados salarios de los entrenadores y crea una comisión integrada por los propios atletas para debatir el futuro de la representación laboral en el ámbito académico.

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