Reino Unido: un grupo de expertos quiere quitarle la asistencia médica a una joven desesperada por vivir, la Corte dice que ella no puede decidir

El tribunal dictaminó que ella no está en la capacidad por no confiar en los médicos y aceptar su pronóstico.

Un peligroso fallo judicial en el Reino Unido ignoró las suplicas de vida de una joven de 19 años al establecer que ella no puede tomar la decisión sobre la retirada de un tratamiento médico que la mantiene a salvo. Esto, a pesar de que se encuentra consciente y sin ningún daño cerebral diagnosticado.

Una jueza del Tribunal de Protección decidió que una mujer, conocida únicamente como ST (por motivos legales), no es competente para tomar decisiones sobre su tratamiento y le otorgó el poder de elegir al Servicio Nacional de Salud (NHS) que quiere retirarle la medicación.

ST sufre de una extraña enfermedad genética mitocondrial que afecta los riñones, causa debilidad muscular crónica, además de pérdida de audición. La vida de la joven actualmente depende de un tratamiento de diálisis regular, una sonda de alimentación y otros cuidados intensivos. Pero a pesar de todo esto, la enfermedad no afecta su capacidad mental, por lo que la joven se mantiene consciente y con disposición de vivir.

De hecho, ST esperaba que se le permitiera ir a Canadá para probar un tratamiento experimental conocido como terapia de nucleótidos, que le podría dar la oportunidad de continuar con su vida.

Sin embargo, el hospital del NHS argumenta que la muerte de la joven es inevitable y aunque reconoce que el pronóstico es incierto y que ST podría sobrevivir durante algunos meses, insiste en que la joven solo se está engañando a sí misma al pensar que tiene una posibilidad de sobrevivir.

El hospital espera retirar la diálisis y aprobar un “plan de cuidados paliativos”, lo que significa que la joven solo duraría unos días más de vida porque moriría por insuficiencia renal.

Expertos: ST sí tiene la capacidad de decidir

Expertos psiquiátricos que evaluaron a la joven le dijeron al tribunal que ST tiene la capacidad mental para tomar las decisiones de su tratamiento. Pero la jueza del caso concluyó que ella carece de capacidad papara opinar al respecto porque desconfía de los médicos.

“ST no puede tomar una decisión por sí misma en relación con su futuro tratamiento médico, incluido el paso propuesto a cuidados paliativos, porque no cree en la información que le han dado sus médicos”, se lee en la sentencia que insiste en la “incapacidad total para aceptar la realidad médica de su posición”.

“Le asusta la perspectiva de morir y se aferra a su deseo de sobrevivir a pesar de que sus médicos le han dicho repetidamente que es una condición imposible de sobrevivir”, agrega la decisión de la jueza que reconoce las ganas de seguir adelante.

Que la joven no acepte su pronóstico "no la incapacita"

Anscombe Bioethics Centre, un instituto de investigación en Oxford que presta servicios a la Iglesia Católica en el Reino Unido e Irlanda se mostró indignado ante la decisión de la jueza y destacó que el hecho de que la joven acepte o no su pronóstico no la incapacita para tomar decisiones sobre su vida.

“Alguien puede tomar una decisión equivocada, objetivamente irrazonable, imprudente, incluso perversa, perjudicial para sí mismo o injusta para los demás, y aun así tener capacidad para tomar esa decisión. Por eso podemos responsabilizar a las personas por las decisiones que toman”, expresó el centro mediante un comunidado, resaltando que la Ley de Capacidad Mental enfatiza que alguien no debe “ser tratado como incapaz de tomar una decisión simplemente porque toma una decisión imprudente”.

El sistema de justicia también silenció a los padres

Los padres de la joven querían hacer pública la enfermedad de su hija con la intención de recaudar fondos y poder llevarla a Canadá, pero el tribunal emitió una “Orden de Transparencia” que le impide a los familiares y miembros del hospital que den cualquier información que pueda conducir a la identificación de ST.

Los padres de la mujer presentaron una solicitud para que se reconsiderara esa orden y poder recaudar el dinero necesario. Sin embargo, el tribunal no ha considerado esta solicitud a pesar de que ya ha celebrado tres audiencias sobre el caso desde que se hizo la petición.

“Este ha sido un año de tortura continua para la familia. No sólo estamos ansiosos por la lucha de nuestra querida hija por sobrevivir, sino que también nos han bloqueado cruelmente para no poder hablar sobre su situación. No se nos permite pedir a la gente oraciones o ayuda que ella necesita desesperadamente. Es una cuestión de vida o muerte para nuestra hija recaudar dinero para el tratamiento en Canadá, por lo que estas restricciones arbitrarias a la hora de informar la están literalmente matando”, indica un comunicado emitido a través de sus abogados y compartido por Christian Concern.

“Nos sorprende que el juez nos diga que nuestra hija no tiene capacidad para tomar decisiones por sí misma después de que todos los expertos hayan dicho que sí la tiene. Estamos muy angustiados por esta injusticia y esperamos que, por la gracia de Jesús, esto se corrija en la apelación”, agrega el texto.