Los carteles mexicanos toman el control hasta de la industria de la tortilla

Los grupos criminales han diversificado la manera en la que obtienen recursos. Ya no sólo reciben dinero por el negocio de las drogas, ahora extorsionan más que antes. Además, han aumentado su influencia en la política.

Los carteles de droga mexicanos ahora también controlan la industria de la tortilla. Y es que los grupos criminales han aumentado su influencia política al extorsionar dinero a diversas empresas de propiedad local, entre ellas las tortillerías. De acuerdo con el Consejo Nacional de la Tortilla actualmente amenazan al menos al 15% de las tortillerías en el país.

"Estamos prácticamente en el punto en que los delincuentes fijan el precio de las tortillas", dijo Homero López, presidente del consejo en unas declaraciones recogidas por The Washington Post.

Y es que los carteles están desempeñando también un rol cada vez mayor en la economía de los países de la región. El reportaje del The Washington Post explicó que las actividades de los delincuentes va desde infiltrarse en puertos marítimos hasta extorsionar a pequeñas empresas. No sólo son los productores de tortillas, en México, están extorsionando a pescadores, vendedores de pollos, constructores, compañías de transporte, gasolineras y una serie de otras empresas.

Por ejemplo, alrededor del 70% de la producción de madera en ese país es ilícita. Así lo dijo al medio de comunicación  la Secretaría de Medio Ambiente.  Entre tanto, se calcula que el 30% del combustible que se vende en el territorio mexicano es robado o contrabandeado y uno de cada cinco cigarrillos proviene del mercado negro.

Según explica The Washington Post, "los cárteles de México comenzaron a diversificarse hacia la extorsión, el tráfico de migrantes y otros negocios ilícitos hace más de una década, mientras se dividían en grupos más pequeños bajo la presión de las fuerzas de seguridad. Las pandillas más nuevas necesitaban nuevas fuentes de ingresos".

De hecho, los delincuentes han conseguido formar parte de Gobiernos locales para aumentar su poder. La última campaña electoral en México fue la más violenta de su historia moderna. Al menos 70 personas fueron asesinadas en casos relacionados con violencia electoral. De ellos, más de 33 eran aspirantes a una candidatura, de acuerdo con el último informe de la organización Laboratorio Electoral.