Haití: las autoridades de transición democrática eligen a Garry Conille como nuevo primer ministro

El país caribeño atraviesa desde febrero de este año su peor crisis política y de seguridad desde el terremoto de 2010. El 80% de la capital está controlada por bandas criminales armadas.

El consejo de transición haitiano nombre este martes a última hora a Gary Conille como nuevo primer ministro del país. El organismo trabajaba desde hace meses para lograr los apoyos suficientes y así poder nombrar un mandatario estable después de la crisis que atravesó el país en febrero de este año.

Gary Conille, hasta ahora un experto que trabajaba con Naciones Unidas en Haití, sucede así al primer ministro interino Michel Patrick Boisvert, que dio en abril un paso al frente para sustituir al depuesto Ariel Henry.

Conille tiene 58 y es médico de formación. Ha sido director regional de UNICEF para América Latina y el Caribe desde enero de 2023 y anteriormente ocupó el cargo de primer ministro de Haití de octubre de 2011 a mayo de 2012 bajo el mandato del entonces presidente Michel Martelly.

La elección de Conille por parte de la junta para la transición democrática se espera como un paso más para estabilizar el país que atraviesa su peor crisis política y de seguridad en años. En febrero de 2024, las pandillas delincuentes armadas de Haití tomaron el control del país y de las calles después de varios motines en las prisiones de la isla.

La crisis empeoró cuando el primer ministro Ariel Henry viajó fuera de Haití para ir a Kenia con el objetivo de solicitar apoyo militar y policial para luchar contra la crisis de la delincuencia. El descontrol de las bandas en las calles de la capital Puerto Príncipe fue tal que Henry no pudo volver a Haití con garantías mínimas de seguridad.

La violencia de las bandas sigue aumentando en algunas zonas de la capital de Haití y más allá, mientras Conille toma el timón del conflictivo país caribeño a la espera del despliegue de una fuerza policial procedente de Kenia y otros países y respaldada por la ONU. Se calcula que el 80% de la extensión de la capital está bajo control de las bandas armadas.