Discursos, menú e invitados de lujo: así fue la cena de Estado que Trump le ofreció a Xi Jinping
Entre los asistentes hubo una fuerte presencia del sector tecnológico, incluyendo Jeff Bezos, Elon Musk, Sam Altman, Tim Cook, Sundar Pichai, Satya Nadella, Mark Zuckerberg y Jensen Huang, junto a ejecutivos de bancos y fondos de inversión como Jamie Dimon, Larry Fink y Stephen Schwarzman. También asistieron jueces de la Corte Suprema —el presidente John Roberts, Amy Coney Barrett y Brett Kavanaugh— y varios miembros del gabinete y la familia Trump.

XI Jinping (I) y Donald Trump hablan durante la Cena de Estado
La Casa Blanca fue anfitriona el jueves de una cena de Estado en honor al mandatario chino, Xi Jinping, un formato que el presidente Donald Trump reserva para muy pocas ocasiones y líderes de gran envergadura. Por ello, el Salón Este se llenó de manteles rojos y flores para recibir a más de 130 invitados de lujo, en un evento que llegó en medio de la disputa comercial, tecnológica y de influencia global entre ambas las mayores superpotencias del mundo.
Xi y su esposa, Peng Liyuan, llegaron a la puerta principal de la Casa Blanca, donde Trump y la primera dama, Melania Trump, salieron personalmente a recibirlos. Los periodistas presentes les gritaron preguntas a ambos, pero ninguno respondió. La cobertura mediática del evento, por cierto, se vio restringida porque las grandes cadenas de televisión no transmitieron imágenes en video, ya que el pool televisivo de la Casa Blanca sigue suspendido desde que la Administración Trump le retiró a CNN su lugar habitual en la cobertura presidencial. Periodistas de MS NOW y de CNN denunciaron más temprano que se les impidió cubrir la llegada de los invitados a la cena.
Entre los asistentes hubo una fuerte presencia del sector tecnológico, incluyendo Jeff Bezos, Elon Musk, Sam Altman, Tim Cook, Sundar Pichai, Satya Nadella, Mark Zuckerberg y Jensen Huang, junto a ejecutivos de bancos y fondos de inversión como Jamie Dimon, Larry Fink y Stephen Schwarzman. También asistieron jueces de la Corte Suprema —el presidente John Roberts, Amy Coney Barrett y Brett Kavanaugh— y varios miembros del gabinete y la familia Trump.
Asimismo, según recabó el New York Times, al menos cuatro de los principales donantes de campaña del actual ciclo electoral estuvieron en la lista, entre ellos Jeff Yass, la pareja Greg y Anna Brockman, y Miriam Adelson. Musk, considerado el cuarto mayor donante de todo el ciclo, quedó sentado junto a Melania Trump en la mesa principal, mientras que Tim Cook fue ubicado junto a la esposa de Xi.
Llamó también la atención cómo la Casa Blanca describió a Yass, uno de los mayores financistas del Partido Republicano, en la lista oficial: simplemente como "Jeff Yass, TikTok", pese a que no ocupa ningún cargo formal en esa empresa. Su firma de inversión, Susquehanna International Group, tiene una participación relevante en TikTok y fue clave en la campaña que convenció a Trump de no prohibir la aplicación en Estados Unidos.
Un menú sin carne roja, un clásico estadounidense
Contrario a la fama de Trump por sus gustos de comida rápida —su pedido más conocido en McDonald's incluye Big Macs, Filet-O-Fish y un batido grande de chocolate—, el menú de la cena fue exclusivamente pescetariano, según reveló Fox News citando un menú compartido por la oficina de Melania Trump. El primer plato fue un velouté de zapallo amarillo con fricasé de hongos silvestres, panceta crujiente y aceite de cebollín. Como plato principal se sirvió róbalo cubierto en sésamo, acompañado de bok choy braseado, berenjena asada y una salsa francesa de hierbas. El postre combinó crémeux de vainilla, confitura de cereza ácida, frangipane de nuez y helado elaborado con miel de las propias colmenas que Melania Trump instaló este año en el jardín sur de la Casa Blanca.
Discursos con guiños históricos y ausencia de temas espinosos
Trump abrió sus palabras calificando a la delegación china de "gente verdaderamente extraordinaria" y repasó la llegada de la primera delegación china a Estados Unidos hace 158 años. En un momento que se volvió viral rápidamente, el presidente invitó a Xi y a su comitiva a recorrer la obra en construcción de su nuevo salón de baile, del que presumió que tendría capacidad para más de 1.000 personas de pie, muy por encima de las 145 que entraron esa noche al Salón Este. Bromeó con que el lugar todavía estaba "lindo, limpio y reluciente", y lamentó que no estuviera terminado a tiempo para el evento. También le entregó a Xi un regalo simbólico para su viaje de regreso este viernes: una gran estatua de un águila calva, símbolo estadounidense.
Xi, por su parte, evocó la diplomacia del ping-pong de la era Nixon y recordó que George Washington coleccionaba porcelana china, apoyándose en el histórico acercamiento de 1972 entre ambos países. Invocó además la alianza que China y Estados Unidos mantuvieron contra Japón durante la Segunda Guerra Mundial, calificándola como una amistad "forjada en sangre y fuego". Comparó su proyecto de "gran rejuvenecimiento nacional" con la consigna "Hacer a Estados Unidos grande de nuevo" de Trump, y cerró con un brindis "por la salud del presidente y la señora Trump, por la prosperidad y el progreso de China y Estados Unidos, y por la amistad entre nuestros dos pueblos". Ninguno de los dos discursos tocó los asuntos más conflictivos entre ambas potencias como el desarrollo del arsenal nuclear chino, la disputa por Taiwán, el mar de la China Meridional o la competencia en inteligencia artificial.