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Biden dice que tiene cáncer y la Casa Blanca lo desmiente

¿Confesión o desliz del presidente? Critica a la industria del petróleo asegurando que le ha provocado esta enfermedad.

El presidente Joe Biden ha protagonizado un nuevo episodio que aviva el debate sobre su (in)capacidad para el desempeño del cargo. Durante un discurso en Somerset, Massachusetts, el presidente quiso culpar a las refinerías de petróleo de los casos de cáncer que "él y otras personas con las que creció" padecerían.

Para referirse a los supuestos daños causados por las refinerías, Biden habló de su infancia en Delaware y las pretendidas consecuencias que tuvo para su salud. "Tenías que poner el limpiaparabrisas para quitar la mancha de aceite de la ventanilla. Es la razón por la que yo y tantas personas con las que crecí tenemos cáncer, y por eso Delaware tuvo durante mucho tiempo la tasa de cáncer más alta del país", afirmó.

Como es lógico, las reacciones no se hicieron esperar. Si Biden tiene cáncer, podríamos estar ante una revelación importante para el futuro de la presidencia y del país. Si ha mentido, sería una fabulación demasiado grave para justificar su ataque a la industria del petróleo. Y si es un desliz, ¿qué le pasa al presidente para realizar una afirmación en ese sentido?

Los medios del establishment no han tardado en salir al rescate de Joe Biden. Varios periodistas se han apresurado a recordar que al presidente se le extirparon varios tumores en la piel antes de asumir el cargo. El subsecretario de prensa de la Casa Blanca, Andrew Bates, no tardó en compartir esa información a través de las redes sociales.

La Casa Blanca aprovechó para confirmar que Biden se refería a ese cáncer de piel del pasado y que todo había sido un error en el uso de los tiempos verbales. Se refería al pasado y no al presente. Los analistas, sin embargo, no pasan por alto que no es la primera vez que Biden utiliza una enfermedad por oportunismo político.

Biden y el cambio climático

Las declaraciones del presidente se producen dentro de un discurso alarmista en torno al cambio climático. Biden detalló en Massachussets un paquete de medidas que incluye un gasto de más de 2.000 millones de dólares en la construcción de centros de refrigeración para combatir el calor. Un gasto que de todas formas no convence a varios legisladores demócratas que, alineados con las organizaciones ecologistas, piden la declaración de una "emergencia climática" que supondría un mayor desembolso en las llamadas políticas verdes.

Esta declaración de emergencia no cuenta de momento con los apoyos legislativos necesarios para salir adelante. Sin embargo, Biden no descartó decretarla a corto plazo. "Como presidente, usaré mis poderes ejecutivos para combatir la crisis climática ante la falta de acción del Congreso", advirtió.