Al menos 37 muertos y 74 desaparecidos por las lluvias que azotan Brasil

El Gobierno federal movilizó 12 aeronaves, 45 vehículos y 12 embarcaciones, además de enviar 626 efectivos de las Fuerzas Armadas para socorrer a los afectados.

Las continuas lluvias que azotan desde hace una semana Rio Grande do Sul, en el sur de Brasil, dejan hasta este viernes al menos 37 muertos y 74 desaparecidos, en el "peor desastre" climático del estado, informaron las autoridades.

Las imágenes a lo largo de la región son catastróficas: enormes superficies totalmente anegadas, ríos arrasando puentes y carreteras, así como aparatosos rescates de personas en techos o a punto de ser arrastradas por crecidas.

"Quiero lamentar profundamente todas las vidas perdidas, son 37 muertes registradas y con el dolor más profundo de mi corazón, sé que serán todavía más", dijo el gobernador de Rio Grande do Sul, Eduardo Leite, en una transmisión en vivo por YouTube.

Leite informó que el registro actual de 74 desaparecidos también puede crecer, porque existen dificultades para acceder a localidades que se encuentran aisladas.

Las inundaciones se concentran en el centro del estado, donde 154 localidades se han visto afectadas.

En Capela de Santana, un municipio de 11.000 habitantes, Raul Metzel, un operador de máquinas de 52 años, dijo que nunca vio algo semejante.

"Está todo bajo el agua, es triste. Y va a empeorar (...). ¿Quién puede dormir de noche? No sabemos cómo va a subir el agua, y cuando llega a la puerta de la casa, ya no se consigue levantar nada", contó afligido a la AFP.

Imágenes aéreas de AFPTV muestran zonas de Capela de Santana totalmente inundadas, donde solo se ven techos de viviendas.

En su último informe (22H00 GMT), Defensa Civil reportó también 36 heridos. Además, más de 10.000 personas han sido evacuadas y 4.600 se encuentran en refugios.

"El peor desastre climático"

El gobernador insistió en que se trata del "peor desastre climático" en la historia del estado. La madrugada del jueves, declaró "estado de calamidad pública" en Rio Grande do Sul.

Leite destacó los esfuerzos para "salvar vidas", ante la amenaza de más desbordes de ríos y arroyos en el estado en las próximas horas.

Y alertó a los habitantes de seis municipios serranos de desbordes del río Caí, tras pedir la noche del miércoles evacuar las viviendas en el valle del río Taquari.

El colapso este jueves de una represa en el municipio de Cotipora hizo elevar las aguas del Taquari.

"Vine aquí para ayudar a la gente, para sacarla de la inundación, porque es muy peligroso, hay mucha corriente", contó Guilverto Luiz, un pescador de 52 años que se sumó a los esfuerzos de rescate en Sao Sebastiao do Caí, a unos 70 km de Porto Alegre, la capital del estado.

Leite advirtió también sobre el rápido ascenso del río Guaíba en Porto Alegre, que podría alcanzar el nivel de cinco metros durante la madrugada del viernes.

Si se confirma la previsión, será la mayor inundación de la historia de la ciudad, superando la registrada en 1941, subrayó.

El Gobierno federal movilizó 12 aeronaves, 45 vehículos y 12 embarcaciones, además de enviar 626 efectivos de las Fuerzas Armadas para socorrer a la población afectada, distribuir agua y alimentos y montar refugios.

Municipios aislados

Las fuertes lluvias deben continuar hasta el sábado, dijeron las autoridades.

El Instituto Nacional de Meteorología de Brasil (Inmet) pronosticó vientos fuertes con ráfagas, descargas eléctricas, granizo y precipitaciones que podrían "superar los 200 mm" en Rio Grande do Sul y el sur del estado vecino de Santa Catarina.

El Gobierno de Rio Grande do Sul también informó de daños en carreteras y cortes en el abastecimiento de energía eléctrica y agua para cientos de miles de personas. 

Numerosos municipios están aislados, sin telefonía ni internet.

Las clases fueron suspendidas en todo el estado. Y la Federación Gaúcha de Fútbol suspendió todos los partidos previstos para el próximo fin de semana.

La catástrofe activó el recuerdo aún fresco de los habitantes de Rio Grande Sul, que en septiembre pasado sufrió un devastador ciclón que dejó al menos 31 personas fallecidas.