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Locura trans: nuevos informes científicos en Europa desaconsejan los tratamientos a menores

Estudios en Inglaterra, Francia y Países Bajos cuestionan la falta de fiabilidad de estos procedimientos y sus riesgos, y el exceso de ideología para aplicarlos en niños y adolescentes.

Mano de un niño pintada con los colores de la bandera LGBT y un corazón.

(Unsplash)

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La explosión de las teorías trans aplicadas a niños siempre tuvo una base emocional que se impuso, en gran medida, debido a la ausencia de informes científicos solventes. Algo que denunció, entre otras cosas, la doctora Hilary Cass en un demoledor estudio en Reino Unido que llevó al Gobierno a prohibir los tratamientos de cambio de sexo en menores. Este documento se suma a los trabajos publicados en Francia y Países Bajos que suponen una andanada a la línea de flotación de la ideología de género.

Reino Unido: "Escasa calidad" de los estudios que justifican los tratamientos trans

En sus conclusiones, Cass denunció que "aunque se ha publicado una cantidad considerable de investigaciones en este campo, las revisiones sistemáticas de la evidencia demostraron la escasa calidad de los estudios publicados, lo que significa que no existe una base de evidencia fiable sobre la que tomar decisiones clínicas, o para que los niños y sus familias tomen decisiones informadas". Además, en este asunto, "los puntos fuertes y débiles de la base empírica sobre el cuidado de niños y jóvenes suelen tergiversarse y exagerarse, tanto en las publicaciones científicas como en el debate social".

Una de las principales críticas es que "el uso de hormonas masculinizantes/feminizantes en menores de 18 años también presenta muchas incógnitas, a pesar de su uso prolongado en la población transexual adulta. La falta de datos de seguimiento a largo plazo de las personas que inician el tratamiento a una edad más temprana significa que no disponemos de información adecuada sobre los resultados de este grupo".

Además, Cass alerta de que "para la mayoría de los jóvenes, un tratamiento médico no será la mejor manera de gestionar su malestar relacionado con el género. En el caso de los jóvenes para los que está clínicamente indicado un tratamiento médico, no basta con ofrecerlo sin abordar también problemas más amplios de salud mental o psicosociales".

Países Bajos: "Es normal tener dudas sobre la identidad de género" en la adolescencia

Poco antes se conoció un estudio en los Países Bajos en el que se realizó un seguimiento a 2.700 niños entre los 11 y los 25 años a los que preguntaban cada tres años sobre cómo se sentían respecto a su sexo. Al empezar el estudio, 1 de cada 10 menores manifestó "insatisfacción con el género correspondiente al sexo que se le asignó al nacer". Al término de la investigación, 15 años después, tan sólo 1 de cada 25 indicó encontrarse "a menudo" o "alguna vez" disconforme con su sexo biológico.

Esto llevó a los investigadores a concluir que "los resultados del presente estudio podrían ayudar a los adolescentes a darse cuenta de que es normal tener algunas dudas sobre la propia identidad y la identidad de género durante este período de edad y que esto también es relativamente común". Algunos científicos, que no participaron en el estudio, como Patrick Brown, del Centro de Éticas y Políticas Públicas declaró al Daily Mail que "este estudio proporciona aún más razones para mostrarse escéptico ante las medidas agresivas para facilitar la transición de género en la infancia y la adolescencia".

El hecho de que los índices de satisfacción sean más bajos incluso unos pocos años después sugiere que, para la gran mayoría de las personas, la prudencia y la cautela, en lugar de precipitarse hacia cirugías permanentes o terapias hormonales, será el mejor enfoque para los adolescentes que luchan por dar sentido al mundo y a su lugar en él. Por ello, las políticas que prohíben la transición de género a los menores tienen mucho sentido.

Francia: "Uno de los mayores escándalos éticos de la historia de la medicina"

También en 2024 el Senado Francés presentó un estudio que reclamaba la prohibición de la terapia hormonal y los bloqueadores de la pubertad para tratar la disforia de género en menores. La senadora Jacqueline Eustache-Brinio, del partido Les Républicains (centro-derecha) se mostró alarmada por lo que calificó como "uno de los mayores escándalos éticos de la historia de la medicina". Los autores del trabajo denunciaban, según recoge European Conservative "el abuso por parte de profesionales sanitarios, adoctrinados por una ideología 'transafirmativa' y sometidos a la influencia de experimentadas asociaciones de activistas trans. Los autores del informe acusan a estas asociaciones de fomentar sin razón la transición de género en menores a través de una intensa campaña de propaganda en las redes sociales". Los legisladores franceses anunciaron que pretenden presentar un proyecto de ley para vetar estos tratamientos antes del verano.

A pesar de que las estadísticas en Francia están lejos de ser completas, los doctores que intervinieron en la investigación parlamentaria denunciaron un aumento abrumador de las solicitudes de reasignación de sexo, incluso entre niños muy pequeños. Por ejemplo, el profesor David Cohen, jefe del servicio de psiquiatría infantil del hospital Pitié-Salpêtrière de París, calculó que el 16% de sus pacientes menores de edad tenían menos de 12 años.

Por su parte, la psicóloga Céline Masson y la psiquiatra infantil Caroline Eliacheff, ambas autoras del aclamado ensayo La fabrique de l'enfant transgenre ("La fabricación del niño transgénero"), publicado en 2022, destacaron que la inmensa mayoría de los niños tratados por "disforia de género" son víctimas de otros trastornos: una cuarta parte de los niños atendidos en la Pitié-Salpêtrière por estos motivos sufren abandono escolar, el 42% han sido víctimas de acoso y el 61% han sufrido un episodio de depresión. Uno de cada cinco ha intentado suicidarse. Ambas denunciaron que a los niños se les propone la reasignación de sexo como solución a sus problemas, sin intentar explorar otras vías para superar su profundo malestar.

Estos informes agudizan aún más la presión sobre los gobiernos para que den marcha atrás en las legislaciones sobre los procedimientos de cambio de sexo en menores, algo que se viene observando desde hace años en los países que fueron pioneros en su legalización, como Suecia, Noruega o Finlandia.

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