La Administración Biden dice que es “razonable” investigar si Israel usó de forma ilegal armas estadounidenses en Gaza

En un informe de seis páginas el Departamento de Estado admitió que es imposible determinar si el Estado israelí violó realmente el derecho internacional humanitario.

El Departamento de Estado publicó este viernes, 5 de mayo, un informe de seis páginas donde concluyó que es “razonable” evaluar si Israel usó o no de forma ilegal armas estadounidenses en Gaza.

En el informe, que fue redactado por la presión de varios legisladores demócratas que critican a Israel por su ofensiva militar en Gaza, se lee que las fuerzas israelíes pudieron haber utilizado armas estadounidenses en Gaza de forma “incoherente” con el derecho internacional humanitario, sin embargo, también se remarca que es imposible determinar si Israel violó realmente la ley.

De acuerdo con el Departamento de Estado, actualmente se está investigando si Israel llevó adelante violaciones del derecho internacional durante su campaña militar en Gaza tras los ataques terroristas del 7 de octubre, no obstante, Estados Unidos “no dispone de información completa para verificar” las supuestas violaciones de las fuerzas israelíes.

“Dada la naturaleza del conflicto en Gaza, con Hamás tratando de ocultarse tras la población civil y las infraestructuras y exponerlas a la acción militar israelí, así como la falta de personal del Gobierno estadounidense sobre el terreno en Gaza, es difícil evaluar o llegar a conclusiones concluyentes sobre incidentes individuales”, se lee en el informe.

“No obstante, dada la considerable dependencia de Israel de artículos de defensa de fabricación estadounidense, es razonable considerar que las fuerzas de seguridad israelíes han utilizado desde el 7 de octubre artículos de defensa incluidos en la norma NSM-20 en casos incompatibles con sus obligaciones en materia de DIH o con las mejores prácticas establecidas para mitigar los daños a civiles”.

En el informe también se concluye que no hay evidencia suficiente para determinar si Israel retuvo ayuda humanitaria a Gaza, una acción que violaría la legislación estadounidense.

Lo que sí criticó puntualmente el Departamento de Estado fue el coste de la campaña militar israelí, aunque también remarcó que Israel, según su versión, está haciendo esfuerzos para mitigar el impacto de su ofensiva en Gaza.

“Las FDI han tomado medidas para aplicar las obligaciones del DIH para la protección de civiles en el conflicto actual, incluidos los requisitos relacionados con la distinción, la proporcionalidad y las precauciones en las operaciones ofensivas. Además, el Gobierno de Israel ha afirmado que toma medidas para mitigar el riesgo de daños a civiles cuando lleva a cabo operaciones militares, como avisar con antelación, emplear procedimientos específicos para determinar objetivos y llevar a cabo ataques, incluida la elección de armas y municiones, y aplicar medidas restrictivas para proteger lugares como hospitales, escuelas, lugares de culto e instalaciones de la ONU”, sentencia el informe.

Y continúa:

“Sin embargo, las organizaciones humanitarias y de la ONU y los expertos en DIH han denunciado que los esfuerzos israelíes para mitigar los daños a civiles son incoherentes, ineficaces e inadecuados, y no proporcionan protección a los civiles vulnerables que no pueden o deciden no reubicarse. Aunque Israel tiene los conocimientos, la experiencia y las herramientas para aplicar las mejores prácticas para mitigar los daños a civiles en sus operaciones militares, los resultados sobre el terreno, incluidos los elevados niveles de víctimas civiles, plantean importantes dudas sobre si las FDI las están utilizando eficazmente en todos los casos”.

El informe se produce en un momento de máxima tensión entre Israel y Estados Unidos, con el presidente Joe Biden amenazando al histórico aliado con suspender el envío de armas estadounidenses en el caso de que las fuerzas israelíes decidan llevar una ofensiva a gran escala en la ciudad de Rafah.

No obstante, en las propias conclusiones del informe el Departamento de Estado no obliga al gobierno israelí a tomar ninguna medida ni lo incita a tomar un cambio de política con respecto a su campaña militar.