Nuevos documentos judiciales desclasificados sugieren que OJ Simpson recibió ayuda para encubrir los asesinatos de 1994
Una investigación basada en documentos judiciales secretos y testimonios inéditos de la época apunta a la posible participación de un colaborador en la eliminación del arma homicida y el ocultamiento de evidencias.

Más de tres décadas después del juicio que cautivó a la opinión pública internacional, nuevos antecedentes revelados por un examen exhaustivo de expedientes judiciales desclasificados ponen bajo la lupa la narrativa oficial del caso de OJ Simpson.
Los documentos, revisandos por el New York Times, apuntan a que el exjugador de la NFL y estrella de televisión pudo haber contado con asistencia externa para deshacerse de las pruebas clave tras el doble homicidio de Nicole Brown Simpson y Ronald Goldman, ocurrido en junio de 1994.
Durante las décadas posteriores a su absolución en los tribunales penales, la posibilidad de un cómplice fue desestimada de forma sistemática por fiscales y cuerpos policiales, quienes consideraron que las declaraciones del propio deportista —incluyendo su relato "hipotético" publicado en un libro años después— formaban parte de un intento por capitalizar su notoriedad pública.
No obstante, la aparición de un memorando federal confidencial y testimonios hasta ahora ocultos ha revivido el escepticismo sobre la solidez de aquellas conclusiones.
Un informante clave y la sombra de la mafia
El eje central de esta nueva información proviene de un documento judicial de la época guardado bajo reserva en Nueva York, cuyo contenido fue revelado recientemente tras peticiones de acceso a los registros.
El archivo detalla la cooperación de un recluso e informante considerado de alta fiabilidad por la fiscalía federal, quien se acercó a las autoridades mientras el juicio de 1995 avanzaba en Los Ángeles.
El informante, identificado como Joseph Ippolito —un operador del narcotráfico vinculado al crimen organizado y prófugo fugaz de prisiones federales—, mantenía lazos estrechos con el círculo íntimo de Simpson y con su confidente Al Cowlings.
Según los registros de la fiscalía federal de Nueva York, Ippolito aportó datos precisos sobre el paradero del arma homicida, el manejo de sustancias ilícitas y los intentos de fuga del deportista, información que fue compartida de manera discreta con los fiscales californianos cuando las audiencias principales ya tocaban a su fin.
Nuevos testimonios y la revisión del caso
A los datos del expediente se suman declaraciones de allegados que apuntan a movimientos extraños durante la noche del crimen. Informes recopilados por la investigación sugieren que las conexiones del informante con redes de poder en Los Ángeles y su proximidad con los allegados de Simpson abren interrogantes no resueltas sobre la manipulación posterior de la escena y las prendas manchadas de sangre.
Aunque las nuevas evidencias no modifican el veredicto histórico ni aportan pruebas periciales concluyentes que permitan cerrar judicialmente el expediente, la naturaleza de los hallazgos ha llamado la atención de las autoridades locales.
Desde el Departamento de Policía de Los Ángeles se ha recordado que, al tratarse de un crimen sin condena penal firme, la institución mantiene la obligación formal de revisar cualquier pista relevante que permita esclarecer de manera definitiva los hechos que marcaron uno de los episodios más polémicos de la historia criminal estadounidense.
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