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ANÁLISIS

Washington: las primas que pagan las escuelas del estado aumentan un 45% debido a las demandas por abuso sexual contra los educadores

Las primas del seguro escolar se dispararon en Washington por las demandas de abuso sexual. Mientras tanto, decenas de colegios siguen un programa que saca a menores de clase para dejarlos a solas con un "adulto de confianza": a veces sin licencia clínica y, en algún caso, con antecedentes.

Una profesora comparte con sus estudiantes en un aula (Archivo)

Una profesora comparte con sus estudiantes en un aula (Archivo)AFP.

Carlos Dominguez
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Esta primavera, el fondo de seguros de los colegios de Washington (WSRMP), que cubre a más de un tercio de los distritos del estado, subió las primas una media del 45%. El motivo principal: el coste creciente de las reclamaciones por abuso sexual de educadores. Según el Departamento de Educación, Washington está entre los estados con más violencia sexual en las escuelas K-12.

De acuerdo con una investigación de City Journal (CJ), el problema no radica en que los distritos desconozcan cómo prevenir los abusos, sino en que muchos siguen un programa que contradice las propias directrices estatales contra el abuso.

Un programa masivo de "salud conductual"

El programa se llama Detección, Intervención Breve y Derivación a Tratamiento (SB-SBIRT) y ya funciona en más de 60 institutos y escuelas medias de 13 distritos del condado de King. Seattle es el principal usuario: está en sus 12 centros de secundaria media y en nueve institutos. Desde 2018 ha pasado el filtro a más de 75.000 alumnos y se ha extendido a al menos ocho escuelas del condado de Spokane.

El procedimiento es este. A estudiantes de entre 6º y 10º les pasan el cuestionario Check Yourself: salud mental, drogas, "confusión de identidad de género" y otros "factores de riesgo". Un especialista en prevención e intervención revisa las respuestas y contacta con quienes "puedan necesitar apoyo". 

Aproximadamente la mitad entra en una "intervención breve": de una a ocho reuniones privadas, semiestructuradas, para convertir a ese adulto en la "persona de confianza" del menor. En la práctica, dice el distrito, esos encuentros suelen ser continuados.

La "equidad" por delante de la licencia

Los documentos de las subvenciones prometen personal "con licencia en salud conductual". En la práctica, el puesto a menudo no exige titulación clínica. Sí exige, en al menos una convocatoria, "conocimiento de los principios de equidad y justicia social". Según el CJ, el defensor del pueblo del condado de King, Jeremy Bell, ha defendido ese modelo: el programa debe "reflejar a la comunidad" y hay una "base proequidad" para no exigir licencia ni formación clínica.

Esa base ha producido contrataciones difíciles de explicar. Louis Eaglestaff ha sido detenido al menos nueve veces —la última en abril de 2026— y tiene condenas, sobre todo por drogas y alcohol. En 2016 también enfrentó cargos por destrucción de propiedad en un caso de violencia doméstica. Va por su tercer año como especialista P&I en una escuela media.

Tavar Proctor fue especialista en el Franklin High School y entrenador de baloncesto. Su Instagram público, seguido por alumnos, incluye fotos de mujeres desnudas, chistes sobre violaciones, agresiones sexuales y violencia doméstica, misoginia, y elogios a R. Kelly y Chris Brown

La guía de WSRMP, obtenida por solicitud de documentos, recomienda precisamente revisar redes sociales para detectar "conducta problemática en línea". Correos internos del distrito documentan problemas con su conducta. Seattle Public Schools responde que hizo las comprobaciones de sus políticas y no halló motivo para inhabilitar a ninguno de los dos.

Lo que la guía llama "acoso", el programa lo llama "factor protector"

WSRMP y la ley estatal coinciden con los expertos: no singularizar alumnos, no reunirse a solas fuera de vista, no convertirse en confidente, no contar problemas personales, no hablar de sexo fuera del currículo, no escribir al menor fuera del asunto escolar. El YMCA y los Boy Scouts redujeron abusos aplicando esas reglas.

Según City Journal, SB-SBIRT hace lo contrario. Llama "factor protector" —y objetivo de la intervención— a la "relación especial" que WSRMP considera la esencia del grooming. Los especialistas deben hablar de temas "sensibles", incluida la sexualidad y de quién es más probable que el alumno se enamore. El programa anima a "compartir un trozo de sí mismos" para generar confianza. Permite correo, texto y llamadas de Google Voice, sacar al menor de clase y "pasar el rato" en clave de iguales.

Charol Shakeshaft, referencia en abuso sexual por parte de educadores, es escéptica: "Si damos a toda una categoría de gente el estatus de 'adulto de confianza' sin barandillas, estamos pidiendo problemas".

Este mes, en Virginia, la policía imputó 11 delitos graves de abuso sexual a un coach de aprendizaje socioemocional. El programa se parece: amplio acceso a menores y permiso para sacarlos de clase a reuniones privadas. Hay al menos cuatro víctimas identificadas.

Más primas, menos prevención

En 2020, el Tribunal Supremo de Washington sentenció, en el caso W.H. v. Olympia School District, que los distritos escolares responden de forma estricta por el abuso sexual de sus empleados: no hace falta probar que el distrito fue negligente. En 2024, la legislatura del estado alargó el plazo para demandar por abusos sufridos en la infancia. Esos dos cambios precedieron una oleada de acuerdos multimillonarios y el posterior aumento de las primas del seguro.

La consejera delegada de WSRMP, Deborah Callahan, avisa de que es insostenible. Su receta no es un plan de prevención: revertir la sentencia, acabar con la responsabilidad conjunta y crear un fondo estatal de compensación.

King County replica que SB-SBIRT salva vidas y que todo empleado pasa un chequeo de antecedentes. Seattle dice que hay visitas centrales y un administrador en cada centro. El propio playbook del programa no impone un sistema único de registro de las intervenciones.

Según el CJ, hay dos maneras de recortar los litigios: hacer más difícil demandar o impedir el abuso. Lo segundo exige enseñar a los alumnos a reconocer el grooming, cumplir las salvaguardas que el propio estado ya escribió y no financiar programas que las socavan. "La solución a los crecientes problemas de responsabilidad civil por conducta sexual inapropiada en Washington pasa por que haya menos víctimas, no menos demandas".
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