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La confusión de ICE expone tensiones entre Trump y su secretario de Seguridad Nacional, mientras crece el debate dentro del Partido Republicano

Una fuente con conocimiento del episodio le dijo al medio que "Mullin definitivamente no está en sintonía con el presidente Trump ni con las bases en materia de inmigración". Otras fuentes de CNN sostienen que Mullin respaldaría en privado alejarse de las llamadas "detenciones colaterales".

El secretario de Seguridad Nacional Markwayne Mullin en una imagen de archivo

El secretario de Seguridad Nacional Markwayne Mullin en una imagen de archivoAFP

Emmanuel Alejandro Rondón

Luego de que se revelara una presunta orden interna del ICE para frenar las detenciones contra inmigrantes sin antecedentes penales, Donald Trump llamó personalmente a un corresponsal de Fox News apenas trascendió la confusión. El presidente quería aclarar que la agencia seguiría deteniendo a cualquier persona indocumentada, tuviera o no antecedentes. Esa molestia, según reportó CNN, también apuntó puertas adentro a Markwayne Mullin, el secretario de Seguridad Nacional.

Una fuente con conocimiento del episodio le dijo al medio que "Mullin definitivamente no está en sintonía con el presidente Trump ni con las bases en materia de inmigración". Otras fuentes de CNN sostienen que Mullin respaldaría en privado alejarse de las llamadas "detenciones colaterales", es decir, los arrestos de personas que simplemente estaban cerca de un objetivo durante un operativo, aunque en público repite la línea dura que exige la Administración Trump.

El choque viene de antes. En junio, Trump se había enojado cuando ICE suspendió la mayoría de sus paradas de tránsito tras dos tiroteos fatales en Texas y Maine. Revirtió esa pausa casi de inmediato, molesto porque su propia base la había leído como una señal de que la Administración se estaba ablandando. El reciente reporte del Daily Wire sobre la confusión interna del ICE generó molestias similares en la Casa Blanca.

Mullin, exsenador por Oklahoma, asumió hace apenas seis meses, cuando Trump sacó a Kristi Noem del cargo. Su gestión, hasta ahora, no ha sido del todo exitosa. La Casa Blanca le retiró, sin dar mayores explicaciones, la nominación de Lance Schroyer, su propia elección para dirigir ICE, después de que el nombramiento se estancara en el Senado. Fox lo consultó por eso a comienzos de mes, y Mullin trató de minimizarlo.

"Seguimos teniendo un director interino y la misión de ICE no cambia. Lance es un hombre excelente. La verdad es que el presidente tiene la facultad de elegir a su equipo, y apoyo que lo haga. La Casa Blanca decidió tomar un rumbo diferente", dijo.

Sin embargo, un asesor de Trump envió un duro mensaje anónimo en CNN sobre el lugar real que ocupa Mullin hoy: "En última instancia, Mullin ya no es un alto cargo principal; es un miembro del equipo del presidente. Le ha costado aceptar esa realidad, al igual que a muchos otros antes que él".

Al Departamento de Seguridad Nacional poco le importaron los comentarios anónimos. Un vocero le dijo a CNN que "todos estamos centrados en cumplir la misión del presidente de deportar a inmigrantes indocumentados y estamos totalmente alineados", y acusó a quien diga lo contrario de "intentar sembrar división y crear una ilusión de caos". La vocera de la Casa Blanca, Lauren Bis, también respaldó a Mullin públicamente, describiéndolo como alguien que "ha contribuido a lograr la frontera más segura de la historia y a batir los récords de detenciones del ICE".

Toda esta fricción sucede a pocas semanas para las elecciones de medio término, y el ruido político alrededor de ICE ya tiene otros protagonistas. La representante republicana por Florida, María Elvira Salazar, había marcado distancia con la Casa Blanca semanas atrás, al citar que el 50% de los detenidos por ICE en julio "no tenían antecedentes penales". Esta semana se sumó el senador por Kansas, Roger Marshall, quien denunció que las fuerzas locales en el suroeste del estado no recibieron "aviso previo ni el nivel de cooperación" que esperaban de los operativos de ICE, lo que generó "graves alteraciones en las comunidades y empresas locales" del sector agrícola.

Los números, mientras tanto, no bajan el ritmo. ICE detuvo a cerca de 51.000 personas en agosto, un nuevo récord mensual bajo esta Administración, apenas un mes después de haber superado las 46.000 detenciones de julio.

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