Reconstruir Cuba: la factura multimillonaria de una eventual transición
Empresarios y figuras influyentes del exilio trabajan en proyectos para reconstruir la economía, la infraestructura y las instituciones de la isla ante un eventual cambio político. The Wall Street Journal revela reuniones, cálculos multimillonarios y contactos con la Administración Trump.

Una calle de La Habana en pleno apagón (Archivo)
Un grupo de empresarios y figuras influyentes del exilio cubano en Miami lleva meses preparando planes económicos, políticos y de infraestructura para una eventual Cuba poscomunista, mientras la Administración de Donald Trump mantiene la presión sobre La Habana y evalúa distintos escenarios para la isla.
La iniciativa fue revelada por The Wall Street Journal en un reportaje que reconstruye reuniones privadas, conversaciones con empresarios y contactos entre miembros del exilio y funcionarios estadounidenses.
Según el periódico, los preparativos incluyen desde la creación de una bolsa de valores cubana y la organización de una cumbre internacional de inversiones en La Habana hasta proyectos para reconstruir la red eléctrica, renovar aeropuertos y atraer bancos, grandes compañías y fondos de inversión estadounidenses.
En una de esas reuniones, celebrada en junio en una residencia frente a la bahía de Biscayne, participó Juan Omar Sixto, de 82 años, exproductor de tabaco y presidente de la recién creada Cuban-American National Chamber of Commerce.
“Hemos esperado 67 años. Tenemos que empezar”, dijo Sixto durante el encuentro, según recoge el Journal.
Una reconstrucción de miles de millones de dólares
Los planes no se limitan al ámbito empresarial.
De acuerdo con el reportaje, distintos grupos trabajan en el diseño de un posible Gobierno provisional, en propuestas legales para una transición democrática y en mecanismos destinados a atraer capital privado a la isla.
Entre los proyectos analizados está la modernización de ocho aeropuertos cubanos, una obra cuyo costo ha sido estimado en unos 8.000 millones de dólares, además de estudios sobre centrales eléctricas flotantes, infraestructura energética y mecanismos para resolver reclamaciones sobre propiedades confiscadas después de 1959.
Una de las figuras centrales mencionadas por el diario es Jorge Mas, presidente de la Cuban American National Foundation y copropietario del Inter Miami.
Mas aseguró que Trump le preguntó cuánto dinero sería necesario para reconstruir Cuba. Su cálculo fue de aproximadamente 90.000 millones de dólares durante los primeros tres años de una transición, una cantidad que, según dijo, la comunidad empresarial podría movilizar.
Rubio, Trump y la presión sobre La Habana
El reportaje también coloca al secretario de Estado Marco Rubio en el centro de la política estadounidense hacia Cuba.
El Journal señala que algunos de los empresarios y dirigentes involucrados mantienen vínculos políticos directos con Washington y que la Administración Trump ha recurrido a miembros de la comunidad cubanoamericana para discutir ideas, apoyo político y potencial capital privado ante un eventual escenario de transición.
La estrategia coincide con una intensificación de las medidas adoptadas por Washington contra el régimen cubano durante 2026.
En enero, Trump declaró una emergencia nacional relacionada con las acciones de Cuba y estableció un mecanismo para imponer aranceles adicionales a países que suministren petróleo directa o indirectamente a la isla. La Casa Blanca justificó la medida alegando amenazas a la seguridad nacional y a la política exterior estadounidense.
En mayo, el mandatario amplió las sanciones contra funcionarios, entidades y personas vinculadas al aparato de seguridad cubano, actos de corrupción o violaciones graves de derechos humanos.
Los tiempos se alargan
Según The Wall Street Journal, varias figuras del exilio pensaban que durante 2026 podría producirse una transformación decisiva en la isla, especialmente después de los acontecimientos ocurridos en Venezuela a comienzos de año.
La atención de Washington sobre otros conflictos internacionales y la capacidad del régimen cubano para mantenerse en el poder han llevado a funcionarios estadounidenses a manejar horizontes más largos, incluso hasta el final del mandato de Trump en 2028, señala el periódico.
Ese cambio de expectativas contrasta con las declaraciones realizadas meses atrás por Mike Hammer, principal diplomático estadounidense en La Habana, quien afirmó públicamente en marzo que esperaba un cambio político en Cuba durante 2026.
“Creemos que el cambio se acerca. Llegará en 2026”, dijo entonces Hammer durante un evento en Miami.
Una transición que no está garantizada
No todos comparten el optimismo de los empresarios que preparan esos proyectos.
Ric Herrero, director ejecutivo del Cuba Study Group, advirtió al Wall Street Journal que numerosos empresarios, abogados y grupos de presión están comenzando a posicionarse ante una eventual apertura cubana, pese a que una transición política sigue sin estar asegurada.
Herrero describió un escenario en el que distintos actores buscan prepararse para una posible transformación de la isla mientras otros podrían simplemente estar anticipándose a un acontecimiento que todavía no tiene fecha ni garantía de producirse.
El propio reportaje subraya además otra cuestión: buena parte de esos planes se está elaborando en Miami, principalmente por miembros históricos del exilio y empresarios con recursos, mientras continúa abierto el debate sobre qué papel tendrían los cubanos que permanecen dentro de la isla en una eventual transición.
Por ahora, los proyectos siguen sobre el papel.