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La caída en la venta de viviendas no tiene precedentes

En 2007, durante la gran recesión, la caída del sector inmobiliario no fue tan fuerte.

Las ventas de viviendas existentes continúan en su peor caída histórica. Alcanza el nivel más bajo de los últimos 7 años fuera del covid-19. Se han registrado un descenso de aproximadamente 1,7 millones de ventas de viviendas en sólo los últimos seis meses.

La burbuja inmobiliaria alcanzó su punto máximo en 2005 y luego se desplomó en 2006, pero la velocidad del declive no se aceleró hasta que empezó a caer por un precipicio en 2007. No obstante, el ritmo actual de descenso no tiene precedentes. La caída de las ventas de viviendas en los primeros meses fue tan fuerte que ni siquiera se puede igual con la desaceleración durante en 2007 donde fueron necesarios 9 meses para igual la rapidez de descenso que se produjo en sólo 6 meses en 2022.

Todo puede ir a peor

El índice económico adelantado del Conference Board disminuyó un 0,4 por ciento en julio de este año. Esto indica un desplome al 0% desde su máximo de 2021. Si cae oficialmente en territorio negativo en agosto, podría ser un aviso de recesión inmobiliaria.

En 12 ocasiones anteriores, desde 1960, el LEI ha caído por debajo del 0%. El 66% de esas veces fue un aviso temprano de la llegada de una recesión. Sólo en 4 ocasiones no se produjo recesión y se consiguió el codiciado aterrizaje suave: en 1967, 1996, 1999 y 2016. Según , director de finanzas del Financial Sense, lo que tienen en común todos estos descensos suaves es que el LEI sólo se situó ligeramente por debajo del 0%. Sin embargo, cuando cae al -1% o más, siempre es recesión.

Dado el ritmo del actual descenso, y con la inflación en su punto más alto de los últimos 40 años, probablemente se supere el umbral del -1% en este mes y, a menos que la inflación desaparezca o caiga por debajo del 3%, sería muy difícil lograr un aterrizaje suave.

Los precios pueden caer

Las proyecciones apuntan que el enfriamiento en el mercado inmobiliario, más los pronósticos de una recesión, podría llevar a que los precios caigan hasta un 15%. En un comunicado la agencia Fitch Ratings señaló que en caso que se presente una disminución en aproximadamente 30% o más en la actividad inmobiliaria en los próximos años, los precios se desplomarían entre 10% y 15%. El informe también reveló que los precios promedio de las viviendas estadounidenses caerían “a porcentajes de un sólo digito de medio a alto anualmente”.

La agencia apuntó que factores como el Producto Interno Bruto (PIB) en el país, el desempleo, la confianza del consumidor y la asequibilidad de la vivienda serán indicadores clave para determinar la salud del mercado inmobiliario en el corto plazo.