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El Cartel de Jalisco Nueva Generación está recibiendo golpes constantes por parte de Estados Unidos, ¿pero realmente se está debilitando?

El Cartel de Sinaloa lanzó una extraña amenaza meses atrás en su territorio: dejen de fabricar fentanilo o mueran. ¿Estará funcionando la batalla contra el crimen organizado?

(Voz Media)

En medio de una cruenta crisis de salud pública generada por el tráfico de fentanilo, Estados Unidos continúa su intensa lucha por desmantelar las dos organizaciones criminales más poderosas de México: el Cartel de Jalisco Nueva Generación (CJNG) y su máximo enemigo, el Cartel de Sinaloa.

Entre 2022 y 2023, la DEA lideró un brutal esfuerzo llamado “Operación Última Milla” donde, en colaboración con socios policiales federales, estatales y locales, la agencia antinarcóticos logró el arresto de 3.337 personas vinculadas a ambas organizaciones criminales además de la incautación de casi 44 millones de pastillas de fentanilo. Esta investigación arrojó que, entre otras situaciones, el tráfico de este poderoso opioide que provoca más de cien mil muertes anuales en Estados Unidos ya no solo se comercializa a través del microtráfico común realizado por pandilleros, sino también por redes sociales como Facebook, Instagram, TikTok, Snapchat, WhatsApp, Telegram, Signal, Wire y Wickr.

Estos dos carteles, responsables directos del masivo tráfico de fentanilo hacia Estados Unidos proveniente de México, han estado en la mirada de las autoridades estadounidenses en distintos niveles desde hace años, pero la expansión territorial del CJNG en México, que ha aumentado los niveles de violencia en las zonas donde opera el Cartel de Sinaloa, sumado a su disposición por seguir traficando fentanilo y otras drogas duras, están llevando la preocupación de las autoridades al siguiente nivel.

Específicamente, ya hay legisladores republicanos solicitando a las autoridades que cataloguen a estos grupos criminales como “terroristas”, un esfuerzo que genera fuerte oposición en México y que enfrenta a los expertos en seguridad global porque podría poner en riesgo la colaboración entre las agencias de seguridad de ambos países en la lucha por el narcotráfico.

“Los cárteles de la droga mexicanos continúan matando a estadounidenses a un ritmo mayor que el de cualquier grupo terrorista en la historia. Incluso para los estándares de los cárteles de la droga, el Cartel de Jalisco Nueva Generación es especialmente violento y representa una amenaza directa a la seguridad de los estadounidenses en los estados fronterizos y más allá. Ya es hora de que la administración Biden desarrolle una estrategia para responsabilizar a estos asesinos”, dijo el senador republicano Tom Cotton.

Sin embargo, a pesar de que el tráfico del fentanilo avanza, Estados Unidos ha logrado impactar al CJNG con sentencias, arrestos y sanciones a proveedores de los químicos y materiales necesarios para fabricar la droga en México.

El Cartel de Jalisco recibe golpes, ¿pero está debilitándose?

El pasado diciembre, la secretaria del Tesoro, Janet Yellen, anunció que Estados Unidos impuso sanciones económicas a tres personas y 13 empresas mexicanas vinculadas al Cartel de Jalisco Nueva Generación ubicadas especialmente en Puerto Vallarta, al oeste de México.

Asimismo, en junio del 2023, el Departamento de Justicia anunció sanciones económicas contra cuatro empresas chinas y ocho de sus ejecutivos que se encargan de la producción, distribución y venta de productos considerados precursores químicos de fentanilo.

Las empresas identificas por las autoridades fueron Hubei Amarvel Biotech, Anhui Rencheng Technology, Anhui Moker New Material Technology y Hefei GSK Trade. Todas ellas compañías identificadas como abastecedoras del Cartel de Jalisco Nueva Generación (CJNG) y del Cártel de Sinaloa.

Pero no solo hay golpes financieros, sino logísticos y de los “soldados” de rango medio del grupo.

El 23 de abril, la fiscal federal para el Distrito Norte de Texas, Leigha Simonton, anunció que Francisco Javier Rodríguez Arreola, un importante narcotraficante vinculado al CNJG, fue sentenciado a 40 años de prisión federal por poseer y tener intención de distribuir metanfetamina luego de que él mismo admitiera que ayudó a coordinar el envío de una carga de 199,97 kilogramos de metanfetamina líquida (con un valor en la calle de hasta 9,9 millones de dólares).

Otros once narcotraficantes fueron sentenciados junto con Rodríguez Arreola, quien destacó por ser una figura clave que tenía acceso a los niveles más altos del CJNG, ya que fue asociado a miembros de la organización que se reportaban directamente al afamado líder del cartel, Nemesio Oseguera Cervantes, alias “El Mencho”, uno de los criminales más buscados por Estados Unidos y cuya recompensa se ubica en los $10 millones.

Asimismo, a principios de mes, el Departamento de Justicia anunció la detención de 23 personas por motivo de una acusación formal de 50 cargos contra 41 sospechosos por tráfico de cocaína, fentanilo, heroína y metanfetamina y delitos relacionados en las áreas de Houston, Galveston, Nueva Orleans, Pensacola, Atlanta, Nashville y Chicago. Todas estas personas están vinculadas al CJNG y, de acuerdo con la acusación, operaron y distribuyeron drogas contrabandeadas a Estados Unidos desde México entre el 28 de diciembre y el 22 de abril de 2020.

“La amenaza del fentanilo para Estados Unidos constituye una amenaza para la salud pública, la seguridad pública y la seguridad nacional, y está alimentada principalmente por organizaciones narcotraficantes mexicanas, incluido el prominente y letal cartel de Jalisco”, dijo la fiscal general adjunta Lisa Monaco. “Los cargos y arrestos anunciados hoy apuntan a todos los elementos de la red de tráfico del cartel de Jalisco, lo que refleja la batalla urgente e implacable del Departamento de Justicia, junto con nuestros socios mexicanos, para desmantelar todos los aspectos de la cadena de suministro ilícito de fentanilo”.

Esta alianza entre México y Estados Unidos ha rendido ciertos frutos en el último año, con una estrategia que algunos expertos seguridad califican de exitosa y otros, en cambio, la creen insuficiente: la captura de familiares cercanos a los capos de la droga, en este caso de “El Mencho”.

El 22 de abril, las autoridades mexicanas anunciaron que la Guardia Nacional capturó en el occidente del país a Abraham Oseguera Cervantes, hermano de “El Mencho”, quien tenía un rol discreto —pero fundamental— de carácter administrativo en el envío de droga del Cartel de Jalisco hacia Estados Unidos.

Pese al bajo perfil que mantuvo por varios años el hermano del líder del CJNG, los informes de la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena) arguyeron que Oseguera Cervantes es un elemento clave para las operaciones del grupo criminal, siendo el encargado de actividades logísticas y financieras, así como a la supervisión de las rutas de fentanilo utilizadas por la organización criminal trasnacional.

Todavía no se sabe si este hermano de “El Mencho” será extraditado hacia Estados Unidos, pero expertos en seguridad no descartan la posibilidad. Además, Abraham no es el único familiar de “El Mencho” capturado recientemente por las autoridades, pues Antonio Oseguera Cervantes, otro hermano del capo de la droga conocida por su alias ‘Tony Montana’, también fue detenido en diciembre de 2022.

Sin embargo, esta estrategia, de acuerdo con el portal especializado Insight Crime, no es para nada nueva y tampoco ha funcionado en otras ocasiones.

De hecho, según registros estadounidenses, Abraham Oseguera ya cumplió previamente una condena en California a mediados de la década de 1990 por tráfico de heroína antes de ser puesto en libertad y deportado a México. Su hermano, Antonio, corrió con la misma suerte en los noventa y ni siquiera es el único familiar de “El Mencho” que ha sido capturado.

“Otro de los miembros de la familia que han sido detenidos es Rubén Oseguera González, alias ‘El Menchito’, hijo de El Mencho. Oseguera González había sido designado como una de las cabezas del CJNG y capturado por primera vez en una operación militar a gran escala en Guadalajara en enero de 2014. Fue liberado antes de ser recapturado en julio de ese año y seis años después fue extraditado a Estados Unidos”, se lee en Insight Crime, que cuestiona la táctica porque, aunque sean medidas populares, no hay pruebas sustanciales de que debilitar a las organizaciones mediante el arresto de familiares del líder funcione para neutralizar sus operaciones.

“Hay pocas pruebas que sugieran que decapitar a las organizaciones de esta manera tenga un impacto significativo en el desarrollo de sus operaciones. Además, contradice las estrategias de negociación donde las fuerzas de seguridad ofrecen inmunidad a los familiares de los narcotraficantes a cambio de su cooperación en investigaciones criminales”

Este análisis del portal especializado se basa en que, el Cartel de Sinaloa, archienemigo del Cartel de Jalisco Nueva Generación, también ha visto cómo las autoridades buscan, capturan y sentencian a sus familiares para intentar desmembrar la organización desde adentro; pero sin lograr mayores avances en la detención de las actividades criminales aupadas por la crisis fronteriza y la alta demanda de fentanilo en Estados Unidos.

De hecho, ambos carteles, a pesar de su continua lucha que ha provocado un baño de sangre en México y el desplazamiento de cientos de miles de personas, siguen siendo los carteles más poderosos en el país vecino.

¿Está funcionando la batalla contra el crimen organizado?

Las agencias de seguridad de los Estados Unidos fueron tajantes: el CNJG y su rival, el Cártel de Sinaloa, están presentes en los 50 estados del país, según admitió la DEA en Evaluación Nacional de Drogas de 2024.

En su evaluación, la DEA destaca que las dos organizaciones criminales, consideradas las más poderosas de México, están involucradas en el “tráfico de armas, lavado de dinero, tráfico de migrantes, tráfico sexual, sobornos, extorsión y otros crímenes, con un alcance global y operaciones mercantiles en Europa, África, Asia y Oceanía”.

Sin embargo, a pesar de que los esfuerzos de Estados Unidos parecen eclipsados por los avances de carteles como el CJNG, que cuenta con presencia en cuatro centros de distribución en ciudades de gran importancia (Seattle, Chicago, Los Ángeles y Charlotte), la estrategia de máxima presión en la lucha contra el tráfico del fentanilo provocó que el Cartel de Sinaloa enviara un mensaje a los fabricantes del opioide en su territorio: dejen de fabricar fentanilo o mueran.

Miembros del Cartel de Sinaloa contactaron al diario The Wall Street Journal y revelaron en octubre de 2023 que el grupo está prohibiendo la producción del fentanilo en su territorio a raíz de la presión de las autoridades estadounidenses en torno al tráfico del poderoso opioide. La orden vendría directamente de la facción los “Chapitos”, el grupo liderado por los cuatro hijos del famoso narcotraficante encarcelado “El Chapo” Guzmán.

“En Sinaloa queda prohibida permanentemente la venta, fabricación, transporte o cualquier tipo de negocio que involucre la sustancia conocida como fentanilo, incluida la venta de productos químicos para su elaboración”, rezaba una de las pancartas vistas en Culiacán, Sonora y Tijuana. "Usted ha sido advertido. Atentamente, los Chapitos”.

La intención del grupo, según el WSJ, es evitar la intensa presión aplicada por las autoridades estadounidenses contra el grupo y que la misma recaiga sobre todo en el CJNG, que continúa traficando el opioide a través de la frontera sur.

“Para muchas personas en esta región del noroeste de México que se ganan la vida produciendo y traficando un opioide que ha matado a decenas de miles de estadounidenses, el mensaje era claro: deténganse o mueran”, se lee en el WSJ. “En junio, cuando comenzó el abandono del fentanilo, tres cadáveres cubiertos con pastillas azules de la droga aparecieron en las afueras de Culiacán”.

Sin embargo, algunos funcionarios estadounidenses se muestran escépticos de que la extraña e inédita orden se mantenga en el tiempo considerándola parte de una estrategia de relaciones públicas del cartel que, en efectos prácticos, no tendrá mucho impacto en la producción del fentanilo.

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