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Fentanilo, infierno en dosis: así es como la plaga de opioides llegó a matar a 80.000 personas en un año

La historia y los números de una epidemia que azota a los Estados Unidos desde hace años, pero que se recrudeció después del 2020.

Cordon Press- AFP

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Hace casi 40 años, una etiqueta esencial dejó de aparecer en ciertos tipos de medicamentos para tratar el dolor. Si bien parece un hecho irrelevante, resultó ser el origen de una crisis que afecta a millones de personas en los Estados Unidos. La sobredosis de opioides, medicamentos para aliviar el dolor, se convirtió prácticamente en una epidemia en los Estados Unidos. Según The Economist, esta se encuentra en su fase “más letal” debido al fentanilo, responsable del 70% de las muertes anuales por sobredosis.

La crisis se salió de control en el último tiempo, lo que llevó incluso a casos de niños que nacen con síndromes de abstinencia por los excesos de opioides por parte de la madre durante el embarazo.

De acuerdo con los números del Instituto Nacional sobre el Abuso de Drogas (NIDA), el número de fallecidos totales por sobredosis de opioides aumentó más de 300 % en 20 años. Si bien en 1999 la cifra no pasaba los 20.000, para el 2021 los fallecidos fueron 80.411. Esta cifra resultó ser el 75,4 % de todas las muertes por sobredosis de drogas.

A su vez, el 88 % de estas muertes por sobredosis de opioides se produjeron por opioides sintéticos, como el fentanilo, actualmente el principal responsable de la crisis.

Con estos números a modo de contexto, esta es la historia e impacto de la crisis del fentanilo en los Estados Unidos.

¿Qué es el fentanilo?

Antes de comenzar con la historia, es necesario conocer qué son y cómo funcionan los opioides. Según el sitio web de Mayo Clinic, se trata de “un grupo amplio de medicamentos analgésicos que interactúan con los receptores de opioides de las células”, los cuales “se distribuyen por la sangre y se unen a los receptores de opioides en las neuronas cerebrales”, liberando “señales que amortiguan tu percepción del dolor y aumentan la sensación de placer”.

Dentro de los opioides sintéticos, es decir, los de laboratorio, aparece el fentanilo, que resulta ser hasta 50 veces más fuerte que la heroína y 100 veces más fuerte que la morfina.

Existen dos tipos de fentanilo, el farmacéutico y el fabricado ilegalmente. Mientras que el primero se receta médicamente para aliviar dolores relacionados con operaciones o enfermedades, el segundo circula en el mercado negro y resulta ser mucho más peligroso. ¿A qué se debe esto? Debido a su extrema potencia, los traficantes lo mezclan con otras sustancias para hacerlo más barato y más dañino para el organismo. Está disponible tanto en su versión líquida como en polvo.

Se estima que la dosis letal para adultos es de 2 miligramos, lo que resulta ser menos que el peso promedio de una hormiga.

¿La droga perfecta?

Así lo aseguró The Economist, debido a las facilidades que otorga a los traficantes para su producción y distribución.

“En el pasado, el tráfico de drogas exigía muchos recursos. Las bandas de narcotraficantes necesitaban grandes extensiones de terreno para cultivar marihuana o coca, la planta con la que se fabrica la cocaína. Las fuerzas del orden podían interrumpir el suministro quemando campos de marihuana o lanzando pesticidas sobre las plantaciones de coca. El fentanilo es diferente. Las drogas sintéticas pueden ser fabricadas por una sola persona en un sótano o en un piso minúsculo. Esto dificulta la localización y destrucción de estos laboratorios improvisados. El pequeño tamaño y la potencia de la droga también facilitan su transporte”, escribieron.

En cuanto a su origen, además de la producción clandestina nacional, China, India y México resaltan como fabricantes. En este último caso, muchas veces los traficantes ingresan el producto no terminado al país, para luego terminar de cocinarlo y venderlo ilegalmente.

El fentanilo y la frontera sur

De acuerdo con el National Inmigration Forum, y en base a las estadísticas la Oficina de Aduanas y patrulla fronteriza de Estados Unidos, las incautaciones de fentanilo durante el año fiscal 2023 superaron las de los tres años anteriores.

A su vez, en comparación con el año fiscal 2023, las incautaciones de fentanilo en la frontera sur aumentaron un 480 % en comparación en el 2020.

¿Cómo se originó la epidemia de opioides?

Antes de la década de 1980, los medicamentos para aliviar el dolor venían con una etiqueta muy clara y en la que se leía lo siguiente: “Pueden causar adicción”.

Sin embargo, las percepciones comenzaron a cambiar luego de dos acontecimientos clave. El primero fue una carta al editor que apareció en la New England Journal of Medicine, redactada por el Dr. Herschel Jick, quien analizó registros hospitalarios junto a su asistente Jane Porter, para luego concluir que “a pesar del uso generalizado de estupefacientes en los hospitales, el desarrollo de la adicción es raro en pacientes médicos sin antecedentes de adicción”.

Según él, solo 4 de 11.000 personas tratadas con opioides desarrollaban la adicción. Durante las siguientes décadas, compañías, médicos y académicos han citado esa carta como supuesta evidencia de una baja probabilidad de adicción a los opioides. Esta carta al editor es considerada como la que abrió la puerta a la crisis de los opioides.

El segundo suceso tuvo lugar en 1986 y fue un estudio que contó con la participación de solo 38 personas. En él, se defendió el uso de opioides para el tratamiento del dolor crónico no relacionado con el cáncer.

A pesar de las escasas evidencias que ambos casos presentaron, gozaron de una relevancia injustificada y terminaron por alentar la percepción de que los opioides no eran adictivos, si se usaban para tratar el dolor crónico.

Durante la misma década, la denominada “crisis del dolor” hizo que algunos estados aprobaran leyes que permitían que los doctores puedan recetar medicamentos para aliviar el dolor, sin la posibilidad de ser demandados posteriormente.

La explosión en los 90 y el nacimiento del OxyContin

Estas percepciones creadas en la década de 1980 fueron armando, con mucha paciencia, un potente explosivo, que detonó como una gran onda expansiva años más tarde. La narrativa a favor del uso de opioides provocó la popularización del OxyContin de Purdure Pharma.

Según la revista Nature, muchos doctores de la época que trabajan en clínicas privadas se beneficiaban al lograr un aumento en la cantidad de pacientes.

Las farmacéuticas comenzaron a bombardear a los televidentes con anuncios prometedores sobre estos medicamentos. La segmentación fue tal que mostraban generalmente a personas blancas suburbanas y rurales, protagonizando el famoso “antes y después”. En efecto, el comercial más popular de Purdue Pharma fue bautizado como “recuperé mi vida”.

Los estados más afectados por la crisis de los opioides han sido Virginia Occidental, Kentucky, Pennsylvania, Arizona, Ohio, Indiana, Tennessee, Massachussets, Maine, entre otros.

Con el aumento de las recetas médicas de opioides aumentando en números exagerados, algunos pacientes con espíritu emprendedor comenzaron a revender los medicamentos, ayudando a su distribución y a expandir las adicciones, dando lugar a la crisis actual.

La pandemia como mejor amigo de la crisis de opioides

Si bien la tendencia ya era alta, The Economist mostró un salto importante en la cantidad anual de muertes por sobredosis después de la pandemia. Según su análisis, “las personas estaban más aisladas. Aisladas de los sistemas de apoyo y de las opciones de tratamiento”.

El impacto del fentanilo en el crimen

Según publicó el Departamento de Justicia en febrero del 2024, el número de arrestos por drogas relacionados con el fentanilo aumentó un 36 % del año fiscal 2020 al año fiscal 2021.

A su vez, durante este mismo periodo de tiempo, el número de arrestos por drogas que la DEA realizó por fentanilo (3138) superó el número de arrestos por heroína (2591).

"Más allá del aumento general de las sentencias por fentanilo desde el año fiscal 2020, al observar los patrones regionales en el año fiscal 2021, las sentencias impuestas por delitos de drogas que involucran heroína, fentanilo y otros opioides constituyeron una mayor proporción de las sentencias por drogas impuestas en los estados del noreste que en otras regiones", expresó al respecto Kevin M. Scott, director interino de la Oficina de Estadísticas de Justicia (BJS).

"La mayoría de las personas condenadas por heroína, fentanilo y otros opioides (97 %) fueron condenadas por tráfico de droga”, sentenció el funcionario.

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