"Una vergonzosa maniobra política": Cruz, Rubio y muchos otros destrozan a la CPI por el pedido de detención contra Netanyahu

Según Karim Khan, fiscal jefe de la Corte Penal Internacional, tanto el primer ministro de Israel como el secretario de Defensa cometieron crímenes que violan el Estatuto de Roma.

La Corte Penal Internacional (CPI) solicitó el lunes la detención del primer ministro de Israel, Benjamín Netanyahu, y de su ministro de Defensa, Yoav Gallant. Según Karim Khan, fiscal jefe de la CPI, ambos fueron responsables de al menos siete crímenes que violan el Estatuto de Roma, como el uso de la hambruna contra civiles como arma de guerra y ataques contra la población civil. La noticia provocó revuelo internacional y por supuesto reacciones a lo largo y ancho del espectro político.

"Mi oficina afirma que las pruebas que hemos reunido, incluidas entrevistas con supervivientes y testigos presenciales, material de vídeo, fotográfico y sonoro autentificado, imágenes por satélite y declaraciones del presunto grupo perpetrador, demuestran que Israel ha privado de forma intencionada y sistemática a la población civil de todas las partes de Gaza de objetos indispensables para la supervivencia humana", escribió Khan en un comunicado, en el que también pidió la petición de detención de los tres principales líderes de Hamás, Yahya Sinwar, Mohamed Deif Diab Ibrahim al Masri e Ismaíl Haniyeh.

"Vergonzosa maniobra política"

El pedido de detención contra Netanyahu superó toda grieta política en los Estados Unidos, puesto que tanto demócratas como republicanos condenaron a la CPI.

Uno de ellos fue el presidente Joe Biden, quien, rechazó el accionar del del fiscal Khan. "Sea lo que fuere lo que estas órdenes puedan implicar, no hay equivalencia entre Israel y Hamás. Está claro que Israel quiere hacer todo lo posible para garantizar la protección de los civiles. Permítanme ser claro: contrariamente a las acusaciones contra Israel hechas por la Corte Internacional de Justicia, lo que está sucediendo no es un genocidio. Lo rechazamos”, expresó.

En la misma línea se mostró el embajador en Israel, Jack Lew. "Desde que llegué a Israel he trabajado todos los días con altos funcionarios del gobierno que se esfuerzan por prestar asistencia humanitaria en una guerra contra un enemigo que se esconde detrás de niños, ancianos y mujeres. Este intento de equivalencia es poco menos que vergonzoso. Es un día triste para la CPI", escribió en su cuenta de X.

Desde el Senado se expresó Ted Cruz (R-TX), quien aseguró que "la CPI está incinerando su credibilidad", dado que "está equiparando vergonzosamente a nuestros aliados democráticos israelíes con terroristas genocidas y, en el proceso, se está extralimitando en su autoridad, preparándose así para atacar a los estadounidenses".

A su vez, los senadores Marco Rubio (R-FL) y Jacky Rosen (D-NV), publicaron un comunicado en conjunto condenando el pedido de prisión contra Netanyahu y Gallant.

"Estamos indignados por esta vergonzosa maniobra política de la CPI, que pretende socavar a Israel en su defensa tras el brutal atentado terrorista de Hamás del 7 de octubre. Estamos profundamente preocupados por las repercusiones que esta decisión tendrá en las actuales negociaciones sobre los rehenes y por el peligroso precedente que sienta, dado que la CPI no tiene jurisdicción sobre Israel. Como subrayamos en nuestra carta al presidente Biden", señalaron.

Rubio y Rosen también se unieron para pedirle al mandatario demócrata que tome medidas al respecto y que Estados Unidos se involucre para defender a Israel.

"El presidente tiene amplias facultades para responder a este tipo de acciones de la CPI», y ahora nos unimos para pedirle que tome medidas rápidas y contundentes en respuesta a este ataque contra nuestro aliado democrático", sentenciaron.

"La CPI ha perdido de vista la distinción crucial entre el escuadrón de la muerte y el piloto del bombardero"

Las críticas a la CPI no se limitaron únicamente a políticos. El consejo editorial de The Wall Street Journal publicó un artículo destrozando el pedido de detención contra los líderes israelíes, argumentando que "ha perdido de vista la distinción crucial entre el escuadrón de la muerte y el piloto del bombardero".

El escrito pretende dejar en claro que no puede juzgarse con la misma vara a un grupo terrorista y a un Estado soberano que está respondiendo una agresión e intentando liberar a los rehenes.

"Imagínense algún organismo internacional procesando a Tojo y Roosevelt, o a Hitler y Churchill, en medio de la Segunda Guerra Mundial", continuaron.

"El desprecio de la CPI por el procedimiento expone su parcialidad"

El WSJ también encontró algunas falencias en las acusaciones de la Corte Penal Internacional. Primero, cuestionan la afirmación de que Israel "hace morir de hambre a los civiles como método de guerra", basada en una información de Hamás que apunta a que 31 personas murieron de hambre en la Franja de Gaza.

"Israel ha facilitado la entrada de 542.570 toneladas de ayuda y 28.255 camiones de ayuda, en un esfuerzo sin precedentes para abastecer a los civiles del enemigo, incluso cuando Hamás roba la ayuda y trata de frustrar la entrega. Israel ha rogado a Egipto durante dos semanas que permita la entrada de ayuda en Rafah, mientras que Egipto se niega. ¿Es este el comportamiento de un gobierno israelí empeñado en matar de hambre a los habitantes de Gaza?", esgrimieron desde el Consejo Editorial.

A su vez, la CPI afirma que Israel está “dirigiendo intencionalmente ataques contra una población civil”. Para The Wall Street Journal, "otra acusación que está al revés".

"'Israel ha hecho más para evitar víctimas civiles en la guerra que cualquier ejército en la historia', ha dicho John Spencer , presidente de guerra urbana en West Point, 'fijando un estándar que será difícil y potencialmente problemático de repetir'. Si las naciones no pueden librar guerras justas, el mal prevalece, lo que significa que la CPI no está dando una victoria sólo a Hamás", agregaron.

Por último, pusieron el acento en que la CPI carece de jurisdicción tanto en Israel como en Estados Unidos, dado que ninguno de los dos países firmó el tratado que creó al organismo.

"Para permitir procesamientos contra Israel, el tribunal torció sus reglas para convocar un Estado de Palestina, con fronteras definidas por decreto, al que podría llamar estado miembro. (...) Se supone que la CPI debe intervenir como un 'tribunal de último recurso', en ausencia de poderes judiciales nacionales capaces de hacer que los líderes rindan cuentas. Pensemos en Hamás, cuyos tribunales son sellos de goma. Israel tiene un tribunal independiente que es conocido por su inclinación activista y antigubernamental", sentenciaron desde el WSJ en su escrito.