Trump desafía a los libertarios en su propia convención y les pide que lo apoyen a menos que quieran seguir “con su 3 % cada cuatro años”

Ante un público dividido y parcialmente hostil, el expresidente se ganó una ovación de todos los presentes tras prometer el indulto a Ross Ulbricht, creador del sitio web Silk Road.

El expresidente Donald Trump finalmente hizo su esperada aparición en la Convención Nacional Libertaria este sábado, con un desafiante discurso que lo convirtió en el primer presidente de los Estados Unidos en participar en el evento libertario que se realiza desde 1972.

El discurso de Trump estuvo lejos de ser un discurso convencional. Tras hacer historia en el Bronx, un bastión demócrata en Nueva York, el expresidente se dirigió a una multitud escéptica y parcialmente hostil que estaba lista para abuchearlo, criticarlo y hacerle la vida imposible en el escenario; convirtiendo un simple evento de campaña en un reto político interesante para un Trump acostumbrado a mítines llenos de simpatizantes de su base.

Pero Trump contaba con ello.

El expresidente empezó su discurso con temas de conversación que le interesan al votante libertario: Estado pequeño, acabar con la intromisión del Gobierno en la vida privada de los estadounidenses y luchar por “un gobierno limitado para que la gente pueda tener un futuro ilimitado”.

Tras su cortejo, Trump finalmente persuadió a los presentes escépticos para que voten por él en noviembre: “Unidos seremos imparables. Si nos unimos, seremos imparables”.

En un determinado momento, incluso se animó a lanzar una broma sobre su propia percepción del Gobierno luego de que fuera acusado de decenas de cargos criminales en los últimos meses:

“En el último año, he sido acusado por el gobierno de 91 cosas diferentes. Así que, si antes no era libertario, ahora sí que lo soy”.

Pero los delegados libertarios, que representaban un 50 % del público, no compraron su discurso y lo abuchearon cada vez que pudieron.

En el medio, los simpatizantes de Trump, distinguidos por sus gorras “Make America Great Again”, defendían al líder republicano haciendo que sus aplausos y cánticos de “USA” se mezclaran con los abucheos y las críticas de los libertarios.

En un momento, Trump continuó su alocución afirmando que había ido al evento para tender una mano amiga para enfrentarse a Biden. Sus simpatizantes respondieron con un cántico de “¡Queremos a Trump!”, mientras los libertarios volvieron a despotricar con cánticos de “¡Acabemos con la Fed!”.

Sin embargo, esta situación, ciertamente atípica para su carrera política, no perturbó a Trump, que incluso se atrevió a desafiar a los libertarios en su propia convención: “Sólo apóyenme si quieren ganar. Si quieren perder, no lo hagan. Sigan recibiendo su 3 % cada cuatro años”.

Trump dijo esto justo antes de sacar su primer as bajo la manga para ganarse al público: prometer que en su gabinete incluiría a un libertario.

A pesar de que recibió abucheos incluso después de prometer que nombraría a un libertario en su gabinete, la reacción fue mucho menos crítica en general. Una clara prueba de que el público hostil empezaba a ceder en su intensa presión.

Posteriormente, Trump esbozó su última carta justo antes de finiquitar su discurso: prometer el indulto a Ross Ulbricht, creador del sitio web Silk Road.

El público, ahora sí de forma inequívoca, estalló con una gran ovación.

Todos, incluyendo libertarios y simpatizantes MAGA, empezaron a agitar los carteles que decían “Liberen a Ross”.

Ulbricht es un icono de los libertarios estadounidenses. Fue arrestado en 2013 por el FBI, dos años después de haber fundado la web Silk Road, un mercado online que funcionaba en la red oscura y permitía la compra y venta de bienes y servicios, muchos de ellos ilegales, según las acusaciones del Gobierno.

Ulbricht, quien operaba bajo el seudónimo “Dread Pirate Roberts”, fue acusado de cargos de conspiración para cometer lavado de dinero, piratería informática y tráfico de narcóticos. Finalmente, fue condenado a cadena perpetua en 2015.

Los libertarios lo defienden porque consideran que la sentencia fue excesiva y que hubo problemas de procedimiento en el caso. También porque muchos apoyan la legalización de las drogas y respaldan la libertad plena en Internet.

Pero más allá de si Trump cumple o no con su promesa en caso de ser elegido, la realidad es que finalmente terminó su discurso firme y con una ovación clara. Muy diferente a cómo inició. Lo hizo, además, luego de que el candidato independiente Robert F. Kennedy Jr. lo criticara vehemente el viernes en el mismo escenario ante los delegados libertarios que deberán decidir a quien apoyarán como candidato presidencial este domingo, cuando acabe su convención.

El discurso de Trump además se produjo luego de que los propios delegados libertarios se enfrentaran sobre la invitación del expresidente al  evento, con algunos posicionándose en contra de darle tribuna a un líder que no es libertario y otros arguyendo que era una gran oportunidad para el movimiento atraer la atención nacional.

Las escaramuzas incluso sucedieron instantes antes del discurso de Trump. Con los simpatizantes del expresidente tomando los asientos de primera fila asignados para los delegados libertarios que, finalmente, tuvieron que esperar asientos nuevos para no perder sus lugares privilegiados para escuchar al líder republicano.