Se acerca el desenlace: la Fiscalía de Manhattan finalmente terminó sus alegatos finales contra Trump tras casi seis horas de presentación

Los críticos señalan que los fiscales no pudieron demostrar durante sus argumentos cuál fue el delito electoral que cometió el expresidente.

Luego de que la defensa de Donald Trump intentara en sus alegatos finales desacreditar el testimonio del fiscal estrella de la Fiscalía de Manhattan, Michael Cohen, el fiscal Joshua Steinglass se encargó de presentar los argumentados del Estado durante casi seis horas de presentación que provocó un ultimátum del juez Juan Merchan y una reacción jocosa de una palabra del propio expresidente republicano en su red social Truth: “Aburrido”.

Pero más allá de los bostezos de Trump, el testimonio de Steinglass será, en definitiva, crucial para el desenlace del primer juicio penal contra un expresidente estadounidense.

Durante su extensa presentación, Steinglass se enfocó e intentar recuperar la credibilidad ya no de Cohen, a quien reconoció como un testigo problemático, sino de su testimonio.

Durante los alegados finales, Steinglass dijo que era lógico que a su testigo estrella lo moviera el ánimo de venganza contra Trump por ser el único que pagó los platos rotos de, según afirmó, un esquema de fraude elaborado por la campaña de Trump para evitar que la historia de la actriz Stormy Daniels viera la luz y manchara la carrera presidencial del republicano en 2016.

Esta línea argumental, que recibió una objeción de la defensa, fue permitida el juez Merchán que, a lo largo de la jornada, fue bastante laxo con la presentación de Steinglass, una situación que generó muchas críticas de expertos legales presentes en la Corte de Manhattan.

“Steinglass insiste en que ‘Michael Cohen está comprensiblemente enfadado’ porque es ‘la única persona que paga el precio’ de esta conspiración. Una vez más, esto refuerza la falsa impresión de que en este caso se produjo una violación electoral federal”, escribió en X el catedrático y experto legal Jonathan Turley, quien comentó el desarrollo de los alegatos en vivo. “La defensa finalmente objetó y el juez lo denegó. Fue precisamente lo que Merchan dijo que los fiscales no podían hacer. Están sugiriendo que Cohen se declaró culpable por el delito de Trump. Sin embargo, Merchan anuló inmediatamente la objeción”.

Steinglass continuó su presentación argumentando que, a pesar del historial de mentiras de Cohen, al antiguo “reparador” del expresidente debe verse como un testigo circunstancial que estaba en una posición “privilegiada” con “información útil”.

“Quieren hacer este caso sobre Michael Cohen: no lo es”, dijo Steinglass sobre la estrategia de la defensa. “Se trata de Donald Trump”.

“No elegimos a Michael Cohen como nuestro testigo. No lo recogimos en la tienda de testigos”, continuó el fiscal. "El acusado eligió a Michael Cohen para que lo arreglara porque estaba dispuesto a mentir y engañar en nombre del señor Trump".

La defensa férrea del Estado a Cohen fue una respuesta directa a las acusaciones de los abogados de Trump, que enfocaron sus alegatos finalmente en desbaratar la poca credibilidad de Cohen, tildándolo como “el M.V.P. de los mentirosos” o el “el G.L.O.A.T.”, acrónimo para “el mayor mentiroso de todos los tiempos” (greatest liar of all time).

Al final del día, uno de los puntos clave que determinará el resultado del juicio es cómo el jurado de doce neoyorquinos percibe a Cohen y su testimonio, considerando si este es prueba suficiente para encontrar culpable a Trump de los 34 cargos graves por falsificación de registros comerciales o si, por el contrario, el testigo estrella de la Fiscalía representa una clara muestra o indicio de duda razonable en el caso del fiscal Alvin Bragg.

¿Y el delito electoral?

Sin embargo, la percepción sobre Cohen no fue lo único relevante en los alegatos finales.

Para que el presunto delito de falsificación de registros comerciales sea considerado “grave”, como arguye la Fiscalía en este caso, es necesario demostrar que el expresidente Trump cometió a sabiendas un delito electoral.

Durante sus alegatos finales, Steinglass abordó este punto a través de una dudosa teoría legal que fue ampliamente criticada por los expertos legales presentes en la Corte.

Steinglass argumentó que, cuando Trump se acercó al The National Enquirer a través de Cohen para comprar y silenciar la historia de la actriz porno Daniels sobre la supuesta aventura que mantuvo con el republicano, esta acción representó una “subversión de la democracia” que fue perpetuada por la campaña de Trump en 2016.

Según la teoría de la Fiscalía, al comprar el silencio de Daniels bajo un acuerdo privado, a través de un pago que fue registrado fraudulentamente según el Estado, el expresidente y su campaña habrían engañado coordinadamente a los votantes estadounidenses.

Esta línea argumentativa, también objetada por la defensa, fue permitida una vez más por el juez Merchán y los expertos legales, mostrando clara disconformidad, arguyeron que la Fiscalía de Manhattan estaba inventándose su propia ley de campaña federal para probar su caso ante el jurado.

Para el abogado Andrew McCarthy, fiscal federal Auxiliar para el Distrito Sur de Nueva York, que el director del National Enquirer y Cohen ayudaran a Trump a silenciar historias problemáticas no implica un delito electoral ni tampoco un delito en general, al menos en los términos planteados.

Según McCarthy, pagos como los realizados a Daniels o Karen McDougal podrían ser perfectamente registrados como “un gasto privado para evitar avergonzar a Trump; podría haber amenazado con hacerlo público por razones que no tienen nada que ver con la campaña, y Trump habría tenido un incentivo para pagarle incluso si no fuera un candidato político”.

“Pero en esta sala del tribunal de Nueva York, la definición federal de lo que es un gasto de campaña no hace ninguna diferencia porque Bragg está elaborando su propia ley federal de campaña”, cuestionó McCarthy.

Ahora, si Trump violó o no la ley electoral también quedará en manos del jurado, que mañana será instruido por el juez Merchán sobre cómo funciona la compleja ley federal de financiación de campaña, en un paso crucial y, tal vez, incluso más importante que los propios alegatos finales, según diversos expertos legales.

Algunos expertos legales, que se han mostrado críticos con el desempeño del juez Merchán, mostraron preocupación de que el juez no detalle claramente cómo funciona la ley electoral durante sus instrucciones al jurado.