Rashida Tlaib amenaza a Biden con castigar en las urnas su apoyo al "maníaco genocida" de Netanyahu

La representante demócrata participó en una conferencia a la que también asistió el Popular Front for the Liberation of Palestine (PFLP), grupo catalogado como terrorista por el Departamento de Estado.

Rashida Tlaib volvió a cargar contra Biden. En su propio terruño, el centro de Detroit, la congresista demócrata subió por "sorpresa", entre aplausos y música, al estrado de una conferencia pro-Palestina para mandar un mensaje "alto y claro" al presidente: si no retira su apoyo a Israel, la comunidad musulmana y sus simpatizantes le retirarán sus votos en noviembre.

Tlaib se refirió, en específico, a la decisión del mandatario de rechazar el pedido de captura al primer ministro Israelí, Benjamin Netanyahu, emitido por la Corte Penal Internacional:

Atacar la autoridad de la Corte Penal Internacional e interferir en el proceso legal no es más que un intento de impedir que el maníaco genocida Netanyahu y altos funcionarios israelíes rindan cuentas por sus crímenes contra la humanidad.

Tlaib volvió grito de guerra las críticas a Netanyahu, a quien también tildó de "criminal de guerra asesino", y al presidente y precandidato de su propia formación, a quien acusó de "facilitar" crímenes de lesa humanidad. Su escaño en el Congreso, además del apoyo de los otros miembros de The Squad, la convirtieron en una de las principales voces del movimiento por castigar a Biden en las urnas. Aunque el corazón de este esfuerzo es Michigan, este se expande también por al menos nueve estados.

La demócrata ha estado envuelta en múltiples polémicas, desde negarse a condenar las agresiones sexuales de Hamás hasta, presuntamente, formar parte de un grupo en redes sociales que "glorifica" a los terroristas. Sus repetidos ataques a Israel le merecieron críticas demócratas, la censura de sus pares en la Cámara de Representantes y el título de Antisemita del Año 2023, otorgado por la organización StopAntisemitism.

¿De la mano de terroristas?

Algunos de los asistentes habrían sido miembros de un grupo en la lista de Organizaciones terroristas extranjeras del Departamento de Estado. Es el Popular Front for the Liberation of Palestine (PFLP), añadido el 8 de octubre de 1997.

Wisam Rafeedie figura en el programa del evento como un "un antiguo preso político palestino, investigador y conferenciante a tiempo completo". Diversas fuentes, como un documento de Amnistía Internacional, aseguran que trabajó para el PFLP y que incluso habría sido arrestado por ello.

El Jewish News Syndicate asegura que también participó Sana’ Daqqa, la esposa de un integrante del grupo que falleció recientemente. De acuerdo con el mismo medio, un miembro fundador del PFLP, Salah Salah, había convocada a la conferencia:

Hago un llamamiento a los miembros de la comunidad árabe y a quienes apoyan nuestra causa para que participen en la Conferencia Popular.

Diez oradores que figuran en el programa del evento forman parte del Palestinian Youth Movement (PYM), un grupo que describe el 7 de octubre como el día en que "Gaza rompió sus cadenas". En una publicación en redes, el PYM recoge palabras de Rafeedie en las que describe a Hamás como "parte de la resistencia del pueblo palestino":

"No se trata de una lucha entre Hamás e Israel. Hamás forma parte de la resistencia del pueblo palestino. La cuestión central es entre el pueblo palestino y el proyecto del colonialismo de los colonos y la limpieza étnica." - Wisam Rafeedie en la Conferencia Popular

Una campaña... ¿exitosa?

El repudio a Biden no se traduce en aliento a Donald Trump. De hecho, una de las discusiones en la conferencia del fin de semana tuvo por título "votos no comprometidos (o uncommitted) y la fractura del bipartidismo". Tras la arenga "sólo hay una solución, intifada, revolución", el panel discutió una idea bien asentada en la izquierda pro-Palestina que ya se habría traducido en las urnas: el voto protesta contra el presidente alcanzó un 13% en las primarias demócratas, según The New York Times. La cifra, sin embargo, incluye votos uncommitted y por candidatos menores, y no sólo está conformado por quienes protestan la política internacional de Biden.   

Pero el caso de Michigan indica que la campaña puede haber tenido un impacto real: el 79% del voto en las áreas mayoritariamente musulmanas fue uncommitted, de acuerdo con el mismo periódico. Aunque pocos votos suelen decidir si aquel estado se tiñe de azul o rojo, el NYT reconoce en su propio análisis que "los votantes más jóvenes -otro grupo movilizado mayoritariamente contra Israel- y los musulmanes estadounidenses son una pequeña parte del electorado". El impacto a nivel nacional es una incógnita.

Aunque habrá que esperar a noviembre para constatar el efecto real de esta cruzada antiisraelí, algunos analistas aseguran que ya tuvo y está teniendo efectos en las políticas de la Administración.

"Históricamente, el apoyo de los líderes estadounidenses ha sido inquebrantable... hasta ahora", escribió Guy Millière, profesor de la Universidad de París, en un texto en Voz Media. "Biden dio la espalda a Israel".

"La decisión de prestar oído a los pedidos de que se limite o ponga fin a la ayuda a Israel está motivada en gran medida por su vacilante campaña de reelección", aseguró por su parte Jonathan Tobin, director del Jewish News Services, que así explica la negativa del presidente a apoyar una ofensiva en Rafah, el último bastión terrorista en Gaza. Y añade, en palabras similares a las de Millière: "Biden ha dado un giro de 180 grados".

"Cortar la entrega de algunas armas no hará que las turbas antisemitas dejen de gritar "Genocide Joe" (Joe, el genocida)", aseguró también Tobin. Es más, sostiene, podría hacerle perder aún más votos:

El cambio de postura de Biden también ignora que todavía quedan muchos más votos por perder en el centro político proisraelí de este país que en la izquierda que odia a Israel.