La libertad económica, el motor para el éxito de varios estados de EEUU

Un exhaustivo análisis del investigador Richard Hanania muestra cómo los estados más libres a nivel económico superan a los más intervencionistas en lo que a crecimiento del PIB y atracción de población se refiere.

El debate sobre qué fuerza política -el Partido Republicano o el Partido Demócrata- es mejor en términos de gobernanza, a menudo se percibe como una cuestión de opinión subjetiva relacionada con ideologías y dogmas profundamente arraigados. Sin embargo, un reciente análisis realizado por el investigador Richard Hanania, arroja luz sobre el impacto de las políticas implementadas por las autoridades de diferentes estados en el crecimiento económico y en la atracción de población, más allá del habitual debate político relacionado con asuntos como el sistema de salud, la educación o los derechos civiles, entre otros.

Los datos de este estudio, basado en información recopilada desde 1980 hasta la actualidad, respaldan la noción de que la libertad económica es un factor crucial que influye en el éxito estatal. Los estados que adoptan políticas que promueven impuestos más bajos, menos regulación y más libertad económica tienden a tener un mejor desempeño en términos de crecimiento del PIB y atracción de población. 

Esto plantea importantes implicaciones para el debate sobre políticas públicas. En lugar de basarse únicamente en ideologías partidistas, las autoridades podrían beneficiarse al observar los datos objetivos sobre el impacto de las medidas económicas en el éxito estatal. 

Este análisis también plantea preguntas importantes sobre la forma en que se formulan las políticas públicas a nivel estatal. ¿Por qué algunos estados continúan tomando medidas que parecen estar en desacuerdo con los datos sobre el éxito económico y demográfico? ¿Cómo pueden los estados rezagados aprender de los logros de aquellos que han abrazado la libertad económica?

Según señala el estudio, solo entre 2021 y 2022, 8,200,000 personas se mudaron de estado, lo que supone el 2,4% de todo el país. Además, el país atrae a un gran número de inmigrantes; y actualmente hay más de 45,000,000 de ellos, que también deben elegir dónde vivir. La elección de  los nativos y de los recién llegados debería proporcionarnos, en teoría, algunas de las mejores pruebas que podemos encontrar sobre la eficacia de las distintas políticas gubernamentales.

Respecto de los impuestos, el autor señala que la diferencia más básica en política económica gira en torno al grado en que las autoridades estatales toman el dinero que ganan los ciudadanos. A diferencia del Gobierno federal, los estados no pueden imprimir dólares, por lo que existe un vínculo directo entre los impuestos y el gasto

(Tax Foundation)
(Tax Foundation)

El estudio muestra que las cargas impositivas más altas se encuentran en Nueva York, Connecticut, Hawái, Vermont y California, en tanto que las más bajas corresponden a Alaska, Wyoming, Tennessee, Dakota del Sur y Michigan. Si bien esto parece corresponder a la orientación roja y azul de cada estado, Hanania afirma que hay una correlación que dista mucho de reflejar a la perfección las inclinaciones ideológicas de los estados. A modo de ejemplo, el autor menciona que Pensilvania recauda aproximadamente la misma cantidad de impuestos que Montana e Idaho, a pesar de que los ciudadanos de estos dos últimos suelen ser considerados rojos, en contraste con el primero, cuya población se inclina habitualmente por los candidatos azules. 

Los estados difieren no solamente en lo que a impuestos se refiere, sino también en otros aspectos, como la regulación del mercado laboral. En este sentido, el autor aclara que si bien existe un salario mínimo federal de 7.25 dólares por hora, hay 16 estados que no superan ese monto, en cambio hay 34 que sí, siendo California el más alto ellos, con 16 dólares por hora. Además, algunas jurisdicciones tienen leyes contra la discriminación que van más allá de los requisitos federales, en tanto que en otras no las hay.

A continuación, el mapa publicado por el Cato Institute sobre la clasificación de libertad económica correspondiente al año 2022.

(Cato Institute).
(Cato Institute)

Los estados más libres reciben más gente y tienen mejores economías

De acuerdo con el informe, los estados con mejores resultados en crecimiento poblacional se concentran en las montañas del oeste y del sur, mientras que, en general, en el centro del país y el noreste el aumento es significativamente más lento, y en algunos casos incluso pierden habitantes.  

(Census.gov)
(Census.gov)

Es necesario aclarar, sin embargo, que es útil sopesar los datos por tamaño de población, ya que como señala Hanania, muchos estados pequeños están sujetos a fuerzas económicas mayores que determinan su destino. Dakota del Norte, por ejemplo, ha estado experimentando auges y caídas basados ​​en la producción de petróleo desde mediados de la década de 2000, y es probable que el precio de ese producto básico sea más importante con respecto a su suerte que las decisiones tomadas por las autoridades.

Por otro lado, los estados grandes no suelen estar dominados por una o dos industrias, por lo que las medidas de las autoridades tienen mayor incidencia en los resultados.

Además de los cambios relacionados con el tamaño de la población, también es necesario observar el crecimiento del PIB a lo largo del tiempo. Aquí hay un patrón claro: los estados rojos crecen más rápido.

Tal como demuestra el informe, los resultados son coherentes. Si bien en un momento determinado de la historia puede haber variaciones debido a diversos factores, como auges y caídas regionales, el descubrimiento de recursos naturales, entre otros acontecimientos; lo cierto es que se trata de excepciones momentáneas. La relación entre el crecimiento demográfico y la libertad económica es muy consistente y más clara en los estados con poblaciones más grandes y diversas. 

Dados todos los datos mencionados anteriormente, el autor destaca que es más importante observar los puntajes de libertad económica en lugar de tener en cuenta qué estados son republicanos o demócratas. Haniana menciona que, por ejemplo, el hecho de que Mississippi, Luisiana y Virginia Occidental no hayan tenido buenos resultados en las últimas décadas, no se debe a que sean estados rojos, sino a que han obtenido una clasificación media o baja en lo que respecta a libertad económica. 

(Census.gov)
(Census.gov)

Los estados azules han estado empeorando en los últimos años 

Los datos expuestos anteriormente muestran las tendencias demográficas hasta el año 2020. Respecto de lo que ha sucedido en los años post pandemia, Hanania sostiene que la situación ha empeorado para los estados azules. Históricamente, afirma, California y Hawái no han tenido un desempeño particularmente alto, pero siempre estuvieron aumentando su población en cada década desde 1980 hasta 2020. Sin embargo, el hecho de que ahora se esté reduciendo la cantidad de habitantes en ambos estados indica que sus problemas están empeorando

(Census.gov)
(Census.gov)

El autor añade que la situación en Oregón y Washington también se ha desmoronado drásticamente, a pesar de que en el pasado han sido estados con un alto desempeño. Actualmente, revela Hanania, Oregón está en números rojos, en tanto que Washington apenas crece. Mientras tanto, el vecino Idaho, gobernado por los republicanos, continúa en auge.

Las medidas tomadas durante la pandemia en los estados de la costa oeste y Hawái fueron particularmente dañinas, señala Hanania.

Hawái, por ejemplo, no eliminó su mandato de uso de mascarillas en interiores hasta marzo de 2022, un año y medio después de que Ron DeSantis, gobernador de Florida, prohibiera incluso a las localidades imponer tales restricciones. 

Hanania no es optimista respecto del futuro, y señala que podría ser similar o incluso se ampliaría aún más la diferencia entre los estados económicamente libres y los intervencionistas.

En California, el Departamento de Finanzas proyecta que la población del estado permanecerá básicamente sin cambios hasta 2060. Sin embargo, después de décadas de perder residentes pobres, actualmente los ricos también están huyendo de allí. Las cosas tampoco parece que irán bien en Illinois, que sufre la peor crisis de pensiones del país.

¿Cuánto influye el clima?

La gente quiere vivir en lugares secos donde brille el sol. De hecho, los mapas de movimiento de población y crecimiento del PIB se asemejan a los mapas climáticos.

Sin embargo, incluso en estados con climas similares, se observa que los más libres en el aspecto económico han crecido a una velocidad significativamente mayor que la de sus vecinos

(NREL)
(NREL)

A modo de ejemplo, Hanania menciona el caso de Arizona y Nuevo México, dos estados desérticos y extremadamente calurosos que se encuentran uno al lado del otro. No obstante, Arizona, al ser económicamente más libre, ha tenido un crecimiento más rápido durante las últimas décadas. 

(Regional Economic Analysis Project)
(Regional Economic Analysis Project)
(Regional Economic Analysis Project)
(Regional Economic Analysis Project)

Otro caso es el de New Hampshire y Vermont, dos vecinos que tampoco lucen muy diferentes. Sin embargo, entre 2010 y 2022, el primero aumentó su PIB en un 23,7%, en tanto que el segundo lo incrementó en un 10,5%. Esto se debe, claro está, a que Nuevo Hampshire es más libre a nivel económico. Además, Hanania subraya que en este estado ha aumentado la población cada década desde 1980 hasta 2020.

(Regional Economic Analysis Project)
(Regional Economic Analysis Project)

Otro caso interesante es el de los estados azules de California y Hawái, cuyo desempeño no es bueno a pesar de tener climas agradables y ventajas naturales. 

La libertad económica funciona en todo el mundo

Hanania también se plantea la importancia de la libertad económica a partir de la observación de datos tanto a nivel nacional como internacional, señalando el hecho de que Estados Unidos es más rico que Europa, el significativo cambio experimentado por los países excomunistas tras la caída del Muro de Berlín, y el ascenso de las naciones del este de Asia a medida que se alejaban del control vertical. 

Hanania critica a aquellos que consideran que el sistema mixto, adoptado por la mayor parte del mundo desarrollado, es mejor que un sistema puramente capitalista o puramente socialista. Según el autor, ningún país tiene demasiado capitalismo, pero lo que sí está claro, indica, es que a las naciones más libres les va mejor que a las menos libres, y que dentro de Estados Unidos, los estados rojos son preferibles a los azules en lo que a economía se refiere.

El autor opina que si la economía en Estados Unidos ha funcionado relativamente bien, no se debe al aumento del intervencionismo económico, como durante el New Deal o la Gran Sociedad, sino a que el país ha sido significativamente más libre que otras naciones desarrolladas.

Hanania sugiere que la situación económica de Estados Unidos hubiera estado incluso mejor si el Gobierno federal no se hubiera expandido.

Además, el autor manifiesta que si un país puramente comunista acaba con la motivación para trabajar duro, ¿no debería un estado de economía mixta hacer lo mismo, solo que en menor grado? 

Hanania concluye que 40 años de datos que apuntan todos en la misma dirección no pueden descartarse fácilmente, por lo que hay que otorgarle a la libertad económica la importancia que se merece.