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Harvard habría perdido más de mil millones de dólares en donaciones por su débil postura contra el antisemitismo

Las actuaciones de la presidente de la universidad están generando graves consecuencias para la institución, afirma el multimillonario Bill Ackman.

(Captura de pantalla, transmisión en vivo vía YouTube)

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El influyente multimillonario Bill Ackman ha publicado en su la red social X (antes Twitter) una carta que envió a la Junta Directiva de Harvard donde condena la actuación de la presidente de esa universidad, Claudine Gay, frente al avance del antisemitismo. Señalando que las acciones de Gay han perturbado la paz de la universidad, apoyando a grupos antisemitas en vez de condenarlos, y no reforzando las reglas de conducta de la universidad, Ackman afirma que: "La presidente Gay catalizó una explosión de antisemitismo y odio en el campus que no tiene precedentes en la historia de Harvard".

Como consecuencia de esas acciones, y algunos casos de la falta de acción, diferentes inversionistas han retirado sus donaciones, según expone Ackman:

"Los fracasos de la presidente Gay han provocado la cancelación, pausa y retirada de donaciones a la universidad por miles de millones de dólares. Personalmente, estoy al tanto de más de mil millones de dólares en donaciones canceladas de un pequeño grupo de alumnos judíos -y no judíos- de los más generosos de Harvard".

El vergonzoso testimonio de Gay frente al Congreso

Sumado a las críticas que ha recibido la presidente Gay desde hace ya varias semanas por su actuación, la semana pasada tuvo lugar una audiencia en el Congreso sobre la lucha contra el antisemitismo en las universidades, en la que sus declaraciones causaron particular rechazo e indignación.

En un intercambio entre la representante Elise Stefanik y Gay, la republicana preguntó: “En Harvard, ¿llamar al genocidio de los judíos viola las reglas de intimidación y acoso de Harvard?”

“Puede ser, dependiendo del contexto”, respondió Gay.

La congresista insistió en que era una pregunta de sí o no, y presionó para recibir una respuesta, pero la presidente Gay no logró ser concreta y solo agregó: “El discurso antisemita cuando se convierte en una conducta que equivale a intimidación, acoso, es una conducta procesable y tomamos medidas”.

Stefanik insistió preguntándole directamente si la respuesta era "sí": “Entonces la respuesta es sí, que pedir el genocidio de judíos viola el código de conducta de Harvard, ¿correcto?”

"Nuevamente, depende del contexto", volvió a decir Gay.

Tras afirmar ante el congreso que llamar al genocidio de judíos viola las reglas de intimidación y acoso dependiendo del contexto, una ola de críticas se alzó pidiendo su renuncia y la de las otras presidentes de prestigiosas universidades, que estaban también en la audiencia y respondieron de manera similar.

La presidente de la Universidad de Pennsylvania renunció después de la indignación que generó su respuesta en esa audiencia. Al ser cuestionada por la representante republicana sobre si los llamados al genocidio de judíos violarían el código de conducta de la universidad, Liz Magill aseguró que "es una decisión que depende del contexto".

Gay escribió una carta afirmando que no había escogido con cuidado sus palabras en esa audiencia. Y agregó que en ese largo intercambio debió "volver a mi verdad rectora, que es que los llamamientos a la violencia contra nuestra comunidad judía -amenazas a nuestros estudiantes judíos- no tienen cabida en Harvard, y nunca quedarán sin respuesta".

Pero su falta de acción, durante meses, frente al aumento del antisemitismo en Harvard; así como su incapacidad para responder ante el Congreso que llamar al genocidio de judíos sí viola el código de conducta de la universidad, generan ya grandes consecuencias para los estudiantes, que no disfrutan más de un ambiente seguro, y para la universidad, que pierde prestigio y donantes.

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