Grandes donantes demócratas financian las protestas universitarias pro-Palestina (y anti-Biden)

Un análisis de 'Politico' reveló que algunos de los millonarios detrás de la campaña de reelección del presidente también destinan su dinero a los movimientos detrás de las manifestaciones anti-Israel.

Soros, Rockefeller, Pritzker. Algunos de los grandes apellidos que pusieron su fortuna al servicio de la reelección del presidente Biden también se encuentran detrás de las protestas vandálicas en favor de Palestina que han brotado en universidades de todo el país, de acuerdo con un análisis de Politico.

George Soros aporta a aquellos grupos mediante la Tides Foundation, que según el reporte destinó 500.000 dólares en los últimos cinco años a Jewish Voice for Peace, una de las organizaciones detrás de las protestas. La fundación fundada por Soros recibió $300,000 de la Rockefeller Brothers Fund. Por su parte, Susan y Nick Pritzker, de los hoteles Hyatt, fundaron su propia organización para apoyar a grupos semejantes.

Aunque los reclamos varían, los distintos grupos que lideraron las protestas pro-Palestina en centros educativos como la UCLA, la Universidad de Texas en Austin (UT) y la Universidad de Virginia coinciden en un punto: repudian la política de Biden de apoyar a Israel. Descontento que han resumido en el latiguillo "Genocide Joe (Joe, el genocida)". Una fundación financiada por los Pritzker, por ejemplo, respaldó a The Climate Justice Alliance, organización que participó en marchas donde se coreó aquel lema. Los Pritzker financian tanto a Biden como a quien lo llama genocida.

Aunque la mayoría de los donantes o de quienes lideran sus fundaciones se negaron a responder las consultas de Politico, desde la Rockefeller Brothers Fund defendieron que sus beneficiarios apoyan "un abanico amplio de políticas", lo que, aseguran, forma parte de la complejidad del aparato filantrópico y demuestra que su trabajo es apartidista.

Otros donantes demócratas, como Elisha Wiesel, son menos apologéticos:

¿Por qué [el Fondo Rockefeller] concede importantes subvenciones a Jewish Voice for Peace, [que] culpó de los horribles atentados del 7 de octubre a Israel y Estados Unidos en lugar de a Hamás? 

A fines de la semana pasada el presidente rompió su silencio, que duró unos diez días, y criticó las protestas, asegurando que "existe el derecho a protestar, pero no a provocar el caos".  "No debería haber lugar en ningún campus, en ningún lugar de Estados Unidos, para el antisemitismo o las amenazas de violencia contra estudiantes judíos", aseguró entonces. Sus mayores donantes parecen no estar de acuerdo.

Las protestas, en la lupa

La financiación y organización de las manifestaciones universitarias ha sido cuestionada por diversos grupos desde el inicio de las demostraciones. Uno de ellos fue NGO Monitor, que señaló que lejos de ser espontáneas, las protestas están organizadas por una "red de organizaciones no gubernamentales radicales y a menudo antisemitas".

"Una característica común de todas estas ONG es la falta de transparencia de su financiación y estructura", aseguran desde NGO Monitor.

Tras un análisis de las fuentes de financiación, el instituto reveló, sin embargo, que estos apoyos no son nuevos: entre 2019 y 2021, la Rockefeller Brothers Fund destinó $340,000 a la Jewish Voice for Peace. La Fundación Tides le otorgó $75,000 en 2019. La Students for Justice in Palestine recibió ayudas de la Rockefeller Philanthropy Advisors de $80,000 en 2021 y $90,000 en 2022.

La pregunta ahora es si las manifestaciones, que en algunos casos han resultado en la intervención de la policía en los campus, llevarán a los donantes a reevaluar a quién destinan su dinero.