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Fuertes revelaciones de una excompañera de Lia Thomas: "El equipo era obligado a cambiarse frente a un hombre biológico”

Así lo expresó Paula Scanlan en una audiencia organizada por el Subcomité Judicial sobre la Constitución y el Gobierno Limitado de la Cámara de Representantes.

El Subcomité de Constitución y Gobierno Limitado.

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La historia de Lia Thomas es bastante popular. Se trata de una nadadora transgénero a quien le permitieron competir en la categoría femenina a pesar de ser un hombre biológico. Como era de esperarse, sacó provecho de la situación y obtuvo en 2022 el primer lugar en el campeonato de natación de primera división de la National Collegiate Athletic Association (NCAA). Además, se le otorgó el premio a Mujer del Año.

Sus compañeras en la Universidad de Pennsylvania no se mostraron particularmente contentas con la decisión. La primera fue Riley Gaines, justamente quien quedó segunda en el torneo que consagró a Thomas. La deportista ahora se desempeña como activista a nivel nacional, impulsando la no participación de mujeres transgénero en los deportes femeninos.

A su causa se unió Paula Scanlan, también miembro del mencionado equipo de natación de la UP, quien declaró el jueves frente al Subcomité Judicial de la Cámara sobre la Constitución y el Gobierno Limitado de la Cámara de Representantes.

La joven comenzó su testimonio recordando el caso de Thomas, ya conocido por todos los presentes, y aclaró que lo que iba a exponer cómo la universidad desoyó las opiniones del equipo al respecto.

A mis compañeras y a mí nos obligaban a desvestirnos en presencia de Lia, un hombre biológico de 1,80 m de altura y con los genitales masculinos totalmente intactos, 18 veces por semana. Algunas chicas optaban por cambiarse en los lavabos y otras utilizaban el baño familiar para evitarlo. Cuando intentamos expresar nuestra preocupación al Departamento de Atletismo, nos dijeron que el Lia nadara y estuviera en nuestro vestuario no era negociable y nos ofrecieron servicios psicológicos para intentar reeducarnos para que nos sintiéramos cómodas con la idea de desnudarnos delante de un varón”, reveló.

Para resumir la respuesta de la universidad: nosotras, las mujeres, éramos el problema, no las víctimas. Se esperaba que nos conformáramos, que nos hiciéramos a un lado y nos calláramos. Nuestros sentimientos no importaban. La universidad estaba gasificando y atemorizando a las mujeres para validar los sentimientos y la identidad de un hombre”, agregó la joven.

La audiencia, que tuvo lugar a las 10 am del jueves 27 de julio, contó también con la participación de Chloe Cole (activista de la detransición), Jennifer Bauwens (directora del , Centro de Estudios de la Familia), May Mailman (Independent Woman's Law Center), Myriam Reynolds (consejera profesional)y Shannon Minter (directora jurídica del National Center for Lesbian Rights).

Scanlan también reveló que publicó un artículo de opinión al respecto en el Daily Pennsylvanian, periódico de la Universidad dirigido por los estudiantes. Sin embargo, sus palabras fueron retiradas en cuestión de horas.

“Una vez más, fui silenciada por mi punto de vista discrepante y sentí que la universidad me negaba mis derechos de la Primera Enmienda. Esto es representativo de un problema mayor: la destrucción de la libertad de expresión. Hoy cualquier debate sobre el mantenimiento de la inviolabilidad de los espacios de las mujeres es tachado de transfóbico, intolerante y discriminatorio. transfóbico, intolerante y odioso”, agregó la nadadora.

"No puedo imaginarme no sentirme segura de ser mi misma"

Chloe Hunt es una estudiante de la Universidad de Pennsylvania que actualmente estudia relaciones internacionales e inglés, con especialización en Estudios Hispános. Como mujer y como miembro de la comunidad educativa de la UP, habló con Voz Media para expresar su visión de lo declarado por Scanlan.

Según ella, la situación que vivieron las compañeras de Thomas creó “un ambiente muy tóxico para las mujeres, tanto en la piscina como fuera de ella”. “No puedo imaginarme no sentirme segura de ser mi misma y de desvestirme en el vestuario, que es parte de tu trabajo como estudiante atleta”, sumó.

Además, Hunt lamentó que la sociedad haya permitido que estas situaciones ocurran en ámbitos educativos.

“Creo que crea un ambiente en el que, si estás cerca de genitales masculinos en un vestuario femenino, realmente ya no hay distinción entre géneros y la privacidad de las mujeres no importa”, finalizó.

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